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Christina Ricci: un despiadado plan escolar, los años sin mirarse al espejo y la noche que escondió los cuchillos por miedo




12/09/2021 - 18:28:05

Infobae.- Christina Ricci fue una de las actrices más cautivadoras de los 90′. Niña prodigio y con un carácter que no pasaba desapercibido, tenía todo para ser una de las grandes estrellas del cine considerando que trabajó bajo la dirección de grandes directores como Tim Burton, Terry Gilliam o Woody Allen. Sin embargo, la carrera de la talentosa y magnética actriz se diluyó al inicio de este siglo. Cuando despuntaba su carrera, de pronto ya nadie la tenía en cuenta.

Como estrella infantil, fue mejor conocida por su papel de la malévola Merlina Addams en “Los locos Addams”. Ricci fue la pequeña niña gótica que saltó a la fama a los nueve años y le gustaba sorprender. Literalmente creció frente a la cámara y obtuvo su primer papel protagónico en “Mi madre es una sirena”, con Cher y Winona Ryder. En la pantalla siguió cultivando una imagen de una joven demasiado cansada de todo para su edad. Cuando la actriz ya estaba saliendo de la adolescencia, comenzó a tener problemas para encontrar trabajo, convirtiéndose hasta el día de hoy en esas estrellas que aparecen y desaparecen.

Aunque nunca dejó de trabajar, las cosas habían cambiado para ella. Durante ese difícil momento hasta sus 20 años, Ricci aún ofreció actuaciones aclamadas en películas como “The Ice Storm”, “Buffalo ‘66”, “The Opposite of Sex” o “Prozac Nation”. También incursionó en la televisión, haciendo apariciones ocasionales como invitada en programas como “Ally McBeal” y “Grey’s Anatomy”, este último trabajo le valió una nominación al Emmy en 2006.

En un momento de su vida Ricci decidió que quería ser feliz, sabiendo que siempre iba ser juzgada. Creció ante el ojo público y conoce el negocio a la perfección. Para ella, esas críticas solo le proporcionan la excusa perfecta para dar otro giro dramático. “Cada vez que alguien intenta decirme lo que soy, cambio de inmediato y soy otra cosa“, dijo la actriz, hoy de 42 años, en una de sus últimas entrevistas, concedida a Indiewire. “No puedo evitarlo. Soy una completa idiota en ese sentido. Nunca le doy eso a la gente. Tengo un deseo y un impulso real para definirme a mí misma y no ser definida por los demás”.

Su carrera ha sido errática y su vida detrás de las cámaras ha tenido luces y sombras.

Desde muy pequeña, Christina Ricci decidió que tendría éxito, sin importar en qué. Su carrera en la actuación comenzó con una peculiar historia en la escuela primaria. En una entrevista de 2008 con New York Magazine, la actriz contó que cuando tenía 8 años quería protagonizar la obra de fin de año, pero ese papel estaba entre ella y otro niño. Sin pensarlo dos veces, Ricci ideó un astuto plan para salir victoriosa: empezó a burlarse de él de forma tan constante que un día el chico, harto, le pegó. El resultado: su compañero fue expulsado de la obra y ella consiguió el papel. “Siempre fui una persona ambiciosa”, dijo. Pese a su corta edad y que estaba empezando en un acto escolar, tenía la frialdad necesaria para triunfar en Hollywood, un lugar en el que carecer de escrúpulos a veces juega a favor.

Cuando tenía tan sólo 9 años debutó en cine, de la mano de Cher y Winona Ryder, quienes compartieron set con ella en “Mi madre es una sirena” (1990), la primera producción en la que participó. Sin embargo, la fama llegaría un año después cuando interpretó a Merlina Addams en la versión de 1991 de “Los locos Addams”. Su actuación cautivó a los críticos de cine. Pronto le llegó también uno de sus primeros papeles protagónicos, en 1995, con “Casper”. Para cuando tenía 15 años, había hecho ocho películas, incluidos dos éxitos monstruosos. Y en 1999 fue elegida por Tim Burton para el largometraje “La leyenda del jinete sin cabeza”, donde compartía pantalla con Johnny Depp.

Había nacido en Santa Mónica, California, la última de cuatro hermanos. Hija de una ex modelo y de un especialista en terapia primal (un tipo de psicoterapia profunda). Como su padre atendía en el sótano, la familia se pasó años oyendo los gritos de los pacientes. Sus padres se separaron cuando tenía 13 años, y ella no volvió a tener contacto con él. En el pasado, ha descrito a Ralph como un “hombre difícil y paranoico” que “les enseñó que no existe el desinterés, que nunca le gustas a nadie”. “Creo que él pensó que porque él era así, también lo eran todos los demás. Estaba transmitiendo su pequeño secreto a sus hijos”, dijo a The Guardian. Ella no le creyó. “No me afectó porque decidí que no era cierto. De ninguna manera. La vida no puede ser así”.

La actriz nunca se pudo alejar de esa imagen de “chica oscura” de Hollywood, una etiqueta que en ocasiones se ganó gracias a provocadoras y polémicas declaraciones, como cuando aseguró que el incesto le parecía “estupendo y natural” y que no tenía miedo de morir.

“¡La gente no dejaba de preguntar cosas a una chica de 17 años! Yo no tenía nada valioso que decir. No había vivido nada todavía, ¡dejen de pedirme opiniones! No sabía qué responder, así que respondía algo desagradable”, explicó después a The Guardian.

Cimentó una personalidad sobre sí misma en la pantalla: una adolescente tormentosa y manipuladora con una sexualidad peligrosa. También creó una personalidad fuera de la pantalla: la actriz que diría cualquier cosa. Años más tarde, lo reconocería como un error. “Me molestaban las entrevistas y mi forma de incomodar era ser sarcástica e impactante”.

“Tenía miedo de mí misma”

Ese papel, el de adolescente rebelde e imprevisible, lo perfeccionó en títulos como “Lo opuesto al sexo” y “Buffalo ‘66″. También en la prensa. Hablando para Rolling Stone en 1999 sobre la comedia donde aparecía a menudo en bikini, dijo: “El director se obsesionó con mis tetas. Ahora está enojado porque he adelgazado y son más pequeñas”. Esa entrevista también demostró la obsesión de los medios con el cuerpo de Christina.

Durante la escuela secundaria en Nueva Jersey, luchó con un trastorno alimenticio durante un año y medio, hasta que la terapia la ayudó a controlarlo. “Es realmente incómodo pasar por la pubertad, crecer y convertirte en mujer, cuando todo el mundo siempre te está mirando”, explicó Ricci. En su último año se mudó a Nueva York con su madre, un período durante el cual ganó peso. No estaba obteniendo papeles y su ansiedad se estaba apoderando de ella. “Me sentí una fracasada”, le dijo a la revista Rolling Stone.

Ricci comenzó a sentir las presiones de tratar de ajustarse a los estándares de Hollywood. Sentía que debía mantener ese físico diminuto para seguir trabajando. En su intimidad rechazaba su propia imagen. Comenzó a batallar con la anorexia, se hacía cortes en los brazos y cubrió todos los espejos de su casa. “Durante años, me odié a mí misma. Literalmente, no podía tener un espejo en mi habitación”. Su autoestima tan baja la llevó a no poder sentarse en un restaurante o en algún lugar donde podía ver su reflejo.

Cansada de las habladurías sobre su salud, en 2010, la actriz contó que había sufrido trastornos alimenticios hasta los 16 años y que su recuperación comenzó cuando fue consciente de que podía terminar internada en un hospital “alimentada a través de un tubo” y decidió luchar para salir adelante. “Yo tuve suerte porque solo lo sufrí durante un año y medio más o menos, porque me pusieron en terapia muy pronto y pude superarlo”, declaraba en el programa The Talk, emitido por la cadena CBS en enero de 2012.

“Mi cerebro se había convertido en mi mayor tormento. Tenía miedo de mí misma”, confesó Christina, que gracias a la ayuda de la terapia aprendió un gran lección: “Me tomó un tiempo sentirme cómoda con quién era. Darme cuenta de que es posible de que no guste a todo el mundo. No voy a cambiar quien soy. Lo he intentado. No funciona”.

Ricci también recordó los desagradables comentarios de Vincent Gallo, con quien protagonizó la película de bajo presupuesto “Buffalo 66″ en 1998. El actor y director confesó que contrató a una Ricci de 17 años porque era su “mito erótico”. Dos años después del estreno del filme, Gallo la trató de “zorra desagradecida” durante una entrevista y dijo que fue “básicamente una marioneta. Yo le decía lo que tenía que hacer, y ella lo hacía”.

Ricci le dijo a HuffPost que toda la experiencia de filmar la película fue un desafío, en especial por la conducta del actor. “Fue la primera vez que trabajaba sin mi madre cerca, porque él me pidió que no la trajera. Tenía 17 años y nunca había trabajado con alguien así. Pasé la mayor parte de esa película atrapada en un coche con un lunático delirante”.

El renacimiento tras el infierno

En 2011 protagonizó la fallida serie “Pan Am”, un drama que mostraba la vida que llevaban las tripulantes de la emblemática línea aérea estadounidense. Sin bien, la serie sólo duró una temporada, le dio a Ricci la oportunidad de conocer a su marido, James Heerdegen.

El técnico y la actriz se casaron en 2013 y, un año más tarde, tuvieron a su primer hijo, Frederick Heerdegen. Todo indicaba que la pareja disfrutaba de un matrimonio feliz. Nada más lejos de la realidad. Ricci estaba viviendo un película de terror que jamás hubiera querido protagonizar. En 2020 la propia artista dio a conocer el infierno que estaba viviendo en medio de la pandemia, cuando el mundo estaba confinado en su hogar.

Ricci pidió el divorcio y consiguió una orden de alejamiento contra Heerdegen, tras haberle denunciado por maltrato físico y psíquico. En los documentos judiciales, la actriz relató que desde 2019 sufría episodios de violencia por parte de su pareja, algo que se intensificó durante el aislamiento social, señalando que él la atacó en dos ocasiones para que no llamara a emergencias para denunciar la situación que estaba viviendo.

Todo comenzó en diciembre de 2019, cuando Heerdegen abusó por primera vez de ella. En el primer episodio de violencia, Heerdegen “golpeó, escupió y le hizo ruidos de cerdo en la cara” a la actriz, informó el sitio TMZ, que obtuvo acceso a la presentación judicial. Ese incidente, durante el cual sufrió múltiples hematomas, convenció a Ricci de que necesitaba alejarse todo lo posible de él. Tras comunicarle que quería separarse, comenzó la cuarentena y “se encontró atrapada en una casa con un maltratador violento”.

En junio de 2020, cuando todavía estaban confinados, Ricci relató que la persiguió por toda la casa, la cogió de las muñecas y la arrastró hasta el jardín. Otro día, él le arrojo café y una silla en presencia de su hijo, de 6 años. En su denuncia, la actriz incluso adjuntó impactantes imágenes donde muestra las lesiones que le había provocado su entonces marido.

Ricci contó que había temido por su vida. Durante un viaje en automóvil a fines de 2019, relató que James “dijo algo que me hizo pensar que él podría matarme. Dijo que la única forma en que podía sentir lástima por mí es si me desmembraban en pedazos pequeños”. Ese misma noche Christina escondió todos los cuchillos en la cabaña donde se alojaban. “Temí por mi vida y la vida de nuestro hijo”.

Por su parte, Heerdegen también pidió una orden de alejamiento contra ella, pero la solicitud le fue negada y además perdió la custodia de su hijo, a quien puede ver bajo supervisión.

Dicen que después de la tormenta viene la calma. Aunque sólo han pasado unos meses desde que la actriz pudiera salir del infierno que vivía con su ex marido, decidió volver a empezar. Ricci comenzó una relación con el peluquero Mark Hampton. La pareja, que actualmente reside en Canadá, dio a conocer hace algunos días que pronto agrandarán la familia. “La vida sigue mejorando”. Con este escueto pero positivo mensaje y acompañado de la fotografía de una ecografía, la actriz anunciaba que esperaba su segundo hijo.

En el plano laboral, Ricci es parte de “Matrix 4″, la gran saga de ciencia ficción protagonizada por Keanu Reeves, que llega a los cines de todo el mundo el 22 de diciembre. También se la podrá ver pronto en el thriller televisivo “Yellowjackets”, una producción de la cadena Showtime que abordará la historia de un equipo de jugadoras de fútbol que sobrevivieron a un accidente en avión; se estrena el 14 de noviembre.

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