Martes 05 de mayo 2026

Lo que el fiscal Sosa no dijo


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Nada que ver la segunda parte de este título con el libro “Lo que Varguitas no dijo” (1983), respuesta de la bella cochabambina Julia Urquidi al hoy premio Nóbel,  Mario Vargas Llosa, luego de que éste publicara su novela “La tía Julia y el escribidor” (1977).  Y nada que ver porque lo que el fiscal ‘Sosa’ no dijo sobre el llamado caso Rózsa, forma parte de un  ‘gran caso mayor,’ que no es otro que la patraña oficialista contra Santa Cruz, sus dirigentes,  instituciones, el proceso autonómico y la verdad histórica.

Una verdad diametralmente diferente a la fabricada ‘historia oficial’ del MAS y sus hombres, pues lo que no dijo Sosa es que el caso Rózsa es un eslabón más del asalto al poder de los hombres del MAS, con violación al Estado de Derecho, a las normas de la pluralidad y convivencia políticas en democracia y a los Derechos Humanos, para implantar la aventura totalitaria disfrazada de democrática, indígena-originaria-campesina.
Hoy se puede afirmar sin duda alguna que el omnipresente y todoterreno fiscal Marcelo Sosa, le ha mentido al país impunemente. Luego de ver el video del soborno al ‘testigo clave’ de los falsos testimonios, Ignacio Villa Vargas –infeliz y pobre ‘Viejo’ - lo que el fiscal Sosa no le ha dicho al país constituye materia judicial para abrir otro expediente: ‘el caso Sosa’.

Ambos casos –el ‘Rózsa’ con los tres extranjeros asesinados, en el hotel Las Américas de Santa Cruz, quienes, mercenarios o no merecían un debido proceso y el ‘Sosa’- son una unidad en sí mismas y ejes claves del caso mayor: el terrorismo de Estado político-jurídico planificado con premeditación y alevosía desde el gobierno central-centralista. El meollo del ‘gran caso’ es la estrategia político-económica-social-militar-territorial de Evo Morales  y sus hombres para el copamiento del poder total, sin impedimento alguno. Con ese fin, había que destruir a todos los  adversarios políticos de la llamada Media Luna, piedra en el zapato para consumar dicha  estrategia.

Lo que el Fiscal Sosa no dijo se va sabiendo sin más WikiLeaks que las pugnas internas por el poder, al calor de por los menos tres claras tendencias en el oficialismo. Según informes oficiosos, una de ellas es liderada por ‘Vice’  y los intelectuales marxistas del grupo La Comuna. Otra, es la indigenistas radical junto a  las organizaciones sociales y los cocaleros del Chapare con el canciller David Choquehuanca como líder. Una tercera la componen personas de confianza de Evo Morales, y por ahí tanbien circulan restos de ‘guevaristas’ y ‘elenos’, más otros reblases de comunistas, socialistas, todos con irrefrenables ganas de usufructuar de espacios de poder.
 
En ese escenario, Sosa y los otros mal administradores de in-justicia son marionetas de una estrategia construida peldaño a peldaño, hace muchos años por los hombres de ayer y de hoy del MAS, los o­ngs y otros comedidos.
Reitero: la aventura totalitaria disfrazada de democrática, indígena-originaria-campesina, anticapitalista, aventura fracasada en todos los lugares donde fue experimentada. 

Los cerebros de la politización de la justicia, las guillotinas judiciales, la represión política, el amedrentamiento, los abusos y la violación a los Derechos Humanos, no son los Sosa y compañía, sino el Presidente, el ‘Vice’y sus colgandejos, en cualquiera de sus tendencias, para aplastar a quien no comulgue con el pensamiento único totalitario, o manifiesten pensamiento crítico. Es decir, contra las/los autonomistas, que como ya sabemos, no dividen al país, sino al poder central-centralista, contra la democracia plural, la iniciativa privada, el  sistema capitalista, el libre mercado, el progreso individual, entre otros.

Como el agua el agua clara...
Así de clara, cuando es clara, va siendo la dominación jacobino-bolchevique-sindicatera y populista que hace estragos en esta Bolivia llamada del cambio,  cambio antidemocrático en todo caso. Esta Bolivia que hoy ostenta el estigma de mas de 100 perseguidos, presos, refugiados y exiliados políticos, todos ellos inocentes. Así nomás: ninguna de las pruebas presentadas por el fiscal Sosa puede inculparlos pues parten del falso testimonio de un ‘viejo’ sobornado. Aquí cabe un proceso internacional a los autores intelectuales de esta felonía política, no solo a los  operadores.

¡Qué balance para el quinquenio de Morales y compañía, aunque todos se esmeren en hablar, ponderar, celebrar y festejar el primer aniversario del Estado Plurinacional! El triunfalista, disperso e irreal discurso del Presidente merece otro artículo: en este primer año ‘pluri’, todo ha sido “por primera vez”...
Que sepa, las y los bolivianos nacimos hace rato y vivimos muchas más historias que las que él dice, o le hacen decir sus asesores.

Ahora vuelo a lo que el fiscal Sosa no dijo.
Es una táctica distractiva-defensiva permanente y abusiva del gobierno achacar a terceros  sus propios delitos. Eso ha hecho al citar al periodista que difundió el video de marras para que diga ‘su fuente’, violentado la vigente Ley de Imprenta y el derecho a la reserva, en vez de investigar de dónde salieron los más de $us 31.000  de soborno. En todo caso no de los gastos reservados que no existen como tal, sino con otro nombre: de ‘libre disponibilidad que son muchos más, y de los que en algún momento tendrán que rendir cuentas. Achacar a terceros de sus propios delitos es, por ejemplo, inculpar a Samuel Doria Medina por daños económicos al Estado, cuando el gobierno ha sido el principal ‘dañino’ con el ‘gasolinazo’ y el ‘reculazo’, como ya le llaman a esos  descalabros.

Que Sosa y los otros cómplices del terror judicial hagan  creer que buscan hasta con cedulón judicial al ‘sobornador’ –de abultado prontuario delictivo contra la democracia y la autonomía, y según dicen, ya anda por Venezuela-- y hurgar su filiación materna para vincularlo a ex un prominente hombre del MAS, o ‘exprimir’ al escurridizo Defensor del Pueblo -¿a quién defiende?- son solo maniobras defensivas, distractivas y mediáticas. ¿Para qué? Para que la gente no se encocore más aún por el alza de precios de los productos de la canasta familiar, ni por hacer colas para comprar azúcar o cemento y pronto arroz y pollos, en todo caso, cada vez más caros. 

Como el agua clara, se cae el andamiaje de la Bolivia del cambio y de una de la mentiras más malévolas de su historia: la acusación a Santa Cruz  y su gente con millonarias y permanentes campañas político-mediáticas pagadas con dineros públicos, es decir suyos y míos. Campañas de descrédito, falsedades y criminalización dentro y fuera del país: los ‘cerebritos’ de tal campaña nos tildaron de terroristas, separatistas, divisionistas, oligarcas, neoliberales, derechistas, racistas y corruptos. ¡Les faltó diccionario! 

Sin embargo, así como no hay crimen perfecto, tampoco hay mentiras perfectas, pese a los que el fiscal Sosa no dijo. Más temprano que tarde tendrá que decir lo que no dijo o le dijeron que no diga, porque la rueda de la fortuna gira y la del poder también.