Miércoles 25 de febrero 2026

El ocaso de la principal denunciante del país

El camuflaje de Lidia Patty: De implacable acusadora a víctima por conveniencia



144 vistas

[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]

La exasambleísta y figura central en los procesos judiciales que consolidaron el inicio del gobierno de Luis Arce, Lidia Patty, ha decidido cambiar su estrategia ante el cerco judicial que hoy la rodea. En declaraciones recogidas por el diario El Deber, Patty aseguró ser objeto de una persecución política motivada exclusivamente por su condición de mujer indígena. Esta narrativa marca un giro radical para quien fue la punta de lanza del Ejecutivo para encarcelar a opositores y que hoy, al verse sin el blindaje del Palacio, recurre al discurso de la discriminación.

El cerco judicial sobre Patty responde a acusaciones concretas por el millonario desfalco en el Fondo Indígena (Fondioc), donde se investiga el destino de recursos destinados a proyectos que nunca se ejecutaron. La fiscalía indaga su responsabilidad en la recepción y manejo de estos fondos, un proceso que permaneció en la sombra mientras ella era funcional al poder, pero que hoy avanza con una celeridad que antes no existía. Esta presión legal es la que ha obligado a la exlegisladora a buscar refugio en un discurso de victimización que intenta invalidar los hallazgos fiscales bajo la etiqueta de "odio racial", para no caer como el expresidente Luis Arce, detenido en la cárcel por el mismo caso.

Bajo la lente de la Mesa de Análisis, este movimiento representa una victimización estratégica diseñada para activar un escudo de protección tras haber sido desechada por el sistema que ayudó a fortalecer. Patty supo manejar el poder con mano de hierro cuando sus memoriales eran funcionales a la estrategia de Arce, pero ahora que la justicia se vuelve en su contra, intenta trasladar el debate del ámbito legal al étnico. Es el recurso de quien intenta invalidar pruebas judiciales bajo el paraguas de un "odio racial" que ella misma nunca vio mientras era la acusadora estrella.

Sin embargo, desde la otra acera, este fenómeno revela que en el actual esquema de poder los aliados son piezas descartables. Lidia Patty fue la operadora clave para descabezar a la oposición en 2021, pero su actual aislamiento confirma que se ha vuelto una figura radiactiva. Al perder el favor del Palacio de Gobierno, su única salida es presentarse como una perseguida por el mismo aparato judicial que ella alimentó, dejando en evidencia que la justicia solo protege a quien todavía es útil al gobernante de turno.

La contradicción en su defensa es flagrante: Patty afirma sufrir una cacería por su origen en el mismo Estado que ella defendió a golpe de denuncias penales. Este cambio de piel indica que los puentes políticos con Arce están rotos, obligándola a buscar refugio en una identidad que ahora usa como herramienta de supervivencia. El sistema judicial, que antes respondía con celeridad a cada una de sus exigencias, hoy parece haber borrado su nombre de la lista de "intocables", tratándola como una investigada más.

La investigación que enfrenta se da en un contexto donde el oficialismo busca purgar las sombras de su propio pasado reciente para mejorar su imagen de gestión. Patty, al verse cercada y sin el "clic" directo con los ministerios, intenta capitalizar el sentimiento de su base social, pero la opinión pública observa con escepticismo este giro dramático. Es difícil aceptar el rol de víctima de una mujer que decidió el destino de decenas de ciudadanos sin considerar atenuantes de género o etnia.

El destino de la exlegisladora marcará un precedente sobre el uso de las narrativas de identidad en procesos por delitos comunes. Si el proceso avanza, se confirmará que Lidia Patty ha sido oficialmente sacrificada por el gobierno de Arce en aras de una supuesta "renovación" judicial. El camuflaje de la mujer indígena perseguida es, en última instancia, el reconocimiento de que su protección política ha caducado y que el Palacio ya no contesta sus llamadas.

El Dato de Cierre: Lidia Patty descubre hoy que en el Palacio no hay amigos, solo aliados temporales; cuando dejas de ser útil, el mismo sistema que ayudaste a crear es el primero en devorarte.


Más contenido de Destacadas

Anuncio