Domingo 08 de febrero 2026

Crónica de una justicia de ida y vuelta

El bumerán del caso golpe: Camacho recupera el aire mientras sus acusadores habitan las celdas



184 vistas

[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]

La historia política de Bolivia ha escrito un capítulo que parece sacado de una novela de realismo trágico: los roles de carceleros y prisioneros se han invertido.

Luis Fernando Camacho, el líder cruceño que fue el trofeo principal del gobierno de Luis Arce, hoy respira libertad tras años de encierro preventivo.

En el otro extremo del tablero, Lidia Patty, la exdiputada que impulsó con ferocidad su detención, hoy enfrenta su propia suerte tras las rejas por el caso Fondioc.

La detención de Camacho aquel 28 de diciembre de 2022 marcó el inicio de un proceso judicial que muchos calificaron como una cacería política sin precedentes.

Durante su estancia en la cárcel de Chonchocoro, el gobernador cruceño denunció constantes violaciones a sus derechos humanos y una salud visiblemente deteriorada.

El sistema judicial, que bajo el mando de Arce se mostró implacable, hoy parece desmoronarse ante la nueva configuración del poder político en el país.

Luis Arce, el presidente que avaló la persecución bajo la narrativa del "golpe", hoy se encuentra tras las rejas enfrentando cargos por su propia gestión.

Este giro de guion ha dejado en evidencia la fragilidad de una justicia que, según expertos, actúa al ritmo que marcan los inquilinos del Palacio.

Los jueces que ayer firmaban aprehensiones con celeridad, hoy enfrentan el escrutinio de una opinión pública que exige responsabilidades por la instrumentalización del derecho.

Lidia Patty, quien pedía las penas más altas para los opositores, ahora debe defenderse de acusaciones de corrupción vinculadas al Fondo Indígena.

La liberación de Camacho no solo es un triunfo jurídico para su defensa, sino un golpe simbólico letal para la narrativa del anterior gobierno.

El país observa con asombro cómo los rostros que antes protagonizaban conferencias de prensa para anunciar detenciones, hoy bajan la mirada ante los flashes.

Mientras el Carnaval distrae la atención de las masas, en los pasillos judiciales se vive una limpieza silenciosa de los restos de un montaje que no pudo sostenerse.

Bolivia cierra así un ciclo de confrontación judicial, dejando la lección de que en política, las rejas suelen ser una puerta giratoria que nadie tiene asegurada.

El Dato de Cierre: El caso golpe, que nació como la gran apuesta judicial del MAS, termina con sus principales impulsores compartiendo el destino que diseñaron para otros.


Más contenido de Portada

Anuncio