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Aisem en la mira: 7 gerentes en un año y varios errores




08/04/2021 - 08:01:55

Página Siete.- En un año, siete gerentes pasaron por la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem), dependiente del Ministerio de Salud y encargada de centralizar las compras de insumos durante la pandemia. Estos cambios en la entidad -que desde la compra irregular de respiradores está en el ojo de la tormenta- ocasionaron retrasos, anulación de contratos y perjuicios para la población en plena pandemia.

Rodrigo Estepa, Carlos Alberto Gutiérrez, Édgar Subirana, Giovani Pacheco, Hernán Pereira, Sergio Mustafá y Miguel Freddy Saravia asumieron la gerencia de la Aisem entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020. Unos fueron destituidos y otros renunciaron al denunciar presiones. El caso más  bullado fue el de Pacheco, quien guarda detención domiciliaria por la compra con supuesto sobreprecio de 176 respiradores.

 La encargada de las compras

La estatal Aisem fue creada el 24 de agosto de 2017, por Decreto Supremo  3293, como una institución descentralizada de derecho público, con personalidad jurídica, autonomía de gestión administrativa, financiera, legal y técnica y patrimonio propio, bajo tuición del Ministerio de Salud. Entre sus atribuciones están: ejecutar programas y proyectos de establecimientos  hospitalarios y de institutos de cuarto nivel, además de fiscalizarlos, monitorearlos y evaluarlos.

Para su financiamiento, la entidad  puede acceder a recursos del Tesoro General de la Nación (TGN), a créditos externos e internos; donaciones y transferencias de entidades territoriales autónomas. También está autorizada a realizar transferencias -público-privadas- de equipamiento médico a organizaciones sin fines de lucro u organizaciones indígena originario campesinas que presten servicios de salud.

Ante la emergencia que vivió el país, el gobierno transitorio amplió las competencias de la agencia estatal mediante el Decreto Supremo 4224 del 24 de abril de 2020.  En su artículo único, autorizó a la Aisem “mientras dure la declaratoria de emergencia sanitaria nacional” a gestionar y adquirir reactivos e insumos, medicamentos, dispositivos médicos consumibles, repuestos para  mantenimiento del equipamiento y contratar recursos humanos.

Con esta disposición las compras de equipos, insumos y otros destinados a la lucha contra el coronavirus se centralizaron en la entidad. Esto se sumó a la autorización  de hacer compras directas sin  necesidad de publicarlas -de forma inmediata- en el Sicoes, lo que dificulta el seguimiento público a las adquisiciones e impide saber cuántos procesos están    retrasados o si tiene observaciones.

Para el cumplimiento de lo señalado se le otorgó el permiso de “efectuar las modificaciones presupuestarias necesarias”.

La responsabilidad de la Aisem es tal que  la compra de  insumos y equipos médicos nacionales, departamentales y municipales precisaban de su supervisión. Por ello el cambio de gerentes -cuatro fueron sustituidos en plena pandemia- perjudicó estos procesos.

Después del escándalo por el caso   respiradores, el 20 de mayo, las oficinas de la Aisem fueron allanadas. La Policía  procedió al  secuestro de toda  documentación y equipos informáticos que pudieran contener información sobre el   presunto sobreprecio en la compra de los 170 ventiladores pulmonares.

La jornada terminó con la detención de cuatro personas y el precintado de las oficinas que paralizó las funciones de la agencia descentralizada en el momento más duro de la emergencia sanitaria.

“Errores” que costaron  

Desde el inicio de la emergencia sanitaria en Bolivia, escasearon test para detectar la enfermedad por la dificultad de encontrarlos en el mercado internacional. Hasta que la curva llegó a su pico más alto, no se logró implementar todos los laboratorios comprometidos por alta demanda de equipos y de insumos.

Sin poder descentralizar la toma de pruebas, los laboratorios colapsaron y el diagnóstico en los espacios privados subieron el costo de forma alarmante. Muchas personas murieron sin recibir la confirmación de su diagnóstico y muchas otras jamás accedieron a una.

En medio de esta escasez, al menos seis procesos de contratación empezados por la Aisem,  para la adquisición de laboratorios y pruebas e insumos de diagnóstico de Covid-19, fueron anulados desde la convocatoria. En todos se argumentó  “errores de cantidad” en las solicitudes de cotizaciones.

La anulación generó un retraso en las compras, cuando era necesario darle celeridad.

Pero no fue la única demora que causó perjuicio  para la identificación  de la enfermedad que avanzaba a paso veloz. En abril de 2020 las alcaldías de La Paz y El Alto, ante el incremento de casos y la imposibilidad de diagnosticarlos, solicitaron al Ministerio de Salud y a la Aisem la autorización para comprar dos laboratorios municipales y miles de pruebas, pero hasta hoy la solicitud no fue atendida.

La pasada gestión de gobierno  transitorio anunció una auditoría a la agencia estatal, desde su creación,  pero ahora, que Bolivia encara la vacunación masiva anti-Covid, se desconocen los resultados. 

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