Sábado 11 de julio 2026

Gestión estatal en crisis

Gobierno: BoA opera con déficit y aviones viejos, pero es necesaria



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El ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora, ha reconocido abiertamente que la empresa Boliviana de Aviación (BoA) opera bajo un esquema deficitario, justificando esta realidad operativa bajo el argumento de que la entidad constituye un servicio "necesario" para la conectividad del país. Esta admisión oficial desnuda las profundas grietas en una administración que, pese a inyectar recursos públicos, no ha logrado consolidar una gestión eficiente ni rentable para la empresa estatal.

La autoridad detalló que la flota de la aerolínea ha sufrido un deterioro crítico, pasando de 14 a solo 10 aeronaves operativas debido a problemas técnicos derivados de la antigüedad de las máquinas. Este retroceso operativo, reconocido por el propio Ministro, desmiente la narrativa de crecimiento que el Ejecutivo ha intentado posicionar durante años, dejando en evidencia que el servicio al usuario ha sido sacrificado por una gestión que no priorizó el mantenimiento ni la modernización a tiempo.

En un intento por justificar las constantes irregularidades en los horarios, el Ministro Zamora fue tajante al señalar la precariedad de su equipo: “Cuando un vuelo se atrasa no es porque BoA quiere. Tenemos aviones viejos”, declaró la autoridad. Esta confesión no solo explica los retrasos recurrentes que enfrentan los pasajeros, sino que expone la precariedad técnica con la que la estatal intenta operar en un mercado cada vez más exigente, admitiendo que el servicio sufre por una flota obsoleta que no garantiza condiciones mínimas de puntualidad.

Esta realidad operativa choca con el plan gubernamental de ejecutar una renovación de aeronaves, una promesa que busca, en teoría, reducir retrasos y fortalecer la capacidad operativa de la empresa. Sin embargo, el anuncio llega tarde para miles de usuarios que han sido víctimas de las interrupciones constantes, evidenciando que la "necesidad" del servicio ha sido utilizada como excusa para operar bajo estándares técnicos deficientes que ponen en jaque la competitividad de la aerolínea.

Más allá del reconocimiento de las pérdidas económicas, el Gobierno ha iniciado un proceso de “apertura de los cielos”, invitando a nuevas aerolíneas privadas a competir en el mercado nacional. Esta medida, aunque presentada como un intento de mejorar la competitividad, refleja la incapacidad de la estatal para abastecer la demanda interna y la necesidad de recurrir a operadores privados para cubrir el vacío que el déficit de BoA ha dejado en la conectividad del territorio.

  • 📉 Déficit reconocido: La autoridad admite las pérdidas, pero las justifica bajo una supuesta necesidad estratégica.

  • ✈️ Flota en declive: La operatividad cayó de 14 a 10 aeronaves por fallas técnicas y antigüedad.

  • 🚪 Apertura forzada: El ingreso de nuevas aerolíneas privadas reconoce la incapacidad de BoA para cubrir el mercado.

  • ⚠️ Consecuencia: Los pasajeros continúan enfrentando retrasos constantes por falta de equipo adecuado.

El plan ministerial busca ahora una renovación de flota de largo plazo para intentar recuperar la sostenibilidad económica, un desafío que se presenta cuesta arriba bajo las actuales condiciones financieras. Mientras el Ministro insiste en que la estatal tiene potencial para ser competitiva, la realidad de los vuelos retrasados y la flota limitada impone una carga pesada sobre el erario público, que sigue sosteniendo financieramente un servicio que, por propia confesión ministerial, no alcanza los niveles de eficiencia esperados.

El Ejecutivo se encuentra en una encrucijada donde pretende “blindar” a la estatal con inversiones, mientras abre el mercado a la competencia. Esta estrategia, según el análisis del sector, parece ser más un intento de control de daños ante el evidente desgaste operativo que una solución real a los problemas financieros que asfixian a la aerolínea desde hace varias gestiones.

El Dato de Cierre: El Gobierno admite que BoA es un negocio deficitario y tecnológicamente superado, pero se niega a aplicar criterios de eficiencia, prefiriendo sostener la ineficiencia operativa con recursos de todos los bolivianos.


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