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Hoy el clima en la OEA está dividido, pero ya no es adverso a Bolivia




12/01/2020 - 07:09:21
Página Siete.- Jaime Aparicio, embajador de Bolivia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), afirma que el clima que hay en ese organismo ya no es adverso a Bolivia.

En entrevista con Página Siete, el diplomático habla del auge y ocaso del Socialismo del Siglo XXI en la OEA, del rol de Luis Almagro en la crisis nacional, y hasta de la reacción que hubo sobre las intervenciones de la activista Jhanisse Vaca, Tuto Quiroga, Gualberto Cusi y Álvaro Andrade en el seno del Consejo Permanente de ese organismo.

Aparicio fue embajador de Bolivia en EEUU, durante el segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, y fue ratificado en el cargo por el gobierno de Carlos Mesa. El diplomático informa que estuvo en ese puesto hasta 2006, y que decidió quedarse en EEUU ante las “acusaciones de conspiración, totalmente imaginarias” que se vertieron en su contra.

¿Llegó de embajador de Bolivia a EEUU en 2002?

Estuve de embajador de 2002 a 2006.

¿Con la asunción de Evo Morales se quedó allá?

Así es.

¿No le dio el “beneficio de la duda” a ese Gobierno?

Por supuesto que sí, pero lamentablemente fue muy rápido el inicio de políticas que no tenían nada que ver con el respeto a la democracia y a la disidencia de quienes opinaban distinto.

Cuando él llegó, todos pensaron que era una cosa positiva, que iba a iniciarse un proceso de inclusión, pero dentro del juego democrático, pero muy pronto empezaron las acusaciones. A mí me sacaron fotos en el periódico y acusaciones de conspiración totalmente imaginarias.

¿Cómo se vivió en la comunidad diplomática de la OEA el “giro a la izquierda” de los países de Sudamérica?

Nosotros pasamos de un periodo hasta principios de los años 2000, era un periodo de coherencia en el sentido de que los miembros de la OEA, todos compartían objetivos similares, que eran: democracia, derechos humanos, libre comercio e integración.

En eso estaban los 34 países, la cumbre más importante fue la de Canadá en la que se implementaron estos valores a través de la orden de los presidentes para crear la Carta Democrática Interamericana.

Entonces había consenso en qué era democracia, cómo podría haber un desarrollo dentro del respeto a la iniciativa privada, a la integración, a los procesos de crecimiento de mercados comunes, etc. Eso se rompió con la llegada de un proyecto de izquierda, que al principio se pensó que sería democrático, pero que fue derivando en acciones totalitarias.

Empezó con Chávez, vinieron los cambios en Brasil con Lula, luego los Kirchner en Argentina y se formó un proyecto en el que lamentablemente se hacía prevalecer lo ideológico sobre los principios de cooperación, de democracia y de respeto mutuo.

Y ese grupo se fortaleció mucho, porque a través de Cuba y del proyecto de Petrocaribe de Venezuela lograron tener una presencia importante en el Caribe y llegamos a un momento en el que tenían casi el dominio, por ejemplo, de la OEA, con el propio secretario general Insulza, que era parte de ese proyecto de izquierda, el llamado foro de Sao Paulo.

Entonces, el resto de los países empezaron a estar en minoría. Ese proyecto fue muy poderoso, muy fuerte. Hasta ahora vemos que todavía manejan ese aparato mediático.

En EEUU, en la gestión de Obama, hubo un cierto interés de aproximarse a ese proyecto a través de decir: no tenemos nada en que Cuba vuelva, por ejemplo, a los procesos de las cumbres de las Américas, que regrese a la OEA si quiere. Se cambió la política antidrogas para tratar de hacer una distensión entre esos países y Obama, pero no salió bien.

La prueba es que empezaron los problemas. Ecuador echó a la embajadora americana, Bolivia echó al embajador americano y empezó un proceso bastante difícil de distanciamiento.

¿Cuál fue el punto de inflexión del “ocaso” del Socialismo del siglo XXI en la OEA?

El punto culminante fue la caída de la presidenta de Brasil y el destape de toda esa corrupción de Petrobras y Odebrecht, y la caída de los Kirchner. Todos estos hechos empezaron a mostrar resquebrajamiento del proyecto de izquierda que se había hecho en América Latina. Con la caída de Rousseff, la caída de los Kirchner, ya se perdió liderazgo. Ese es un liderazgo que ahora México está tratando de retomarlo.

¿Caló hondo el discurso del supuesto golpe en Bolivia ante la comunidad internacional?

Esto del golpe fue porque con mucha habilidad todo este aparato, que tiene 50 años... Este aparato de control de las ideas y de manejo de los temas culturales y de los símbolos políticos fue muy bien orquestado y apropiado por la revolución cubana y le sirvió mucho para contrarrestar la crisis económica, los bloqueos y ellos desarrollaron este aparato de penetración en los medios de comunicación, universidades, ONG, en organismos internacionales, etc., y eso se ha ido adaptando a las nuevas circunstancias.

Cuando ya todos se unieron en el Foro de Sao Paulo, el ALBA los proyectos estos de Brasil, Argentina, cuando todo ese aparato se unió, se volvió muy poderoso y ahí también empezó a haber más financiamiento, la plata también de la droga y muchos de estos temas hicieron que este proyecto fuera muy poderoso y hasta ahora mantienen esa narrativa.

Cómo se explica que en Bolivia haya un proceso que se inicia con un fraude colosal, confirmado por la OEA y la UE, se inicie un proceso de protesta de resistencia civil pacífica en Bolivia, el presidente Morales renuncia y huye del país, luego vienen esos días de vacío de poder, viene la sucesión constitucional y la narrativa externa se limita a esos tres, cuatro días, en los que hubo todos los temas de Sacaba, Senkata, el miedo en la población, etc.

Y nadie habla ni del fraude ni de los 21 días de protesta pacífica. Las famosas pititas, una historia hermosa que contar, la borraron del mapa y lo que aparece es una leyenda negra de decir que hubo un golpe de Estado.

Entonces, un lector en Europa o en EEUU lee y dice “en Bolivia, un país con esa tradición de golpes de Estado, otro golpe más”. No les extrañaba, porque no tenían el contexto.

Almagro fue el único que dijo con una claridad meridiana: Hubo un golpe de Estado en Bolivia, es cierto, y lo dio Evo Morales cuando hizo ese fraude.

Pero se están cayendo esas versiones de golpe de Estado, de “violencia racista”, por su propio peso. Cuando uno ve cómo se ha pacificado el país ya es difícil creer esas versiones.

Cuando usted fue designado como embajador, ¿qué encontró en la OEA?

Lo que hemos encontrado era un clima muy adverso cuando hemos llegado.

Y ¿cómo está hoy el clima?

Hoy está el clima dividido, pero ya no es un clima adverso. Eso sí se ha remontado.

Una resolución puede ser aprobada por un voto a un lado o a otro, es el que define esto, pero ya el Caribe está dejando de actuar en bloque.

Almagro tuvo posiciones contradictorias sobre la reelección, pero con la auditoría pasó otra cosa, ¿a qué se debe aquello?

A veces pasan cosas con nosotros como con el suceso de España, que se subestima a Bolivia, porque hemos sido un país que no ha estado en las noticias muchos años. Yo creo que con este fervor electoral que había en la OEA (dijeron) bueno, tratemos de calmar las cosas con Bolivia, pero salió mal eso, porque no le sirvió a Morales, pero en un asunto tan esencial como era este de la elección, Almagro no sólo actuó correctamente, sino que se reivindicó.

Cuando le dijeron la gente técnica de la Dirección de observación electoral y de temas electorales la gravedad del fraude, él tomó una decisión de conciencia y de principio de decir “no voy a dejar pasar esto, esto fue muy grave”, y cuando le dieron el informe también se lo dieron al expresidente Evo Morales, que entró en una especie de paranoia, y empezó a llamar a la OEA y llegó a decirle a un funcionario, porque no habló con Almagro, que no publique el informe, le quiso ordenar.

Ha debido estar muy alterado al leer ese informe y ahí Almagro tuvo varios gestos de apoyo a la democracia.

Viene la elección del secretario general, se presentará Almagro. ¿Bolivia lo apoyará?

Eso se está evaluando. El 23, si no estoy mal, va a estar la Canciller hablando en el consejo permanente, en una sesión extraordinaria, sobre la situación de Bolivia y será una segunda explicación después de la que hubo con Tuto. Vamos a dar dónde estamos, cómo se enfoca la elección, agradecer el apoyo de la OEA.

Yo creo que para ese día vamos a tener una idea clara de cuál es nuestro apoyo y también estará más claro el panorama. Hay tres candidatos y no se sabe si de acá en estos 10 días seguirán los tres candidatos o sólo serán dos. Vamos a observar eso.

Llamaron mucho la atención en Bolivia las intervenciones en la OEA de Jhanisse Vaca, Tuto Quiroga, Gualberto Cusi y Álvaro Andrade ¿qué respuesta hubo allá?

Esa presentación fue muy contundente y tuvo un impacto muy grande y no sólo en el seno de la OEA, en los países, sobre todo en los que nos apoyan, sino en los medios, incluso en EEUU.

Había un expresidente, había un exmagistrado indígena que empezó su discurso en aymara; fue muy emotivo, estuvo el ingeniero que mostró cómo se había hecho toda esta contaminación de todo el aparato informático electoral y Jhanisse, que hizo llorar prácticamente a la gente. Les contó lo que nunca nadie había oído, que fueron esos 21 días de marcha y de resistencia pacífica.

Entonces fue muy impactante y como se retransmite eso, eso lo vieron en Nicaragua, por ejemplo, donde tuvo un impacto enorme, porque hasta ahora llaman a Jhanisse y dicen “cómo han hecho los bolivianos esto” y los jóvenes en Venezuela… Pero hay otros que no van a cambiar, así les demuestres la verdad, como sucede con México, Argentina por la cuestión ideológica.

Del otro lado de la moneda: Santa Lucía agendó una resolución sobre la violencia. ¿Por qué ese país hizo aquello?, ¿y por qué se aprobó la resolución?

Ellos intentaron pasar una resolución antes, el día mismo de esta famosa ceremonia, y Colombia y Brasil se opusieron porque dijeron que esta era una sesión con un motivo específico para presentar la visión de Bolivia y que si querían hacerlo lo hagan después.

Entonces, por eso firmamos acuerdos con la CIDH, se dijo que íbamos a pedir nosotros una investigación de lo que pasó y habíamos además invitado a la CIDH, que haga una visita “in loco”, que no se hacía hace 15 años en Bolivia.

Entonces, con eso pensamos que esta resolución ya no tenía sentido, pero la volvieron a presentar, diciendo que había “violencia racista” en Bolivia.

Entonces, primero hicimos cambiar el título, porque digan que ha habido violencia, ha habido, y hay que investigarla… le sacaron el título.

Ahora bien, ¿qué sucedió? y eso fue sorprendente: el Caribe votó en conjunto, en bloque, menos Haití que no estaba en la reunión, pero estábamos hablando de 13 votos. Ninguno de los 13 que votó tiene una embajada o representación en Bolivia. O sea que de ninguna manera pueden saber lo que ha pasado.

¿Qué es lo que ha sucedido en esos días? Es obviamente la influencia de Venezuela, de Cuba... y por supuesto se acoplaron los votos de México, Argentina, Uruguay y curiosamente Panamá. Esa es una cosa que no entiendo, porque Panamá apoyó primero nuestras enmiendas y luego apoyó lo otro, y fue el voto de Panamá el que definió la aprobación de esa resolución que no tuvo mayor trascendencia finalmente.

EEUU dio apoyo al Gobierno de transición, eliminó la restricción para dar asistencia. ¿Por qué EEUU cambió hacia Bolivia?

El cambio se debe a que en primer lugar de todos los países que pasaron por penosas experiencias totalitarias del Socialismo del siglo XXI, no han encontrado los países como Venezuela y Nicaragua la fórmula para que cambie la situación.

EEUU apostó mucho en Venezuela a una transición pacífica y no se ha podido dar. Tienen un presidente, pero tienen ahí al otro señor que controla el territorio, las Fuerzas Armadas, la Policía... Y este movimiento pacífico, sorpresivo de Bolivia ha dejado sorprendidos a todos.

El prestigio en ese sentido de Bolivia, entre los que conocen lo que pasó, es muy grande. Realmente están sorprendidos que los bolivianos se hayan unido de esa forma, de punta a punta del país hayan salido, hayan tomado las ciudades y finalmente hayan hecho huir al señor Morales.

Entonces, hay una relación que está en su mejor momento y ojalá se concrete en cooperación de desarrollo, de apertura para mayores mercados para nuestros productos y en eso está trabajando la Cancillería.

¿Prevé que cambiará la relación de España con Bolivia con Podemos en el poder?

La influencia de Podemos espero que no sea muy grande. La vicepresidencia del señor Iglesias es para asuntos sociales, sobre temas internos. Espero se excuse en al menos de manejar la política exterior porque las condiciones de Podemos en las cuales han trabajado con Bolivia son muy negativas y muy peligrosas.

Yo espero que el presidente Sánchez maneje la política exterior lo más alejada posible de la influencia de Podemos. Si podemos tiene influencia, va a ser una relación muy complicada, porque tienen mucho que explicar sobre su actuación en Bolivia.

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