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- 2026-03-23
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El Sistema de Resultados Preliminares (Sirepre), con un cómputo que ya roza el 97% a nivel nacional, ha configurado un escenario de fragmentación extrema en las regiones. Las cifras actuales confirman que la mayoría de los departamentos no han logrado superar las barreras legales para una proclamación directa.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, se evidencia que el rigor de la Ley del Régimen Electoral se ha convertido en el principal obstáculo para los candidatos con mayores votaciones. Siete departamentos se encuentran hoy atrapados en la zona de balotaje, a la espera de los últimos decimales.
La norma boliviana es clara: para evitar la segunda vuelta, se requiere el 50% más uno de los votos válidos o, en su defecto, un 40% con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo. Cochabamba es el caso más crítico, donde el primer lugar tiene el 39,77%.
En el departamento de La Paz, el escenario es de una dispersión técnica inédita. El candidato con mayor votación alcanza apenas el 20,42%, mientras que un bloque de cuatro aspirantes se disputa el segundo lugar con cifras que oscilan apenas en los 8 puntos.
Santa Cruz presenta una de las disputas más cerradas por la posición de escolta. El primer lugar tiene el 28,3%, pero el segundo candidato le sigue de cerca con un 26,71%, lo que garantiza una segunda vuelta de alta intensidad el próximo 19 de abril.
En Chuquisaca, los datos del Sirepre al 97,21% muestran un empate virtual. El candidato que encabeza el conteo tiene el 34,69%, seguido inmediatamente por un 33,94%, una diferencia mínima que obliga al alargue electoral de forma irreversible.
El departamento de Tarija también se suma a la lista de balotaje. Al 96,49% del escrutinio, el primer aspirante registra un 35,57%, pero al no alcanzar la diferencia de 10 puntos sobre el segundo (28,59%), las urnas deberán abrirse nuevamente.
En Oruro, la situación es similar. A pesar de que el ganador nítido tiene el 35,14% y aventaja al segundo por más de 20 puntos, no logra cruzar la barrera del 40% necesaria para cerrar el proceso en primera instancia.
Beni cierra el bloque de los siete departamentos en disputa. Con un 36,59% de los votos al 92,95% del cómputo, el candidato puntero se queda corto frente a la exigencia del 40%, confirmando la tendencia nacional de fragmentación.
Solo Potosí y Pando han logrado, según los reportes preliminares, consolidar victorias que esquivan la guillotina electoral. En estos departamentos, los márgenes permitieron la proclamación sin necesidad de recurrir a la votación de abril.
Los datos actuales contrastan con las proyecciones emitidas a la medianoche. El avance del Sirepre ha ralentizado el flujo de votos en áreas rurales y periféricas, donde se esperaba una consolidación que finalmente no llegó a concretarse para los punteros.
La importancia de los carburantes y la logística de transporte en las zonas alejadas ha sido determinante para el cierre del cómputo en las últimas horas. El Tribunal Supremo Electoral prevé entregar los resultados oficiales finales en las próximas jornadas.
Esta dispersión del voto departamental plantea un desafío para la gobernabilidad regional. Sin mayorías absolutas, los futuros gobernadores se verán obligados a gestionar bajo esquemas de coalición o asambleas legislativas fragmentadas.
El panorama para la segunda vuelta redefine la estrategia de los partidos. Los votos de los candidatos que quedaron fuera de la contienda serán ahora el botín más preciado en los siete departamentos que regresan a las urnas.
El Dato de Cierre: El 19 de abril es la fecha fijada por el calendario electoral para que los siete departamentos definan a sus autoridades departamentales en balotaje.