Domingo 13 de septiembre 2026

Espejismo de paz social en Bolivia

Sectores en apronte amenazan convulsionar tras el estado de excepción



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Bolivia vive en este momento un espejismo de paz social, sostenido artificialmente por el control militar que se romperá de manera inminente al concluir el Estado de Excepción este 20 de septiembre. Las advertencias de paralización ya fueron lanzadas desde diversos frentes sociales y del autotransporte.

El aviso de quiebre lo dio el Transporte Libre Nacional, que tras un ampliado en Tiquipaya otorgó un ultimátum de 48 horas al Ejecutivo para atender su pliego petitorio. El sector advirtió cerrar las carreteras del país en cuanto venza la restricción constitucional.

El núcleo del conflicto expone que la contención decretada por el Gobierno solo aplazó temporalmente una crisis estructural de abastecimiento que hoy estrangula a la población.

📌 BOMBA SOCIAL Y SECTORES EN APRONTE CONTRA EL EJECUTIVO

⚠️ EL HECHO: El autotransporte rechaza el Decreto Supremo 5676 que elimina la subvención al diésel para grandes consumidores y exige suministro continuo de carburantes.

⚖️ LA CLAVE: Choferes reclaman soluciones por la escasez de kits de GNV y la intervención urgente en la Red Vial Fundamental.

💣 EL TRASFONDO: Surtidores privados comercializan carburante importado por encima de los 18 bolivianos el litro.

📉 EL IMPACTO: Organizaciones sociales y sindicatos rechazan rotundamente cualquier ampliación del control militar por 90 días.

La causa directa del ultimátum radica en la quita paulatina de la subvención, que encareció el precio del litro de diésel hasta superar los 18 bolivianos en el mercado abierto. Este costo resulta insostenible para el transporte de carga y de pasajeros.

A la escalada del carburante se suma la proliferación de surtidores autorizados para vender combustible privado a tarifas internacionales. El sector choferil denuncia una libre flotación de precios encubierta por parte de las autoridades.

El desabastecimiento crónico obliga a cientos de conductores a realizar filas de días enteros para conseguir cupos reducidos de carburantes subvencionados. La pérdida de jornadas laborales paraliza los ingresos diarios de miles de familias.

La disparidad del dólar en el mercado paralelo agravó la compra de repuestos, llantas e insumos importados, multiplicando los costos operativos de las herramientas de trabajo. El mantenimiento vehicular se volvió inalcanzable para el chofer de base.

El efecto dominó del alza del diésel golpea de lleno a la canasta básica alimentaria, generando que la Central Obrera Boliviana y federaciones campesinas se sumen al descontento. La presión sobre el costo de vida unificó la protesta popular.

El descontento por el fin gradual de la subvención y los carburantes a 18 bolivianos desmantela el control estatal.

El Dato de Cierre: El fin del Estado de Excepción este 20 de septiembre marcará el inicio de un cerco nacional encabezado por el autotransporte e inconformes con la crisis económica.



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