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2022-05-20


Pobladores de Masicurí se niegan a un posible traslado


30/10/2016 - 12:44:07
EL DEBER.- “No nos moveremos de acá. Nos tendrán que sacar muertos cuando el agua inunde nuestros hogares”. Esa expresión es común en la zona del territorio de Masicurí, en la provincia Vallegrande. Las recordó Jesús Álvis, presidente de la OTB de la zona y las repitieron otros pobladores como don Fanor García, un próspero ganadero que se niega a creer que ‘alguien’ pretenda inundar lo que le costó tener toda una vida junto a su esposa y sus seis hijos.

Las expresiones, no solo orientadas a la oposición de la gente a la ejecución del añejo proyecto Rositas, sino a la contrariedad por la falta de una consulta previa para la afectación del Área Protegida Departamental de Manejo Integrado (ANMI) Río GrandeValles Cruceños, se recogieron en un recorrido efectuado por varios medios de comunicación por las comunidades de El Yeso, Arenales, Laja Toco y Masicurí, donde el criterio es no abandonar las tierras donde hay unas 500 familias dedicadas a las actividades agropecuarias, a la pesca y al comercio.

En estas comunidades reina el desconcierto pues ninguna autoridad del Gobierno nacional, de la Gobernación o de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) se ha aproximado para explicar los alcances del proyecto y menos para decirles qué es lo que se proyecta para reubicarlos en otro lugar previa indemnización o pago por las propiedades que tendrán que dejar abandonadas para que posteriormente sean inundadas con las aguas que retendrán las represas que contempla el proyecto Rositas. Esta situación ha hecho crecer la oposición a cualquier obra que signifique la pérdida de sus predios, de sus hogares y de sus pertenencias.

La profesora de la escuelita El Yeso, fundada en l992 y a la que acude desde Arenales todos los días, llueva o truene, para dar clases a unos 20 alumnos, Yolanda Flores, cree que es un abuso que el Gobierno haya firmado el contrato para la ejecución del proyecto sin que haya terminado el estudio técnico y económico que haga viable la obra que afectará a esta región.
Bolivianos

¿Qué es lo que pasa, acaso no somos bolivianos con derecho a cuidar y a conservar lo que es nuestro?, se preguntó la docente que tiene a toda su familia en el lugar donde nació y se crió. Mary Jordán Romero, una habitante del lugar, dedicada a las labores de casa y a ayudar a su esposo en la actividad agrícola, fue más drástica en su posición pues afirmó que nadie saldrá del lugar. “Primero muertos antes que abandonar todo lo que hemos logrado en muchos años de trabajo y esfuerzo”, apuntó a tiempo de manifestar que los habitantes de la región están decididos a llegar hasta las últimas consecuencias para impedir el desalojo.

No descartó movilizaciones y huelgas de hambre para evitar la injusticia “que se pretende cometer contra las familias asentadas en la región”.

Títulos
Telésforo Guzmán, integrante del directorio del Comité de Defensa del Territorio, coincidió con las mujeres y productores de la zona en sentido de no permitir el desalojo. Al mismo tiempo hizo conocer su extrañeza por la demora del INRA en entregarles los títulos agrarios de propiedad de sus predios, los que fueron saneados hace tiempo y ‘pagados’ primero que en otros lugares que no serán afectados por la represa. Nadie nos explica el motivo de la tardanza ¿será porque pretenden sacarnos de nuestras casas sin decirnos ni reconocernos nada?, se preguntó el campesino.

Producción

En las comunidades del territorio de Masicurí se observó una intensa actividad. En los predios ganaderos se produce leche que es transformada en queso que se comercializa en Santa Cruz y en Cochabamba, generando fuentes de empleo directos e indirectos. También hay una importante actividad agrícola pues se produce maíz, trigo, verduras, hortalizas, maní, pasto, guineo, plátano, entre otros.

Otras personas se dedican a la pesca mientras que los demás son transportistas y otros comerciantes, incluidos dueños de pensiones y alojamientos pues en El Yeso suelen pernoctar muchos turistas que llegan para conocer el lugar donde hubo enfrentamientos entre el Ejército boliviano y los guerrilleros encabezados por el Che Guevara.
Lo que se sacó en conclusión es que una mayoría no está dispuesta a ser trasladada

Reclaman gentileza con dueños de casa
​Don Teódulo García derramó lágrimas y se le entrecortó la voz cuando se quejó de quienes tendrían la intención de sacarlos de su tierra para consolidar en la zona el proyecto Rositas, que afecta a una gran parte de la provincia Vallegrande.

No han tenido ni siquiera la gentileza de venir a decirnos “señores preparen sus cosas que se van a otro sitio”, dijo el agricultor afincado en la comunidad Arenales desde hace más de 50 años. “Aquí nacieron nuestros hijos y llegaron los nietos y ahora nos quieren sacar así por así. No lo permitiremos, nos tendrán que sacar muertos”, apuntó el anciano rodeado de sus familiares y habitantes que coinciden plenamente en que hasta ahora nadie se acercó a comunicarles nada sobre el posible traslado.

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