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- 2026-02-09
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El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, atribuyó la crisis de integridad de su institución a "dos décadas de desinstitucionalización" heredadas del gobierno anterior.
Según Sokol, en declaraciones que El Deber reproduce, el manejo político del pasado generó espacios donde las irregularidades eran fáciles de cometer, justificando así la actual degradación ética.
Sin embargo, la realidad golpea con cifras actuales: en solo dos meses de la nueva gestión, ya se procesó a 151 efectivos por actos de corrupción y coimas.
El jefe policial busca ahora recursos externos para "reinstitucionalizar" una fuerza donde la extorsión parece haberse convertido en un reglamento paralelo.
Culpar al pasado es suficiente cuando los responsables de las coimas actuales portan el uniforme y operan bajo el mando presente, es la pregunta que deberían hacerse en la Policía.
La propuesta de reforma incluye modificar la Ley 101 de Régimen Disciplinario, buscando frenar la burocracia que permite la impunidad interna.
HoyBolivia, con 25 años de fiscalización, señala que la disciplina no depende de presupuestos, sino del cumplimiento de las normas que la Policía ya posee.
El Dato de Cierre: Sokol admitió que ningún plan funcionará sin dinero extra, condicionando la ética policial a la llegada de nuevos recursos económicos.