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Marcelo Ostria Trigo

Cristina en su laberinto


2012-04-25 - 23:05:39

En la primera mitad del siglo XX se vaticinaba que Argentina llegaría a ser una potencia mundial por sus enormes riquezas, su acelerado crecimiento económico y sus elevados índices de desarrollo social. Por supuesto que aún hay mucho que admirar en nuestro vecino del sur por sus logros en educación y salud, pues fue –y aún es– un país avanzado en esos sectores.

Pero, ¿fue esta perspectiva promisoria la que creó la ilusión de un ‘destino manifiesto’ y que, por ello, el progreso se lograría sin esfuerzos? ¿Fueron el populismo peronista, la violencia fratricida, las divisiones internas, las causas de las agudas crisis argentinas? La repuesta a ambas preguntas es sí.

Es notorio ahora que las fortalezas argentinas se fueron perdiendo y que, comparativamente, el país se rezagó. Las malas experiencias no sirvieron como enseñanzas y no se tuvo capacidad para superar errores. Cristina Fernández apela al viejo recurso peronista de la exacerbación del patriotismo –mal entendido y ahora coincidente con el neopopulismo chavista–, enfervorizando a las masas por haber “recuperado” sus recursos naturales, sin que importen las formas ni las malas consecuencias.

Se ha generalizado la percepción de que el esquema ‘K’ no es sostenible. “Sin un ajuste fiscal significativo –la expropiación de YPF no puede ser parte de ello– a nivel del gasto público y sin medidas que alienten la inversión… es difícil que el modelo tal cual está pueda sostenerse en el tiempo” (Michele Santo, economista uruguayo). Entonces, está claro que se calcula mal. Al expropiar YPF/Repsol, el ‘kirchnerismo’ –ni el ineficaz canciller Timmerman– previeron las consecuencias económicas ni el torrente de reacciones adversas, y menos aún que se vayan multiplicando los apoyos a España (Repsol es española).

El Parlamento Europeo ya aprobó una iniciativa, aunque no vinculante, para que se anulen las preferencias aduaneras concedidas a Argentina por los países de la Unión Europea.

El influyente The Wall Street Journal de Nueva York sugiere que Argentina sea expulsada del G 20, el grupo de los 20 países industrializados y emergentes, hasta que la presidente Cristina Fernández resuelva “comportarse como una jefe de Estado de verdad, y no como un matón”.

El presidente Juan Manuel Santos, en sutil referencia a la expropiación de YPF, dijo al presidente español, Mariano Rajoy, que en Colombia “no se nacionaliza”, que se garantizan las inversiones. El presidente de México, Felipe Calderón, fue más duro: la expropiación de YPF –dijo– “es una medida muy poco responsable y muy poco racional… es una medida que no lleva a nada”.

El Fondo Monetario Internacional “recordó al Gobierno argentino que las nacionalizaciones empeoran el clima de inversión del país y son perjudiciales para su crecimiento económico”, y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, descalificó la expropiación por “errónea”. Y hay mucho más…

La re-estatización de YPF / Repsol se añade a un prexistente malestar: las restricciones a las importaciones impuestas por el Gobierno argentino, lo que viola acuerdos internacionales. Cuarenta países, entre ellos varios latinoamericanos, han protestado ante la Organización Mundial del Comercio porque se ha atentado contra el libre comercio internacional. Esto no es poca cosa...

Lo que les está pasando a nuestros vecinos, junto a su futuro incierto, no debe alegrar a nadie.

Una Argentina democrática, pujante y próspera, con un Gobierno responsable, es indispensable para América Latina.

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