Martes 31 de marzo 2026

Cuando la Justicia incomoda



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Se ha preguntado usted alguna vez la razn por la que la justicia norteamericana y la de algunos pases del G77, menos China,  suelen transar la inmunidad de los ms odiosos delincuentes, a cambio de informacin? Pues bien, dicha prctica que a todas luces pareciera antitica y carente de todo principio moral, conlleva la necesidad de lograr la detencin de dichos bandidos; la de sus cmplices y, ante todo, la de quienes comandan sus organizaciones criminales. Para hacer atractivo dicho ofrecimiento, esos pases han creado  oficialmente un programa llamado Seguridad de Testigos, cuyo protocolo brinda proteccin gubernamental a dichos personajes, por estar en inminente riesgo, hasta de perder la vida, al haber dado informacin sobre terroristas u otros criminales.

Es precisamente a este rgimen al que acaban de acogerse clebres personajes bolivianos, previamente calificados como delincuentes confesos por el gobierno al que sirvieron, como es el caso del ex zar antidroga Ren Sanabria, condenado por la Corte Federal de Miami a  purgar pena de crcel por el intento de embarcar ms de 140 kilos de cocana a Estados Unidos, un delito cuya comisin, segn la fiscala de ese condado, ameritaba al menos 25 aos de presidio. La detencin de su hijo en la crcel de San Pedro habra paralizado sus confesiones, sin embargo fue condenado a slo 14 aos de crcel, de los cuales ya cumpli cuatro, y ni siquiera se tiene certeza de que en este momento se halle recluido. Algo similar ha ocurrido con el ex zar anticorrupcin Mayor Fabricio Ormachea, cuyas declaraciones, segn la prensa, contribuyeron a su excarcelacin, despus de que la fiscala pidiera 25 aos de crcel para l.

Finalmente est el ex fiscal estrella del gobierno, Marcelo Sosa, encargado de armar el caso terrorismo, del cual se conoce que acaba de celebrar un pacto con los familiares de los que murieron acribillados en el Hotel Las Amricas en Santa Cruz, para servir esta vez como testigo clave contra autoridades del actual gobierno, ante cortes penales internacionales. Tal premio lo exime de purgar una justa pena al actuar como testigo, pero ya no en la calidad de clavo como lo fue con los reclusos que an guardan injusto encierro y/o  como el caso de los ciudadanos tarijeos: Felipe Mosa y Jos Vaca que permanecieron detenidos durante ms de cinco aos sin sentencia y acaban de recuperar su libertad.

Entretanto nos preguntamos:Ser que todo este esfuerzo realizado por los administradores de  justicia en el extranjero se limita nicamente a una simple curiosidad morbosa de conocer los delitos en los que incurrieron los bribones? O por el contrario, el montaje de este enorme banco de datos delincuencial tendr como objetivo el mantener pendiente sobre la cabeza de los malucos la espada de la diosa Temis, mediante un juicio anunciado? Tal vez, una prctica  muy usual  cuando la justicia se torna incmoda.