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- 2026-03-12
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La permanencia de los símbolos del pasado en los pasillos del poder legislativo ha desatado una tormenta política inesperada dentro de la propia alianza de gobierno.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, la postura del diputado de PDC, aliado del presidente Rodrigo Paz, revela que el desmantelamiento del viejo régimen es más cosmético que estructural.
El legislador calificó como una "humillación" el posible retiro del busto de Evo Morales, argumentando que se trata de un respeto a la investidura, pese al rechazo social que genera.
Desde la otra acera, sectores ciudadanos y opositores radicales consideran que mantener la efigie es un insulto a la democracia y una muestra de debilidad del nuevo gobierno.
La polémica surge justo cuando la gestión de Paz intenta proyectar una imagen de ruptura total con las prácticas de culto al líder que caracterizaron las últimas dos décadas.
Expertos en comunicación política advierten que permitir estos "enclaves simbólicos" solo alimenta la percepción de un pacto de impunidad bajo la mesa.
El busto, ubicado en un lugar privilegiado del Legislativo, se ha convertido en el punto de discordia que pone a prueba la cohesión de la bancada oficialista.
Mientras tanto, en las calles, el sentimiento es de frustración al ver que los personajes del pasado siguen presentes en los altares del Estado formal.
La dirigencia del PDC no ha emitido un comunicado oficial, dejando al diputado en una posición solitaria pero altamente ruidosa que afecta la imagen presidencial.
El debate legislativo sobre el ornato y los símbolos patrios continuará la próxima semana, con el riesgo de fracturar definitivamente el apoyo de los sectores más críticos.
El Dato de Cierre: El busto de bronce fue instalado en 2018 con un costo al erario público que hoy muchos exigen sea auditado.