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- 2026-03-22
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Bolivia acude a las urnas enfrentando una de las mayores dispersiones de voto de su historia reciente, con 74 candidatos disputando apenas 9 gobernaciones en todo el país.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, esta saturación de papeletas garantiza que el voto se divida en múltiples frentes, alejando a los favoritos de la victoria en primera vuelta.
La norma actual exige el 50% más uno de los votos o un 40% con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo; metas que parecen inalcanzables con un promedio de 8 candidatos por departamento.
En regiones clave, la oferta electoral es tan amplia que el ganador podría emerger con un porcentaje históricamente bajo, obligando a un balotaje para legitimar al gobernador.
Esta fragmentación es la que ha forzado al TSE a fijar ya la tercera semana de abril como fecha para la segunda vuelta, anticipando un escenario de empate técnico generalizado.
El ciudadano se encuentra ante un abanico de opciones que, si bien democrático, atomiza el respaldo popular y debilita las mayorías absolutas necesarias para evitar el balotaje.
Las propuestas de los candidatos ha sido vaga, centradas en promesas que los analistas dicen que están fuera de lugar. Muchos son completamente desconocidos.
El TSE confirmó que 74 candidaturas están habilitadas para las gobernaciones, un número que prácticamente sentencia al país a una nueva votación en abril.