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- 2026-03-21
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La designación de Whodin Gabriel Caracila como presidente del directorio de la Caja Nacional de Salud (CNS) ha desatado una ola de indignación política y social. El nombramiento, realizado por la ministra de Salud, Marcela Flores, se da tras un cuestionado acuerdo con la dirigencia minera.
Esta polémica decisión ocurre apenas semanas después de que Caracila, en su rol de secretario de conflictos de la FSTMB, encabezara las movilizaciones que cercaron la sede de Gobierno, bajo la lupa de La Mesa de Análisis, para exigir la abrogación del Decreto Supremo 5503.
El dirigente minero, que calificó en su momento a la normativa oficialista como un decreto “maldito y lapidario”, ahora ocupa el sillón presidencial de la aseguradora más grande del país. Según el portal Erbol, Caracila ya figura en los registros de la Contraloría como funcionario de la CNS.
Las críticas no tardaron en llegar desde la propia acera del oficialismo. El senador Wilder Veliz lamentó que se mantengan las “viejas mañas del masismo” y la improvisación, exigiendo que el presidente recapacite y designe a personas idóneas para cargos de tanta sensibilidad.
Desde la oposición, la diputada Julieta Jiménez (Unidad) fue tajante al señalar que “necesitamos meritocracia, los médicos tienen que estar ahí”. La legisladora cuestionó que un dirigente minero, cuya experiencia es el sindicalismo de choque, asuma el mando de la salud pública boliviana.
“Señora ministra, usted se ha equivocado. El prebendalismo ya ha acabado”, aseveró Jiménez ante los medios, denunciando que este nombramiento es una factura política pagada con los recursos de los aportantes que hoy sufren por la falta de insumos.
Por su parte, el diputado Mauricio Taboada aplicó el refrán de “zapatero a tu zapato”, señalando que la cabeza de la institución debería ser un profesional médico. No obstante, advirtió que ahora Caracila es un funcionario público sujeto a fiscalización estricta.
La normativa vigente dispone que el cargo sea designado mediante Resolución Suprema, pero el perfil de Caracila —ajeno totalmente a la gestión hospitalaria— pone en duda si la CNS podrá salir de la crisis estructural que arrastra desde hace años.
Mientras los trabajadores de salud en Santa Cruz ratifican paros de 48 horas por mejores condiciones, el Gobierno central parece priorizar la paz sindical entregando la administración de la Caja a los mismos sectores que bloquearon La Paz recientemente.
La CNS queda así bajo el mando de un dirigente que sabe de barricadas pero no de administración de salud, consolidando un pacto político que prioriza la cuota sindical por encima del bienestar de millones de asegurados en todo el país.
El Dato de Cierre: Caracila reporta ante la Contraloría activos por un total de Bs 175.000 tras su posesión en el cargo.