Martes 31 de marzo 2026

FFAA: Choque entre Vicuñas y Vascongados



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A ocho aos de gobierno pluricultural, etnocentrista y multitnico, y cuando los bolivianos creamos superados todos los atisbos de racismo, hete ah que que en el seno de la Sargentera de las Fuerzas Armadas del Estado surge un entripado dirigido a descolonizar la institucin armada, aduciendo que en ella an existen residuos de caras plidas y de una indiscriminada discriminacin.  

En honor a la verdad, salvo en los poderes supremos del Estado donde an quedan vestigios de descendencia espaola como: los Morales, Romeros, Garcas, Quintanas, Rojas, Elos y otros que, segn el  gran cronista Garcilaso de la Vega, llegaron a Amrica con el proceso de colonizacin al mismo tiempo que la naranja, el trigo, las arvejas etc. y algunos animalitos como la vaca, el caballo, la oveja, el cerdo y el burro, sabemos que en la institucin armada la tasa de los blancoides remisos ha crecido alarmantemente, dando paso al ingreso masivo de hermanos originarios que, al graduarse de oficiales, sufren una extraa mutacin en su comportamiento frente a sus coterrneos de estirpe y clase,  tornndose ms abusivos y discriminadores que los antiguos tercios espaoles.

No se sabe a ciencia cierta si es por la represalia al trato que ellos recibieron por parte de sus superiores durante su poca de mostrencos; por la estrella y la corbata que ahora lucen en sus uniformes; o simplemente por la reaccin natural de haber alcanzado  un grado en la escala de mando, lo cierto es que el desptico trato que los oficiales aplican a sus suboficiales, en nombre de un mal entendido rgimen disciplinario, y casi esclavista en lo que a sus cabos y soldados rasos concierne, deja mucho que desear y abre las compuertas de cualquier actitud de rebelda e insubordinacin, con mayor razn en tiempos cuando se ha puesto en boga una poltica demaggicamente manejada de igualitarismo racial, cultural y tnico.

En lo referente al conscripto rubio, de ojos claros, apellido linajudo y con verdadera vocacin castrense, ya desde la guerra del Vietnam ha preferido trasponer la frontera y enrolarse en ejrcitos imperiales donde al menos se le ofrece: idioma, dosis ms humanas de chocoleatada,  residencia en los EEUU y, si salen indemnes de esa aventura, una generosa pensin vitalicia de veterano.

A la luz de lo expuesto, creemos que el amotinamiento de los sargentos por discriminacin racial no es un justificativo suficiente para semejante jaleo, as como nos parece terriblemente desproporcionada la baja de ms de 700 cristianos, como castigo por esa simple razn. Estimamos muy correcta toda protesta contra el abuso y atropello a los derechos humanos, as como el reclamo por el derecho y libre ejercicio de profesionalizarse.

Estudiando las verdaderas razones que llevaron a la sargentera a tomar esa extrema medida, que por razones de espritu de cuerpo va creciendo como una bola de nieve, estamos ms cerca de creer que se trat de una cortina de humo tendida para cubrir recientes escndalos, pero que se les escap de las manos a sus autores que no saban que el que quiere galopar sobre el lomo de un tigre acaba siempre en su barriga y el ardid se convirti en un choque entre Vicuas y Vascongados.