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- 2026-02-19
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El presidente Rodrigo Paz Pereira marcó un hito en sus primeros 100 días al confirmar la intervención de 100 empresas estatales que operaban sin cuentas claras.
Tras recibir un "Estado tranca", el mandatario destacó la estabilización del dólar y la reducción drástica del déficit fiscal como logros inmediatos de su gestión.
La medida más audaz fue la eliminación de la subvención a los carburantes, una decisión que cortó de raíz el financiamiento al contrabando y la corrupción.
Paz Pereira denunció que la gestión anterior permitió el desvío de 6.500 millones de dólares a través de entidades que no rendían cuentas al país.
El Gobierno ahora impulsa nuevas leyes en hidrocarburos y minería para generar la certidumbre necesaria que atraiga inversión extranjera directa de forma masiva.
Bajo la premisa de "capitalismo para todos", el Ejecutivo busca democratizar el acceso al crédito, la salud y la educación, rompiendo privilegios políticos.
Finalmente, el Presidente advirtió que la justicia ya ha encarcelado a varios "traidores a la patria" que saquearon los recursos públicos durante la última década.
La nueva institucionalidad avanza con paso firme en cada ministerio para garantizar que el dinero de los bolivianos se maneje con lógica y transparencia total.
El mandatario reconoció que el barco estaba hundido, pero hoy navega con fe y esperanza hacia una economía que beneficie a cada ciudadano por igual.
La lucha no ha terminado: se detectaron irregularidades en cada rincón del Estado y el proceso de orden y limpieza institucional apenas está comenzando.
Paz Pereira enfatizó que el amor y la oportunidad deben reemplazar al odio y la confrontación sembrados por quienes hoy intentan frenar los cambios.
El control de las empresas públicas es clave, pues se busca evitar que la "vieja política" vuelva a poner en riesgo la tranquilidad y el bolsillo nacional.
A pesar de la resistencia de sectores opositores, el Gobierno asegura que la recuperación de la confianza ciudadana es el activo más valioso de este periodo.
Bolivia se encamina hacia una estructura de capitalismo popular donde el Estado deja de ser una traba para convertirse en el motor de la libertad económica.
El Dato de Cierre: La intervención a las 100 empresas estatales busca recuperar activos por un valor equivalente al 15% del PIB, dinero que se perdió en el oscurantismo de la industrialización fallida.