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- 2026-02-06
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El presidente del Banco Central de Bolivia, David Espinoza, lanzó una declaración de guerra a la desconfianza: asegura que la entidad dejó de ser el cajero automático del poder político.
Espinoza afirmó de forma tajante que en lo que va del año no se entregó ni un centavo de recursos frescos al Tesoro General de la Nación, buscando marcar distancia de gestiones pasadas.
La aclaración surge tras el escándalo por un crédito de Bs 31.839 millones, el cual el BCB califica simplemente como un refinanciamiento de deudas arrastradas desde 2025.
Esta operación financiera, amparada en la Ley del Presupuesto, otorga al Gobierno un plazo de 35 años y cinco de gracia, con una tasa de interés fijada en el 4,55%.
Desde el ente emisor insisten en que no hay desembolsos nuevos ni dinero de libre disponibilidad, sino una ingeniería contable para patear el tablero de las obligaciones vencidas.
El BCB sostiene que este movimiento no genera emisión monetaria adicional, intentando calmar los temores sobre una posible aceleración de la inflación por gasto fiscal desmedido.
Con esta postura, la institución ratifica su compromiso de no actuar como prestamista directo del TGN, aunque la sombra de la deuda acumulada sigue pesando sobre la economía estatal.
El Dato de Cierre: Aunque el BCB niega ser la "caja chica", el Gobierno acaba de asegurar 35 años de plazo para pagar una deuda millonaria que el país no pudo liquidar a corto plazo.