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El plan del MAS es sacar esta ley, maniatarnos y crear milicias




29/06/2020 - 08:27:12

Página Siete.- Fernando López ha dado negativo para la Covid, de modo que su actividad al frente del Ministerio de Defensa es casi normal. Viaja todas las semanas por todo el país para aplacar conflictos y reforzar el papel de la FFAA en el combate al virus. “Antes los ministros no salían de La Paz, hoy prácticamente no estamos acá”, relata.

 Desde hace siete meses, Fernando López dice dedicarse “alma, vida y corazón” a restablecer la moral de las FFAA, que según él, fue ultrajada por Evo Morales; enfrenta un proceso por la compra de gases lacrimógenos, del cual se reclama inocente y enfatiza que no tiene ninguna ambición política. “Cuando esto acabe volveré a lo mío”, asegura en esta entrevista con Página Siete.

¿Cómo evalúa su gestión en estos primeros siete meses, ha llegado en una crisis y se ha mantenido prácticamente en situación de crisis diaria…

Tomar la decisión de ser ministro no fue fácil, pero surgió de una convicción de patriotismo después de los 21 días, era el acervo patriótico a flor de piel. Mi participación obedece a una invitación de Fernando Camacho y fue una decisión pensando en que la lucha continuaba para devolverle la democracia al país, y a partir de ese momento, mi vida es, cada día, un día a la vez; porque manejar crisis desde el primer día que entras a un lugar… te acostumbra a vivir en crisis. Cada día me levanto y digo, ¿qué tengo que resolver?, pero ya no como un sobresalto, sino como parte de una lógica de solucionar las cosas. Estos siete meses han sido una montaña rusa absoluta, conociendo las profundidades de los bolivianos y también del marco político, porque yo no vengo de ese ambiente. Es una experiencia que bien vale la pena por el país.

¿Cómo ha sido para usted convertirse en político, pues aunque no tiene esa trayectoria, esta es una gestión muy política?

Vivo en un entorno político, y ese entorno tiene vida propia y afecta, pero yo estoy más inmiscuido en la gestión. Es decir, hacer lo que tengo que hacer de acuerdo a los objetivos y la misión de mi cargo.

¿Cómo ha sido tomar las riendas de las FFAA después de los hechos de octubre y noviembre, en que éstas han tenido un rol importante y polémico?

Fue muy fácil, ¿sabe por qué? Porque gran parte del Alto Mando fueron mis alumnos en Sanandita. Al actual Comandante en Jefe, al anterior y al actual Comandante del Ejército, los conocía como mis alumnos en Sanandita, había una familiaridad. Aparte, siendo hijo de militar y exmilitar, tenía una facilidad de comunicación, compartimos simbología, léxico… entonces, fue fácil integrarme nuevamente a la vida militar. Lo único que yo sabía era que tenía que respetar la institucionalidad. Nunca politicé ni voy a politizar lo que está dentro de la Ley Orgánica de las FFAA y eso es una parte fundamental de esta gestión. Como yo no estuve 30 o 35 años en la carrera (militar), yo no tomo decisiones militares, tomo decisiones administrativas para apoyar a las FFAA.  

¿Hay todavía militares que obedecen a Evo Morales?

No sé si sean militares que obedezcan a Evo Morales. Ha habido militares que se han inmiscuido con el Gobierno más allá de lo que corresponde y actualmente hay, pero muy pocos; y están absolutamente identificados y muchos de ellos ya están jubilados…

¿Hubo una ruptura en las FFAA después de Evo Morales?

No. Puedo garantizar que es el momento de mayor cohesión en las FFAA; están cohesionadas alrededor de lo que para mí es fundamental: la Constitución, la democracia y el respeto a la legalidad. Cohesión es una palabra muy fuerte en las FFAA, junto con ella, la disciplina, el orden, la verticalidad; pero también el profundo respeto a las leyes.

¿Qué informe dio el Alto Mando ante la salida de Kaliman?

Yo me aboqué, primero, a hacer un diagnóstico de las FFAA. Los primeros meses después de la pacificación, después de tener al país más o menos calmado, me dediqué a viajar mucho por el país, por los regimientos, que son, además, lugares donde me siento muy cómodo. Ahí me di cuenta de algo que es fundamental para la democracia hoy: en 14 años, Evo favoreció al 0,1% de las FFAA, es decir únicamente a los generales que estaban al mando; y descuidó a la gran mayoría. Obviamente, su plan era traer milicias, y ¿qué tenía que hacer? Debilitarlos, no darles ningún equipamiento para el tema operativo, tratarlos muy mal… Evo trató muy mal a las FFAA. No les dio su lugar, abandonó lo que es el acervo militar, descuidó y desgastó a las FFAA. Esa era la estrategia. Pero, claro, favoreciendo a las cabezas. Hubo una compra de lealtades. Los generales que pasaron en la época de Evo para mí tienen un solo nombre: son apátridas, traicionaron a su patria, traicionaron a las FFAA, a los símbolos con los cuales hemos nacido. No es posible que se haya cambiado el lema: Subordinación y constancia; son cosas que han dolido mucho en las FFAA. Yo creo que Evo se empeñó en ofender a las FFAA. Yo vi esa radiografía y dentro de los pilares de mi gestión se decidió devolverle la moral y la dignidad a las FFAA y a ese me he dedicado alma, vida y corazón.

¿Cuáles son los principales problemas ahora en las FFAA?

Son más problemas de forma, pero hacen al fondo. Imagínese: hace 20 años que ellos se compran sus uniformes. Recién hace poco han recibido una dotación de mosquiteros, recién van a recibir una dotación de colchones, catres, sábanas… ¿cómo cree que se sienten? Hemos trabajado desde lo básico.

 ¿Qué pasó con la ley de los ascensos que ha creado una confrontación con el Legislativo y ha causado malestar en las FFAA?

Un malestar absoluto. La senadora Copa, presidenta de la Asamblea, no sólo está incumpliendo sus deberes, sino que está perjudicando un proceso administrativo de las FFAA. Los comandantes de Fuerza no pueden ser interinos toda la vida. Sólo pueden ser interinos 60 días. Es un perjuicio, no sólo en la moral sino también en lo administrativo, y es una falta de respeto absoluto con estas personas que ahora están sacrificando sus vidas con la Covid.  ¿Quiénes están haciendo labores de apoyo y rastrillaje, quiénes están  arriesgando sus vidas en esta difícil tarea? Ellos (el MAS) no  entienden el rol de las FFAA y lo confunden en absoluto con sus intereses políticos.  Yo se lo he dicho en persona a la señora Copa: “Sáquese de su cabeza cualquier indicio de golpe”.

¿Hay miedo a un golpe de Estado en el MAS?

Es venganza pura; revanchismo puro y del peor, de la más baja ralea, eso es lo que está haciendo el Legislativo encabezado por Eva Copa, que recibe directamente instrucciones de la Argentina. Entonces la causa real es la venganza… lo aparente es el temor.
¿La Ley de Excepción viene de este mismo origen?

Todo es parte del mismo plan, y todo apunta a lo que le gusta al MAS: el caos y la violencia. Quieren dejar indefensos a los bolivianos. Como en noviembre, cuando bajan hordas alcoholizadas y armadas, cuando saquean y dinamitan, ¿se pretendía que los militares y la Policía estén cruzados de brazos? En noviembre la población pidió, rogó que salgan las FFAA y eso es lo que se hizo. Ahora quieren maniatar a las fuerzas  legales de un Estado y esto tiene una intención clarísima: vamos a sacar esta ley y maniatamos a las fuerzas legales y traemos a los venezolanos y creamos las milicias. Con Venezuela, con Cuba y parte de las FARC.

¿Usted cree que esa es la idea de Evo Morales?

No es la idea, es el plan. No es una idea. Cuando Evo habla del Plan B es un plan que sigue vigente. Él a veces trata de disculparse, trata de disimular, pero no hay disimulo; aquí hay indicios clarísimos y la Ley de Excepción, es la prueba más clara; le está diciendo al pueblo boliviano “las milicias van a gobernar conmigo, las FFAA van a estar en sus cuarteles, sin nada”. Si vuelven, van a continuar con el plan de desmoralización, de revanchismo, de no darles nada a las FFAA y tratar de desmantelarlas para potenciar a sus milicias. No estoy hablando de un supuesto; es un plan que además tiene a su servicio a  militares traicioneros a la Patria que hicieron un plan operativo de cómo debe ser el desmantelamiento de las FFAA en ese momento. En ese momento había una o dos tandas de militares que le juraron lealtad no a la Patria, sino a una persona, y pensaron que esa persona se iba a eternizar en el poder.

¿Este plan del que habla coincide con el intento de gobernar del Legislativo que ha sido denunciado por el Ejecutivo?

Totalmente, todo es parte de la misma estrategia.

¿Qué hay de los procesos? Usted y el ministro de Gobierno  Arturo Murillo  están siendo procesados en la justicia ordinaria por el presunto sobreprecio en la compra de gases lacrimógenos…

Primero que lo del sobreprecio es un supuesto que no tiene nada que ver con la realidad. No ha habido corrupción. Y eso no lo voy a probar yo, lo va a probar Contraloría. El día 12 de mayo yo instruí una auditoría a todo el ministerio; el 25 de mayo a las empresas que dependen del ministerio y el 1 de junio solicité a Transparencia que se siga el proceso hasta llegar a la Contraloría. Ellos son los que van a  decir qué pasó y cómo pasó; el resto es político. Al MAS le interesa que Fernando López deje el  ministerio, al igual que Murillo. Es un interés casi obsesivo. López y Murillo tienen que salir de este Gobierno; es la consigna del MAS porque saben perfectamente que las fuerzas legales van a defender la democracia y eso les incomoda. Hay una vorágine de acciones que tienen que ver con una consigna: se van López y Murillo, y se cae Jeanine. No tiene que ver con López ni Murillo, sino con lo que estamos manejando los dos, que además tenemos la convicción de defender la democracia, el orden y la Constitución.

Hay proyectos para las  FFAA que han creado polémica, como aquel de que militares retirados se hagan cargo del control del espacio aéreo, ¿no están militarizando demasiado al país?

A Evo Morales nunca le interesó el control en los cielos de Bolivia por razones obvias: que el narcotráfico campee como sigue campeando. Pero, ellos mismos inician un proyecto de 196 millones de euros, donde colocan radares alrededor de Bolivia. Eso tiene que ver con la defensa y la estrategia de país. La discusión es quién administra los cielos y hay muchos modelos. Lo empezó el MAS, pero eso no se va a definir en este Gobierno. Es un tema que hay que verlo con pinzas. Hay que respetar el trabajo que está haciendo Aasana.

¿Cómo están ayudando las FFAA en el manejo de la pandemia?

Primero se plegaron a los planes nacionales de acuerdo a los decretos.  En todo, lo principal ha sido el espíritu estratega del militar, que es algo que no mucha gente conoce. Esa habilidad de planificación y ejecución ha sido muy útil. De ahí nace la idea de los rastrillajes. El rol de las FFAA es, como dice el manual: “contención en primera línea”, que tiene dos acciones básicas: la planificación y el cuidado de los recursos humanos. Ahora tenemos el 0,75% de positivos en las FFAA, que es aunque bajo para nosotros es muy relevante. Y los infectados son más oficiales que la tropa, porque ellos se han encargado de contener y cuidar a sus tropas que están en las calles.

¿Qué opina de que las elecciones se realicen el 6 de septiembre, aún con pandemia?

Soy respetuoso de las decisiones que se toman, en este caso entre la independencia del TSE y los partidos políticos. Nosotros estamos para cumplir.

¿Podrán contribuir las FFAA en este escenario electoral complejo?

El TSE es la máxima autoridad en el tema de las elecciones y las FFAA deben establecer nexos de coordinación para cuidar el proceso del voto desde la impresión de las boletas hasta el traslado de las actas, amén del cuidado de los recintos. Las FFAA se ponen al servicio de estas elecciones, que serán unas bioelecciones. Queremos que sean transparentes.

¿No hicieron   antes este trabajo las FFAA?, pues si hubo tantas irregularidades en las anteriores elecciones se entiende que no hubo un adecuado control…

Se cumplió, pero no como debiera ser, no con el celo que le vamos a poner esta vez. Así como en noviembre dimos al pueblo boliviano la seguridad de que pueda salir a las calles, en esta elección tenemos que dar la seguridad de que el voto va a estar seguro y se va a transportar de un lado a otro sin que ocurran cosas raras. Vamos a custodiar el viaje del voto.

¿Se podrá contar con todas las medidas de bioseguridad? Es otra preocupación de la gente.

Tiene que ser una bioelección y por eso mismo va a ser una elección cara, compleja y, dependiendo en qué ciclo de la pandemia estemos, ultrapeligrosa, pero ese es un problema que no tiene que ver con nosotros.
 
Se habla de Fernando López como probable candidato, ¿cuáles son sus aspiraciones políticas?

Sólo vine a  cumplir tres misiones: pacificación del país, gestión y custodia del voto. Esas son mis misiones y hasta ahí pienso llegar. Somos un Gobierno de transición, que ha tenido muchos accidentes, pero me mantengo en esa posición: ser un Gobierno de transición. A eso vine y cuando lo cumpla retornaré a mis actividades y mi vida habitual.

Se dice que tiene un carácter impulsivo, renegón, autoritario…

No (risas), soy una persona apasionada, soy como soy. No soy ni renegón ni impulsivo, pero defiendo las cosas en las que creo. Todo es absolutamente natural en mí. No alzo frecuentemente la voz, aunque no se crea, pero sí me gusta ser firme en mis decisiones.

¿Cuál sería la acción con la que quisiera acabar su gestión?

Cuando tengamos una o un presidente democráticamente electo, después de una gestión de paz entre los bolivianos. Ese será el momento más feliz, el de la misión cumplida.

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