Miércoles 10 de junio 2026

Mario Panique

Alcaldía y micreros son reincidentes en temas de tarifa y reordenamiento

A principios de la década de los noventa, ejercía como reportero de una de las más importantes cadenas de televisión nacional; y el ing.
Percy Fernández dirigía su primera gestión  al frente de una de las alcaldías más importantes del país.


  • 23-04-2009
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A principios de la década de los noventa, ejercía como reportero de una de las más importantes cadenas de televisión nacional; y el ing.
Percy Fernández dirigía su primera gestión  al frente de una de las alcaldías más importantes del país.

En ese entonces, el sector agremiado del transporte público planteó una  demanda parecida a la de ahora, aunque de menor costo, pidiendo un pequeño incremento de diez centavos aduciendo los mismos ajustes que hoy argumentan. Tal como ocurre en el presente, dicha solicitud también fue derivada al ejecutivo municipal a objeto de que la oficialía correspondiente prepare un informe conteniendo todos los elementos que argumenten técnica y razonablemente el incremento en cuestión, mientras se iniciaba un estudio para el reordenamiento vehicular de la ciudad.

Entre tanto el transporte público buscando asegurarse una garantía a su demanda declaró un paro total de actividades mientras el municipio elaboraba dicho informe, razón por la que durante cinco días, la población quedó abandonada a su suerte, privándose así de uno de los servicios de primera necesidad. En cinco días –tiempo en el que los técnicos tardaron en elaborar el bendito informe- la gente que en su mayoría vive y come del día de trabajo, se las ingenió para trasladarse de un punto hacía otro en lo que se podía. Se habilitaron trufis, carritos, camionetas, volquetas, colectivos y todo tipo de transporte libre.

Personalmente consideré que cinco días eran más que suficientes para determinar un informe técnico–económico sobre la futura tarifa, es por eso que en una de las tantas consultas que durante esos cinco aciagos días los periodistas le habíamos formulado al burgomaestre, en el propósito de apurar la definición para que la población volviera a contar con su transporte publico.  La consulta hecha por mi persona provocó la ira del alcalde, a tal punto de inferir una serie de insultos en contra mía a causa de la entrevista en la que se le consultaba cuándo concluirían dicho informe.

Los transportistas exigían un incremento mínimo de 10 centavos a los pasajes de micros que costaban 0,80 centavos de bolivianos bajo el argumento de que la gasolina había sufrido un incremento que movía los andamios de la estabilidad del momento. El Concejo municipal por su parte deliberó y decidió instruir al Alcalde Percy el estudio técnico de dicho incremento, mientras  el transporte esperaba la respuesta en pleno paro que ya cursaba el quinto día de vigencia.

Lo que el alcalde Percy Fernández me dijo aquella vez luego de haberle consultado del porqué la tardanza de su equipo técnico para concluir dicho estudio, puede que sea distinto a su discurso actual, pues nuestro alcalde al igual que Don Quijote de la Mancha, luchaba a brazo partido contra los molinos de “las logias” que amenazaban, según él, no solo la economía de los cruceños sino, la estabilidad del país.

“Son las logias que te envían a preguntarme semejante cosa” me estrujó en la cara, improperio al que respondí en tono de reclamo “acaso son las logias las que andan a pie” son cinco días de paro total del transporte, ¿cuándo lo va a solucionar? Esa fue mi intervención en aquel desagradable encuentro con el actual alcalde a quien guardo mis respetos y cariño, pues aunque arrastra una personalidad controversial, tiene sus meritos que la población urbana debe reconocer y que vale la pena destacar más allá de sus exabruptos y deslices.

Han pasado más de 15 años desde aquel episodio y las intenciones de impulsar un reordenamiento serio y con futuro para el transporte público, se quedaron en eso, en “buenas intenciones”. Es necesario que una vez solucionado el entuerto que ha generado la demanda de los micreros, las autoridades municipales se enganchen de inmediato en una mesa de trabajo sobre el tema, si es que quieren hacer historia, de lo contrario la historia lo registrará como uno más de los elegidos que tuvieron la oportunidad pero no hicieron nada más allá de sus obligaciones y competencias.


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