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- 2026-03-19
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La captura de Marcelo Arce Mosqueira ha destapado una olla de presión que salpica directamente al uniforme verde olivo. Fuentes del Ministerio de Gobierno confirmaron que el hijo del expresidente fue retenido y liberado el martes, 24 horas antes de su aprehensión oficial.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, este "pesca y suelta" en la zona de Río Seco no es un error de procedimiento, sino una transacción de libertad. Siete policías están bajo investigación por haber permitido que el sospechoso se marchara tras unos minutos de una misteriosa retención.
El equipo de inteligencia que sí cumplió con su deber el miércoles dejó en evidencia la traición interna. Mientras unos negociaban en las sombras de la zona sur cruceña, otros seguían el rastro de un hombre procesado por legitimación de ganancias ilícitas.
Desde la otra acera, el entorno legal de los Arce intenta minimizar el hecho, pero el hermetismo de los policías involucrados complica su defensa. No pueden explicar por qué un objetivo de alto valor fue dejado en libertad sin reporte oficial a la Fiscalía.
Marcelo Arce, ya frente al Ministerio Público, optó por su derecho constitucional al silencio absoluto. No es una postura de inocencia, es una estrategia de supervivencia para no hundir a los otros dos hermanos y a su padre que también están imputados.
La comisión de fiscales no ha perdido el tiempo y ya lanzó el primer golpe judicial: solicitarán 180 días de detención preventiva. El destino trazado para el hijo del exmandatario es el Centro de Rehabilitación Palmasola, lejos de los privilegios de los que gozó.
Los fundamentos para el encierro son contundentes: existe un riesgo de fuga inminente y un peligro real de que se obstaculice la justicia. Con policías que "sueltan" detenidos a cambio de favores, el peligro procesal es una realidad innegable en este caso.
El fiscal Roger Mariaca confirmó que la investigación tiene un alcance familiar. El proceso no se detiene en Marcelo, sino que busca desmembrar lo que la fiscalía considera una estructura de enriquecimiento ilícito que operó desde la cúpula del poder.
La audiencia cautelar de este viernes definirá si el blindaje de los Arce ha muerto definitivamente en Santa Cruz. La opinión pública observa con asco cómo la institución que debe dar seguridad se convirtió en el escudo de los sospechosos.
Este escándalo de los siete policías es solo la punta del iceberg de una corrupción sistémica. Si la policía es capaz de liberar al hijo de un presidente en ejercicio de facto, ¿qué queda para el resto de las sustancias controladas y el crimen organizado?
El Dato de Cierre: Marcelo Arce Mosqueira será el primer hijo de un mandatario boliviano en pisar una cárcel de máxima seguridad si el juez acepta el pedido de la Fiscalía este viernes.