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Ser caso sospechoso por COVID-19 o caso en estudio hace más difícil que cuerpos encuentren espacio para descansar en paz




03/07/2020 - 09:29:53

Opinión.- Causa de muerte: “En estudio” “Sospecha de COVID-19”, dicen los certificados de defunción. Es la sentencia para permanecer en el limbo.

La familia no sabe cómo actuar. La sepultura del ser querido no será como cualquier entierro porque la posibilidad de descanso final en un nicho está cerrada. Solo queda cremar los restos o una fosa común.

Las experiencias de dos familias muestran la odisea de buscar un espacio. Ramiro S. murió en su casa el domingo 28 de junio y será sepultado recién hoy, luego de cinco días. Su certificado de defunción dice: caso sospechoso de COVID-19.

Rosa falleció el miércoles 1 de julio en su domicilio. No tenía síntomas de la pandemia, pero como la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, FELCC, no fue para el levantamiento legal del cadáver los hijos tuvieron que llevar el cuerpo hasta la Policía para que les extiendan una certificación que finalmente lleva la inscripción de: “Caso en estudio”.

En el primer caso, Ramiro sí tenía síntomas de haberse infectado por el coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19). Pese a buscar ayuda médica no lo consiguió y su deceso sucedió ante los ojos de su esposa María Herminia, también enferma y presuntamente por el mismo contagio. A mucha insistencia, también la FELCC y un médico forense extendieron el certificado médico que expresa duda de la causa de la muerte.

Como era caso sospechoso no pudo ser cremado, porque además el horno del Cementerio General del municipio de Cochabamba está colapsado.

En el segundo caso, la familia de Rosa aseguró que el deceso no es por coronavirus porque la adulta mayor no tenía ningún síntoma de la pandemia. Tras la muerte en su vivienda, los hijos llamaron a la FELCC para que extienda la certificación legal de la muerte. Pero tampoco los de la FELCC respondieron.

Uno de los hijos explicó que con el cuerpo a cuestas fueron hasta la FELCC de la zona sur, por la laguna Alalay. Consiguieron un certificado que no refleja el verdadero motivo de su muerte. “Caso en estudio” señala el documento.

“Cómo enterrar a mi mamita en una fosa común, como si no tuviera nombre. Eso me duele mucho”.

EN EL CEMENTERIO

En el Cementerio General tiene tres formas de entierro de muertos: los casos naturales van a nichos. Los casos sospechosos, en estudio o por COVID-19 pueden ser cremados o sepultados en fosas comunes, pero hay una larga lista de espera para la incineración. Si el certificado dice COVID-19, la cremación es gratuita. Si señala como “caso sospechoso” o “en estudio” el horno cobra 1.004 bolivianos.

El entierro o incineración de los restos de Rosa no tiene fecha. El horno crematorio tiene espacio para la siguiente semana, del miércoles para adelante.

El horno crematorio funciona con toda su capacidad. Incinera cuatro cuerpos cada día.

GOBIERNO

Ayer, el delegado ministerial para Cochabamba, Óscar Mercado, señaló que anoticiados de la difícil situación por la que están pasando las familias que pierden sus seres queridos en esta etapa de emergencia, realizará una inspección al Cementerio General en las próximas horas.

“Nos hemos reunido con el fiscal departamental de Cochabamba y los responsables del Instituto de Investigaciones Forenses, IDIF, y han explicado que no es tanto el problema con los levantamientos de los cadáveres, sino con los espacios que hay en el Cementerio General. Realizaremos una inspección”.

Agregó que se debe encontrar una solución más ágil para que los cuerpos de los fallecidos tengan un destino final.

“Solo en el Cercado hay este problema, en el resto de las provincias, no. El cementerio tiene que abrirse para las familias cochabambinas”.

Uno de los hijos de Rosa señaló que ya buscaron espacios en los cementerios de Quillacollo y de Sacaba y que no existe posibilidad de entierros por falta de espacios.

 

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