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Los abuelos chinos están hartos de cuidar niños y listos para volverse virales




27/11/2022 - 12:34:33

NY Times.— La mujer de 65 años se agacha en un campo y sostiene una cabeza de repollo. Detrás de ella, dos amigas se balancean de un lado a otro, con pepinos y rábanos en las manos. “Esta col podrida, hay que sacarla, comerla, conseguir algo de libertad alimentaria”, rapea Guo Yifen, la mujer de la col, con voz grave y chirriante en la canción “El auténtico rap de la olla picante”.

El trío, conocido como Sister Wang Is Coming, es conocido por compartir videos alegres en Douyin, la versión china de TikTok. Guo y sus compañeras musicales, Wang Shuping, de 64 años, y Wang Xiurong, de 66, tienen más de medio millón de seguidores que ven sus videos musicales relacionados con la comida, con temas como “Setas fritas” y “Rap de la comida de campo”.

El grupo forma parte de un número creciente de chinos de edad avanzada que han encontrado el éxito viral compartiendo su vida cotidiana en línea. En este rincón del internet chino, los octogenarios cantan, los septuagenarios bailan tango y las fanáticas de la moda canosas se pavonean por las pasarelas y ofrecen consejos de maquillaje a millones de admiradores. Incluso hay un hombre de 86 años que no hace más que jugar videojuegos como Call of Duty.

Con más de 260 millones de residentes mayores de 60 años, China tiene la mayor población de ancianos del mundo, y la que crece más rápido. Casi la mitad de ellos están en línea, donde algunos optan por vivir sus sueños profesionales, mientras que otros simplemente se divierten. Muchos encuentran compañía a través de sus seguidores, un antídoto para una vida que, de otro modo, sería solitaria. Forman parte de una nueva generación de jubilados chinos que tienen menos nietos que los anteriores, así como la libertad financiera para dedicarse a sus aficiones y compartir sus experiencias en línea.
 

Cantantes, bailarines y celebridades accidentales forman parte de una comunidad mundial de personas mayores que se han aficionado a los altibajos de las redes sociales.

En China, los influentes están ayudando a desafiar un estereotipo especialmente arraigado que espera que los abuelos se queden en casa o ayuden a cuidar de sus familias limpiando, cocinando y cuidando a sus nietos, mientras sus hijos adultos trabajan. Para algunos jubilados, los nietos no son un factor en absoluto, pues cada vez más jóvenes chinos rechazan el matrimonio o deciden no formar una familia.

“Miramos la vejez de nuestros padres y pensamos que tenemos que vivir de otra manera”, comentó Sun Yang, de 66 años. Exprofesora de inglés que se jubiló hace más de una década, Sun y tres de sus amigas son influentes de moda que responden al nombre de Glamma Beijing. En sus videos, modelan ropa vintage y moderna, y combinan recomendaciones de estilo con consejos sobre la vida cotidiana.

“Lo que hacemos ahora es algo con lo que solo podíamos soñar cuando éramos jóvenes”, afirmó. Muchos de los más de dos millones de seguidores de Glamma Beijing tienen entre 50 y 60 años. Pero también los hay más jóvenes, que hacen preguntas a las mujeres sobre la escuela y las citas. Hay quienes dicen que los tutoriales les ayudaron a superar su miedo a envejecer, señaló Sun.

Las estrellas de Glamma Beijing incluyen de vez en cuando a su familia en sus videos. La nuera de Sun gestiona la cuenta de las redes sociales, y su nieta de 6 años a menudo ayuda a filmar. Pero la mayoría de las veces, las cuatro mujeres hablan de viajar, salir de excursión y asistir a los ensayos de los desfiles de moda.

La independencia es un tema común en muchos de los videos de las influentes, pues se oponen a la idea de que después de jubilarse las personas mayores deben quedarse en casa y ayudar a criar a la siguiente generación.

En los videos musicales de Sister Wang Is Coming, Guo y sus amigas corren por el campo, haciendo bromas unas a otras, o se tumban en la hierba y sueñan despiertas. Rapean sobre su amor por la cocina y la comida. Es un mundo alejado de las rutinas diarias que tenían antes, cuando eran madres y esposas con hijos que criar y maridos que alimentar.

“Los tiempos están cambiando”, aseguró Lin Wei, de 67 años, otra Glamma y antigua enfermera que ha prometido mantenerse activa en su vejez. “Tenemos que seguir el ritmo de la sociedad e integrarnos en ella”.
 

China se enfrenta a una serie de retos demográficos —como la caída del número de matrimonios y un mínimo histórico de nacimientos— que han contribuido a cambiar las normas culturales sobre el significado de envejecer. Con una de las edades de jubilación más bajas del mundo —la media es de 60 años para los hombres y 55 para las mujeres—, los adultos mayores chinos tienen mucho tiempo para dedicarse a nuevas actividades creativas en internet.

“Para las generaciones anteriores, su vida se limitaba más al seno de la familia, a ver la televisión y a cuidar de los niños”, dijo Bei Wu, profesora de salud global en la Universidad de Nueva York. “Pero ahora esta generación, al tener menos responsabilidades en la crianza de los nietos, tiene más tiempo libre, su ámbito de actividad va más allá de la familia, por lo que el papel de sus amigos y su vida social es mayor”.

Para las abuelitas raperas y aficionadas a la comida que viven en un pueblo cercano a Pekín, los videos empezaron como una forma de pasar el tiempo durante la pandemia. “Solo eran para divertirse y hacer el ridículo”, comentó Wang Shuping. Cuando el hijo de Wang, Ren Jixin, vino de visita durante las vacaciones del Año Nuevo Lunar, pensó que podría ayudar a las mujeres a pulir su actuación.

“Somos desafinadas. No tenemos oído para la música”, afirmó Guo. Ren, compositor de documentales, sugirió que el trío rapeara en lugar de cantar, y empezó a escribir las letras para el grupo. Este año, cientos de miles de personas empezaron a seguir su cuenta de Douyin. Ren volvió a casa y ahora pasa varios días a la semana escribiendo, ensayando y filmando.

También implica dinero. A través de su cuenta de Douyin, Sister Wang Is Coming obtiene cerca de 1400 dólares al mes. No es suficiente para vivir, pero a medida que crece su base de admiradores, han generado más interés por parte de las empresas que quieren anunciarse con ellas.

Para Glamma Beijing, la transmisión en continuo es mucho más lucrativa. Pueden ganar más de 27.000 dólares por publicidad y comisiones de ventas con solo un puñado de transmisiones en directo. En una de ellas, en agosto, las cuatro abuelas se sentaron junto a un lago en un parque de Pekín y hablaron de su juventud mientras 21.000 personas las veían por internet.
 

Sin embargo, el éxito puede acarrear dificultades. Algunas personas influentes de mayor edad en el país son gestionadas por agencias de talento que imponen cuotas extenuantes y exigen a sus clientes que promocionen productos y marcas. Los admiradores pueden ser inconstantes, y las plataformas de redes sociales como Douyin pueden bombardear a los usuarios con canales más centrados en la venta de productos que en contar una buena historia.

Cuando Tang Shikun, de 86 años, empezó a grabarse cantando en 2020, un millar de espectadores sintonizaban cada sesión. Hoy en día, solamente unas 20 personas ven a Tang en una transmisión. La plataforma Douyin le ha dicho a su nieto, Tang Rui, que gestiona la cuenta, que el contenido de Tang es demasiado simple y por eso no se promociona en la plataforma.

Eso no ha molestado a Tang, que actúa bajo el nombre de Abuelo al que le encanta cantar. Antiguo inspector de municiones en una fábrica estatal, Tang lleva 36 años jubilado. La música, dijo, le ha dado satisfacción desde que se mudó del noreste de China a la provincia tropical del sur de Hainan en 2019.

Tang, viudo, se sintió solo al principio al vivir en una nueva ciudad. “Ahora toco el teclado para la gente en Douyin, y puedo conocer a todos los amigos del mundo”, dijo. A Tang le gusta tocar las canciones favoritas de algunos de los seguidores asiduos a sus sesiones diarias.

A un admirador, un contratista de 50 años que se hace llamar Sunshine en internet, le gusta la balada tradicional mongola “La pradera tiene un río azul”. Otra admiradora, una mujer de unos 50 años de la provincia suroccidental de Yunnan, pidió una vez al nieto de Tang los datos de su cuenta bancaria. Le envió más de 2000 dólares.

Tang dijo que había ganado más de 6800 dólares en propinas y donaciones desde que empezó a publicar sus videos en Internet hace dos años. “Toco el teclado y canto con alegría, y la gente que me escucha también puede beneficiarse de esa felicidad”, dijo. “Creo que los ancianos deberían tener su propia forma de vida”, añadió, “no sentarse sin hacer nada todos los días, sino encontrar sus propias aficiones para disfrutar de la felicidad”.

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