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La oposición del vicepresidente Lara puede causar inestabilidad política y afectar la gobernabilidad. Esta situación puede ocasionar pérdida de confianza en el gobierno y en la institución presidencial. La posición opositora del vicepresidente puede originar divisiones dentro del partido gobernante.
Como recomendación, el presidente no debe tomar la actuación del vicepresidente como tema personal, dado que, su comportamiento es un reflejo de él mismo, por lo tanto, debe mantener una prudente distancia de él y no involucrarse emocionalmente con su comportamiento. El presidente no debe dejar que esta actitud le afecte; debe dedicarse a manejar la situación sin intentar cambiar la personalidad o comportamiento del vicepresidente.
El presidente, debe estar preparado para la confrontación y debe tener un plan para manejar las reacciones de su vicepresidente. No debe alimentar su ego, brindándole demasiada atención, eso sólo lo hará más creído. Tampoco debe permitir que su comportamiento le afecte, intimide o lo haga sentir inferior.
¿Qué debe hacer el gobierno? Establecer canales de comunicación con los grupos de oposición, la sociedad civil y la población en general de modo de entender sus necesidades y preocupaciones. Debe ser transparente en la toma de decisiones y rendir cuentas de sus acciones para mantener la confianza de la población. Priorizar el diálogo y la negociación sobre la confrontación y la coerción para resolver el conflicto. Fortalecer las instituciones democráticas y el estado de derecho para garantizar la tranquilidad. Afrontar los efectos de los conflictos y la inestabilidad. Mantener la independencia del gobierno y no ceder ante la presión de grupos de interés. Debe buscar apoyo internacional y cooperación para hacer frente a los desafíos y presiones externas.
Debe mantener la unidad y la cohesión dentro del gobierno y el gabinete. Recordando que tener un vicepresidente opositor puede ser un desafío político y personal. Para su trato, es importante mantener la calma, incluso si la situación se tensa. Dado el escaso conocimiento que al parecer se tiene del vicepresidente, es aconsejable evaluar la situación y determinar la gravedad de su posición opositora. Establecer límites claros y comunicarlos de manera efectiva al vicepresidente. No tomar medidas o decisiones precipitadas o emocionales que pueden empeorar la situación.
Debe buscar apoyo de otros líderes políticos, asesores y expertos para manejar la situación. Debe tratar de considerar una reunión con el vicepresidente para discutir y buscar una solución a esta situación, aclarando los roles y responsabilidades de su cargo en el Congreso y asegurarse que está cumpliendo sus funciones. Debe evaluar la lealtad del vicepresidente y determinar si es posible continuar trabajando juntos. Si no es así debe tener claro que pretende y quien está detrás de este comportamiento.
Finalmente debe estar preparado para la posibilidad de que el vicepresidente sea removido de su cargo o renuncie.