Domingo 06 de septiembre 2026

Aprender del 2010, para el 2011



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Así como hacen las empresas al concluir una gestión, es bueno al acabar un año hacer “un alto” en nuestras vidas para realizar un “balance” sobre las cosas positivas que realizamos, y sobre lo que pudimos haber hecho bien y no hicimos, para -a partir de ello- saber qué hacer en el nuevo año a fin de que las cosas mejoren, pues siempre habrá algo por mejorar.

Mucho de lo acontecido en el 2010 ha tenido que ver con las decisiones del pasado, y otro tanto de lo que pasará en el 2011 obedecerá a lo bien o mal que hicimos este año, pero también a lo que decidiremos hacer de aquí en más. A punto de culminar el 2010, es bueno ver cuáles son las lecciones aprendidas como país, partiendo del hecho que ya nada se puede hacer para cambiar el pasado, pero que sí se puede hacer muchísimo para enmendar errores a futuro. ¿Cuándo y cómo hacerlo? Ya mismo, tomando buenas decisiones.

Que las Reservas Internacionales Netas (RIN) estarán por los 10.000 millones hasta fines de año, es algo bueno porque dará estabilidad a la economía. De esto aprendemos que es bueno exportar y que habría que facilitar las exportaciones para que las RIN crezcan más, especialmente cuando las importaciones crecen a un ritmo tal, que amenaza bajar el superávit comercial.

Que la inversión pública ejecutada llegará al 85% es bueno también, aunque pudo ser mejor. Si crecimos –ojala al 4% este año- con 1.500 millones de dólares gracias a este puntal, la lección es que debemos procurar 1.500 millones o más de inversión privada para crecer a las tasas asiáticas que precisamos.

De la información oficial sabemos que el PIB boliviano no se expandió lo esperado en esta gestión debido “al bajo desempeño de la minería y la agricultura”. Crecer 3,8% al tercer trimestre, cuando en derredor nuestro todos crecen mucho más, preocupa. Lo logrado no solo está lejos de la meta esperada, sino muy lejos de lo que Bolivia debería crecer para abatir la pobreza que afecta a 6 de cada 10 bolivianos, siendo que la extrema pobreza golpea a 3 de cada 10 compatriotas, y más de 2 millones de ciudadanos sufren hambre.

¿Qué lección debemos aprender del hecho que la minería –por el bloqueo en Potosí- y la agricultura –por la inclemencia del clima- impidieron una mayor expansión del PIB? Que los bloqueos son malos y que hay que ser diligentes para evitarlos –y si se producen- para atenderlos. Y, que el cambio climático es una realidad, y que nos seguirá afectando.

¿Qué hacer para que el PIB crezca más? Frente a lo primero, evitar todo bloqueo que perjudique la inversión, “todo bloqueo”. Respecto a lo segundo, entender que el cambio climático puede ser una amenaza -“inflación importada”, si nos resignamos a comprar alimentos del exterior- o una oportunidad, si es que diseñamos buenas políticas públicas para producir más.

Aprender del éxito productivo de otros países sería inteligente –v.gr, de Brasil, Paraguay o Uruguay- donde el entorno para la producción agropecuaria es envidiable, no solo porque hay seguridad jurídica para la tierra sino porque ni Lula, ni Lugo ni Mujica –con todos sus antecedentes- se hicieron problema alguno para autorizar y alentar el uso de la biotecnología para producir más alimentos. La clave está, no solo en ver lo que los productores hacen en esos países, sino lo que sus gobiernos les permiten hacer para lograr los enormes volúmenes de productos transgénicos para alimentarse ellos, además de exportarlos a otros países, entre ellos, Bolivia.

* Gary A. Rodríguez A.
es economista y Gerente General del IBCE