- Destacadas
- 2026-03-03
Loading
[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]
El Banco Central de Bolivia (BCB) ha lanzado una advertencia lapidaria para toda la población: cualquier persona que reciba un billete de la Serie B proveniente del avión siniestrado en El Alto debe dar por perdido su dinero. El presidente de la entidad, David Espinoza, confirmó que las 17,1 millones de piezas involucradas en el accidente carecen de valor legal y no serán canjeadas por el Estado.
Esta medida, analizada bajo la lupa de La Mesa de Análisis, traslada toda la pérdida económica del pillaje al ciudadano de a pie. Al ser tratados como billetes falsificados, las entidades financieras tienen la orden de retener y perforar estas piezas sin ofrecer ninguna compensación, dejando al portador de buena fe con las manos vacías y un perjuicio directo en su economía diaria.
El protocolo activado por Asoban establece que no habrá excepciones. Si un comerciante o transportista recibe uno de estos billetes de 10, 20 o 50 bolivianos de la Serie B y busca depositarlo, el banco simplemente lo destruirá. La "sentencia del BCB" es clara: el papel moneda que fue sustraído por los saqueadores es ahora basura legal que contamina el mercado.
Desde la otra acera, asociaciones de consumidores y gremiales denuncian que esta política es una "lavada de manos" institucional. Argumentan que el ciudadano no tiene la culpa de la inseguridad en el traslado del dinero ni de la incapacidad de la fiscalía para recuperar el botín, por lo que el Estado debería garantizar la validez de su propia moneda.
Para mitigar el caos, el ente emisor ha pedido a los bolivianos que se conviertan en peritos monetarios utilizando la aplicación ‘Billetes de Bolivia’. Esta herramienta permite escanear las series para verificar la legalidad de cada pieza, una tarea que resulta inviable en la dinámica de los mercados populares donde el flujo de efectivo es constante y veloz.
La incertidumbre es total, ya que el BCB admite no saber con exactitud cuántos millones de billetes están circulando tras el saqueo. Aunque se recuperó una parte y otra fue incinerada bajo supervisión, un grupo indeterminado permanece en manos de los 5.000 saqueadores identificados, quienes ya estarían "lavando" este dinero en compras menores de carburantes y víveres.
A pesar de que solo el 1,4% del total de la Serie B estaba en el Hércules FAB-81, ese pequeño porcentaje es suficiente para sembrar la desconfianza en todo el sistema. La recomendación de "normalizar el uso" de los billetes de 10, 20 y 50 bolivianos choca con la realidad de un banco que amenaza con perforar el dinero si la serie coincide con la lista negra.
La empresa proveedora del material monetario ha certificado que la anulación no genera perjuicio al Estado boliviano, ya que existen seguros y garantías de reposición. Sin embargo, este alivio macroeconómico no llega al ciudadano, quien es el único que termina pagando el costo del pillaje y la falta de control en la zona del siniestro.
Expertos legales sugieren que esta situación podría derivar en una ola de estafas en las ferias rurales, donde el acceso a aplicaciones móviles y verificadores digitales es limitado. La "menudencia" robada —billetes de baja denominación— es precisamente la que más circula entre los sectores más pobres del país, quienes ahora son los más vulnerables.
Para cerrar, el BCB ha decidido que el costo del orden monetario lo pague el último eslabón de la cadena: usted. El Dato de Cierre: Las entidades financieras procesarán cada billete de la Serie B como material ilícito, lo que significa que el 100% del valor del billete detectado se descuenta del patrimonio del ciudadano que lo porta.