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La oposición, extraviada y sin líderes, afronta la persecución




21/06/2021 - 09:58:39

Página Siete.- Con procesos penales, el gobierno arremete contra una oposición que ha quedado extraviada, debilitada y sin líderes nacionales después de los  conflictos de 2019. Analistas ven que el oficialismo, en el afán de cobrar  facturas políticas, intenta anular las voces disidentes en desmedro de la democracia; no obstante, advierten que la situación de los opositores es también resultado de sus propios errores.

Cuando el MAS retomó el poder después de ganar las elecciones  de 2020, se avisoraron dos corrientes: una, con un discurso de  reconciliación y la otra, una línea dura. Se ha impuesto la segunda con juicios a los opositores que participaron en las protestas que derivaron en la renuncia de Evo Morales o que fueron parte del gobierno de transición.

En la gestión de Arce se ha abierto una veintena de procesos contra exautoridades que se han extendido a líderes contrarios al MAS, como Carlos Mesa. Ayer, el ministro de Justicia, Iván Lima Magne, anunció más investigaciones  ante lo que denomina “ un movimiento sedicioso” de parte de cívicos y opositores.

“La oposición se debilita frente a un apabullante ejercicio de poder que el MAS realiza usando las instituciones democráticas a su conveniencia y posesionando ideas como la del golpe. Vemos una virulenta agresión al respecto que quiere involucrar a una treintena de personas que encararon en un momento el movimiento antimasista”,  sostiene el politólogo Ludwing Valverde.

“Hay un intento del MAS por  imponer el  relato del golpe y cobrar facturas que el gobierno atribuye únicamente a los actores de oposición sin ver  autocríticamente cuáles son los errores que ha cometido. Repite el círculo vicioso de la política de cobrar facturas históricas de quien está en el poder”  y quien lo hace es quien tiene el poder y cuando estén los otros, harán lo mismo,  apunta el cientista político Marcelo Arequipa.

Debilitamiento y extravío

La persecución actual encuentra a una oposición debilitada por sus propios errores.

“La oposición no ha sabido capitalizar definitivamente el movimiento social que se ha producido en Bolivia en defensa del derecho ciudadano de participar en sus instituciones. En consecuencia, la   oposición ha quedado debilitada  y es incapaz   de generar una organicidad con la sociedad o plantear una agenda nacional”, afirma   Valverde.

“No solo por los juicios,  la oposición está derrotada moralmente porque los dos temas que canalizaban el espíritu del 21F y el antimasismo se han caído: primero, el tema de la reelección se cae el día que la señora Añez decide ser candidata. Y segundo,  el  tema de la corrupción que se criticaba al MAS por casos como Fondioc y Camse  ahora se ha trasladado al gobierno transitorio por escándalos como los de respiradores, Entel o gases”, analiza Arequipa.

Estrategia de guerra

La mala hora de la oposición, sin embargo, no significa que haya caído el antimasismo. “Una cosa es que haya una derrota moral en la oposición política partidaria, pero eso no significa que el antimasismo haya dejado de existir. Éste se ha replegado más a la derecha y el populismo de derecha con figuras como Camacho, Arias o Reyes Villa”, añade.

Son precisamente estas autoridades electas las que soportan la embestida del MAS.

“Desde el Movimiento Al Socialismo  han declarado públicamente  que van a ser fuertes contendedores allá donde hayan ganado opositores como Iván Arias, Eva Copa, Manfred Reyes Villa y  Fernando Camacho, principalmente. La lógica del MAS es complicarles la función pública en la medida posible, es una estrategia de guerra, de anular al adversario. Ello, naturalmente,  no contribuye a la gestión pública y la situación se complica por la pandemia”, sostiene Valverde.

Pesos y contrapesos

En un sistema democrático los pesos y contrapesos son fundamentales para garantizar la  pluralidad. “Al tener oposición  y oficialismo,  chek and balance,  la democracia te garantiza pluralidad de voces al interior de la sociedad. Anular la oposición es transitar por un camino autoritario de concentración del poder que degenere en autoritarismo”, alerta Valverde.

Arequipa complementa: “En términos ideales,  en una democracia debe haber un bloque de oposición y otro de oficialismo, que no necesariamente tienen que ser homogéneos. Es necesaria una posición, pero que sea proactiva, no reactiva solamente a los planteamientos del oficialismo, que es lo que tenemos al día de hoy por lo menos la oposición partidaria”.

La urgencia de  la renovación

Ante la crisis que vive la oposición en Bolivia se precisa una renovación de liderazgos, coinciden los analistas. Éstos se perfilan desde escenarios subnacionales, pero aún tienen pruebas que vencer.

“Veo una oposición política con actores políticos derrotados moralmente y, por tanto, se consolida  la idea de renovación. Ya no se habla sólo de la renovación en el masismo, sino también  en el bloque de la oposición ahora que a Mesa no se lo menciona de manera central y suenan los nombres de Camacho y Arias”, sostiene el analista político Marcelo Arequipa.

“El escenario de creación de líderes opositores en el país no está claro y no hay aún figuras que tengan alcance nacional. Lo último que hemos advertido es que los liderazgos futuros, con posibilidades de enfrentarse al MAS van a surgir de escenarios subnacionales, concejos, asambleas departamentales”, evalúa el politólogo Ludwing Valverde.

Ambos coinciden en que las autoridades opositoras electas deben aún mostrar su capacidad de gestión local para proyectarse a nivel nacional.

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