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Papá de Gedeón se hizo amigo de indigentes en Ecuador para dar con su hijo captado en Free Fire




21/11/2021 - 04:36:25

Opinión.- Juegos en línea: adicción y peligroso ‘gancho’ para la trata y tráfico de personas. Gedeón, un menor de 14 años aficionado al Free Fire, pasó por unas 14 ciudades hasta llegar a Ecuador, desde La Paz (Bolivia), influenciado presuntamente por extranjeros que lo captaron a través de ese videojuego. Juan, su papá, fue tras él, estuvo en las calles haciendo amistad con indigentes y, de esa manera, logró encontrarlo después de un mes de búsqueda.

Los traficantes de personas utilizan los juegos online y otras aplicaciones de mensajería para reclutar niños y jóvenes por la facilidad que tienen para entablar contacto. Gedeón, captado por esas redes, dejó su hogar y estuvo en riesgo. Esta semana, se conoció otros dos casos similares, pero las víctimas fueron ubicadas antes de que pudieran salir del país.

Gedeón, único varón de cuatro hermanos, era muy tranquilo, dedicado a sus estudios y siempre estaba predispuesto a ayudar en los quehaceres del hogar. Todo cambió en 2020, cuando le compraron un celular para que pase sus clases virtuales, modalidad implementada a consecuencia de la pandemia del coronavirus. El adolescente comenzó a jugar Free Fire, y desde entonces, se encerraba en su habitación, descuidó sus deberes escolares y cambió su comportamiento.

Su familia pensó que era parte de “la edad del burro”, etapa de la adolescencia donde los menores de edad se muestran rígidos y reacios a aceptar ideas y reglas de sus padres, pero la situación era cada vez más incontrolable.

“Me hablaba de comprar diamantes, me hablaba de comodines, vales y billetes virtuales”, señaló la madre de Gedeón, mientras él aún estaba desaparecido.

Garena Free Fire (tiro libre) es uno de los juegos de battle royale (batalla real) móvil más populares del mundo. Los diamantes, que se pueden comprar con dinero real, son la moneda más preciada del juego porque permite desbloquear todo tipo de contenidos en la tienda como personajes, aspectos exclusivos y mascotas.

Gedeón quería ser el mejor en Free Fire y comenzó a pedir dinero a sus padres, hermanas y abuelos para comprar diamantes. Al principio, algunos le dieron algo de plata, pero las exigencias nunca terminaban. Cuando dejaron de darle dinero, el adolescente vendió sus audífonos y otros objetos que le habían obsequiado sus familiares.

Sus padres le llamaron la atención, pero a él parecía no importarle lo que ocurría a su alrededor. Solo quería conectarse y seguir jugando. Sus familiares escucharon que tenía amigos extranjeros que había conocido a través de Free Fire y eso los inquietó, pero nunca imaginaron hasta dónde llegaría la adicción por ese juego. Una de sus hermanas le habló sobre las redes de trata y tráfico que captan a sus víctimas por Internet, pero él le dijo que esté tranquila. Los problemas en la casa de Gedeón, ubicada en Ciudadela Ferroviaria, se agudizaban. El adolescente había dejado de conectarse a sus clases virtuales.

SALIÓ EN SU BICICLETA

Gedeón, el menor que cumplió 14 años alejado de su hogar, salió de su vivienda el sábado 2 de octubre, aprovechando que sus abuelos estaban en la cocina. Se puso su mochila, subió a su bicicleta roja y comenzó a pedalear por kilómetros.

El menor de edad hizo amigos y tenía supuestamente una enamorada que radicaba en Ecuador, a quienes conoció por el videojuego. Por ello, se presume que una red de trata y tráfico de personas lo contactó y convenció de realizar ese arriesgado viaje.

Según la Policía, el adolescente hizo un recorrido terrestre y pasó por al menos 14 ciudades de tres países (Bolivia, Perú y Ecuador). “Gedeón sabía cómo salir de Bolivia. Su papá es peruano y viajó con él unas cuatro veces. Supo vulnerar el puesto fronterizo de Desaguadero”, dijo el jefe de la Dirección de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de El Alto, Boris Gutiérrez.

Las investigaciones refieren que el adolescente cruzó por tierra la frontera de Desaguadero, siguiendo la ruta principal de La Paz y El Alto, el mismo día que salió de su vivienda. En Perú, siguió su camino por Puno, Cusco, Arequipa, Lima, Áncash y Tumbes (zona fronteriza entre Perú y Ecuador).

Según el seguimiento, Gedeón se encontraba el 19 de octubre en Áncash y Tumbes. Es posible que ese mismo día o el 20 de ese mes haya ingresado a Ecuador. También burló la seguridad migratoria de ese país. Gutiérrez señaló que están investigando esa situación y, para ello, han solicitado las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de ese punto fronterizo.

Pasó a Cotopaxi y Chimborazo. Luego, llegó a Pichincha, capital de Ecuador, donde le habrían robado su celular y todas sus pertenencias. Gedeón necesitaba un nuevo teléfono y habría comenzado a trabajar, aunque no se descarta que haya sido víctima de explotación laboral, señaló Gutiérrez.

Antes del 19 de octubre, el menor de edad se contactó con su hermana por Facebook y le dijo que estaba en Quito, Ecuador. La comunicación estaba distorsionada, pero alcanzó a oír que había alguien con él que le indicaba lo que tenía que decir. Le había pedido 500 dólares y no dio más datos sobre su paradero.

Su familia estaba desesperaba y temía por la vida de Gedeón. Su papá decidió emprender viaje en búsqueda de su hijo.

CAMINÓ COMO INDIGENTE PARA HALLAR A SU HIJO

Para Juan, padre de Gedeón, la investigación avanzaba con lentitud. No entendían cómo su hijo pudo llegar a Quito, Ecuador. El hombre, que se dedica a la carpintería, acudió a la Cancillería de Ecuador buscando ayuda para rescatar a su hijo, pero le dijeron que debía aproximarse con un requerimiento. Se mantuvo firme, les explicó la situación de Gedeón y les hizo conocer que él mismo iría a buscar a su hijo.

Pasó la frontera de Desaguadero. Llegó a Lima y siguió a Tumbes y Huaquillas. Casi cuatro horas demoró en formalizar la denuncia en esa ciudad. Coordinó con organismos policiales la búsqueda de Gedeón y estuvo recibiendo ayuda para localizar a su hijo.

No iba a quedarse de brazos cruzados y salió a buscar a su hijo a las calles de Ecuador. Estuvo por San Roque, la zona del cementerio, centro histórico, entre otros sitios. “Tuve que ponerme en indigencia y estar con gente que consumía drogas, gente que estaba en condiciones muy precarias en las calles. Todo para llegar a mi hijo y así fue como logré encontrar a Gedeón”, contó Juan en entrevista con el Comité de Lucha Contra la Violencia, Desapariciones y Feminicidios (Covidefem) de Ecuador.

Uno de esos días, Juan supo que un adolescente, con rasgos físicos similares a los de su hijo, estuvo buscando trabajo. Había entrado a un restaurante para ofrecerse a lavar los platos. “Me dieron la descripción y comencé a buscarlo con más tenacidad”.

LA LLAMADA DEL ‘ÁNGEL’

En su búsqueda, Juan conoció a Jefferson, un joven colombiano, de tez morena, en situación de calle.

Para Juan ese chico es un “ángel”. Días antes, Jefferson le había dicho que conocía a un adolescente con las características de Gedeón y prometió avisarle si volvía a verlo. El 31 de octubre, el colombiano lo llamó entre las 18:30 y 19:00 diciéndole: ‘Señor, acá está el man que usted me está describiendo. Véngase para acá, nosotros lo estamos reteniendo con engaños”.

Un cúmulo de emociones lo invadió y solo quería volver a estrechar a su hijo entre sus brazos. Tuvo que tomar una decisión con “cabeza fría” y llamó a la Policía para continuar la operación de rescate sin poner en riesgo a su hijo ni su integridad. “Le pasé la voz a la Policía para ir seguro porque no sabía con qué tipo de gente iba a estar mi hijo y si reaccionarían mal (…). Encontramos a Gedeón con cinco personas más, quienes consumían drogas en las calles. Nos abrazamos y esa es su historia en Ecuador (…). Presumo que él ha sido incentivado por alguien para dejar la casa y llegar a este país. Vivió un mes en una ciudad que es como una selva de cemento, donde hay mucha drogadicción, maldad, delincuencia y mucha gente en situación de calle. Anduve por sitios verdaderamente peligrosos”.

RESCATE

La Policía Nacional de Ecuador, a través del Distrito Policial Manuela Saenz, tomó contacto con Juan R., quien estuvo buscando a su hijo, en la avenida 10 de Agosto y Checa, en el centro norte de Quito.

“Existiendo la respectiva denuncia en nuestra Fiscalía, se ejecutó el operativo de búsqueda en el punto donde se encontraba el menor siendo reconocido por su padre. Ahí se verificó el estado de salud del adolescente y se coordinó con la Dirección Nacional de la Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen) para el levantamiento de la alerta”, dijo el mayor Marco Amores, jefe de Policía del Distrito Manuela Sáenz.

Luego, los efectivos los acompañaron hasta la calle Punaes y Pomasqui, en la zona de La Libertad, donde Juan pernoctaba desde que llegó a Ecuador buscando a Gedeón. Comunicó a las autoridades que la desaparición de su hijo posiblemente fue motivada por influencias de juegos digitales en línea.

El adolescente llegó a Bolivia el 8 de noviembre previo cumplimiento de protocolos de COVID-19. Las investigaciones conjuntas continúan puesto que se presume que Gedeón fue captado por una organización de trata y tráfico de personas. Gutiérrez, de la FELCC de El Alto, dijo que el teléfono del adolescente continúa funcionando en Ecuador y están haciendo las gestiones para verificar si el que tiene el celular es uno de sus captores.

OTROS DOS CASOS SIMILARES

En esta semana, se conoció de otras dos víctimas captadas presuntamente a través del mismo videojuego, quienes fueron ubicadas antes de que dejaran el país.

“Ya es hora de trabajar”, escribió una niña, de solo nueve años, antes de abandonar su domicilio, el domingo 15 de noviembre. La Policía logró rescatarla en los Yungas de La Paz.

La investigación estableció que fue captada mediante un juego en línea, informó el jefe de División de Trata y Tráfico, Boris Gutiérrez.

“Descubrimos que ella fue captada por una plataforma digital de juego que está de moda: el Free Fire”, dijo. Detectaron que la VPN y la IP, del teléfono, estaban activas y coordinaron con las Estación Policiales Integrales (EPI) para dar con el paradero de la niña. La Policía presume que los captores pretendían que la menor de edad salga por los Yungas a Puno. Eso debido a que los uniformados están realizando controles más rigurosos en la frontera Perú-Bolivia y buscaron otra forma de vulnerar los controles.

La otra víctima es Jean Karla, de 22 años, quien fue encontrada tras 11 días de búsqueda, el 15 de noviembre. La joven, estudiante de la carrera de ingeniería Ambiental de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, desapareció el 4 de noviembre.

La universitaria habría sido encontrada en Santa Cruz, según una publicación de Correo Del Sur. La familia de la joven dijo que ella no salía a discotecas o karaokes ni consumía bebidas alcohólicas, pero tenía afición al juego Free Fire, mediante el cual hizo amistades, y sospechan que pudo ser captada por esa aplicación.

No son los únicos casos; hay víctimas que son contactadas por juegos online y otros por aplicaciones de mensajería con fines, mayormente, de explotación laboral y sexual. Durante el primer semestre de este 2021, el 70% de las víctimas, de los más de 200 casos de trata y tráfico, es menor de edad.

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