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- 2026-03-25
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El transporte de La Paz ha decidido quemar las naves y elevar su protesta a un nivel de confrontación directa con el Poder Ejecutivo. Tras una jornada de bloqueo calificada como "contundente", el sector ha lanzado una advertencia que hace temblar la estabilidad social: o hay soluciones reales a la crisis de carburantes, o el país entra en un paro nacional indefinido.
La movilización ha mutado de un reclamo por inyectores arruinados a un desafío político abierto. Los dirigentes han desconocido a los mandos medios, exigiendo interlocutores con capacidad de decisión inmediata, mientras la ciudad permanece asfixiada por un cerco que ya no admite treguas ni promesas técnicas.
La Policía, en un intento por maquillar la parálisis, coordina el paso de ambulancias y emergencias hacia el aeropuerto, pero la realidad en los puntos de bloqueo es de tensión absoluta. El gremio del transporte asegura que el "atentado técnico" contra sus motores es la gota que colmó el vaso de una gestión energética agotada.
Desde la otra acera, el Gobierno intenta minimizar el impacto, pero la amenaza de extender el conflicto a nivel nacional pone en evidencia la fragilidad del control estatal sobre las vías. El comercio y la industria observan con temor cómo la Sede de Gobierno se convierte en el epicentro de un terremoto social que busca respuestas de fondo al suministro de sustancias controladas y carburantes de calidad.
El Dato de Cierre: El sector transporte ha dado un plazo de 24 horas para ser convocado a una mesa de diálogo de alto nivel antes de activar el bloqueo de caminos en todo el eje central del país. Mientras, los niños están en clases virtuales.