Miércoles 07 de enero 2026

Fractura continental: La captura de Nicolás Maduro divide a las potencias regionales

Mapa de la crisis: Países apoyan la caída de Maduro y quiénes condenan la intervención de Estados Unidos.



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La madrugada de este sábado no solo sacudió las estructuras militares de Caracas, sino que provocó un cisma diplomático en América Latina. Tras confirmarse la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, la región se ha dividido en dos bloques claramente definidos. Por un lado, el eje liderado por Argentina, Chile y Bolivia celebra el fin de lo que califican como un "narcorégimen", mientras que potencias como Brasil y México denuncian una violación gravísima a la soberanía nacional y al derecho internacional.

El presidente argentino, Javier Milei, fue el más enfático al respaldar la operación de Donald Trump, asegurando que su país acompañará esta posición en el Consejo de Seguridad de la ONU. A esta postura se sumó el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien subrayó que la caída de Maduro es esencial para frenar el crimen organizado transnacional. Bolivia, a través de su Cancillería, ratificó su compromiso con el pueblo venezolano y el camino de recuperación institucional, alineándose con Paraguay, Ecuador y Panamá en el reconocimiento de Edmundo González como el presidente electo legítimo.

En contraste, el bloque de rechazo está encabezado por el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien calificó la captura como un "precedente extremadamente peligroso" donde prevalece la ley del más fuerte. México, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, apeló al principio de no intervención para condenar la acción unilateral de Washington. A este grupo se unen Cuba y Colombia, cuyo mandatario, Gustavo Petro, ha mostrado una "seria preocupación" por la estabilidad fronteriza ante el nuevo escenario de administración estadounidense en Venezuela.

Para Bolivia, este posicionamiento marca un giro de 180 grados respecto a la política exterior del anterior gobierno del MAS. El respaldo del gobierno de Rodrigo Paz a la transición democrática venezolana no solo lo aleja del eje bolivariano, sino que lo posiciona como un actor clave en la reconstrucción del multilateralismo regional. No obstante, la postura de Uruguay y Colombia, que cuestionan si "el fin justifica los medios" militares, sugiere que el debate sobre la legitimidad del operativo será el centro de la agenda continental en las próximas semanas.

Expertos señalan que esta división podría paralizar organismos como la OEA o el Mercosur mientras se define la situación legal de Maduro en Nueva York. La rapidez con la que gobiernos como el de Daniel Noboa en Ecuador han llamado a María Corina Machado y Edmundo González a tomar el poder indica que el bloque democrático busca una transferencia inmediata de mando para evitar que la narrativa de "intervención" gane terreno frente a la de "liberación".

¿Qué significa esto para usted?

    Nueva Orientación Diplomática: El alineamiento de Bolivia con Argentina y Paraguay facilitará acuerdos de seguridad fronteriza contra el narcotráfico y el crimen organizado regional.

    Tensión en Organismos: Los ciudadanos que viajan por la región podrían enfrentar cambios en requisitos migratorios o demoras en fronteras controladas por países del bloque opuesto (como Brasil).

    Vigilancia de Derechos: El compromiso boliviano con la "asistencia humanitaria" implica una mayor participación del país en programas de apoyo para el retorno seguro de ciudadanos venezolanos desde Bolivia.


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