Martes 24 de febrero 2026

El fracaso de la soberanía energética

YPFB y Trafigura: El acta de defunción de la nacionalización



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La reciente "revisión administrativa" que pregona YPFB para contratar a la transnacional Trafigura no es un éxito de gestión, es el reconocimiento oficial de un colapso. Bolivia, el país que basó su discurso político en la "soberanía hidrocarburífera", hoy sobrevive gracias a que una empresa extranjera le garantiza el crudo para 2026. Nuestros pozos están secos y el modelo que devoró la renta petrolera ahora debe mendigar logística externa.

Detrás del código técnico "PAC 5096" se esconde una realidad que se intenta maquillar: hemos pasado de exportadores a clientes desesperados. Invitar a 221 empresas para que nos provean lo que antes nos sobraba no es eficiencia, es una maniobra de emergencia para evitar que el desabastecimiento de carburantes paralice definitivamente al país.

El costo de esta dependencia es una hemorragia de divisas que el BCB ya no puede contener. Mientras YPFB asegura que no hay sobreprecios, la verdad es que cada buque que llega a Arica o cada camión desde Pocitos es una prueba de que la nacionalización ha muerto. Depender de Trafigura para mover nuestras refinerías es poner la seguridad nacional en manos de la billetera estatal, hoy más flaca que nunca.

La "mesa de análisis" es clara: Bolivia es hoy un rehén de los precios internacionales y de la eficiencia de terceros. Aquella gallina de los huevos de oro fue sacrificada por la falta de inversión y hoy solo nos queda el trámite burocrático de nuestra dependencia absoluta.

El Dato de Cierre: Celebrar que Trafigura nos traerá petróleo es como celebrar que un panadero ahora debe comprarle el pan al vecino para no cerrar su tienda.


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