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Fernando Rodriguez Mendoza

Prenda la luz


2020-05-24 - 20:08:19
Casi catorce años estuvimos en un proceso de cambio pringado por el nepotismo, corrupción, dilapidación de los recursos del Estado e ineficiencia que apagaron la luz del progreso para el país. Sin planificación, ni preparación en tiempo y recursos, emergió un poderoso movimiento liderado por los jóvenes y la ciudadanía en general, que, en una inédita revolución de las pititas, con sacrificio, esfuerzo y principalmente fe, rompieron una, así lo creíamos, estructura política y de poder que se perfilaba inexpugnable en el tiempo.

Con mucha esperanza y con una visión de que en Bolivia si se podían cambiar sus caminos, emergente de esa revolución de las pititas, apareció la solución de respeto a la Constitución y se invistió como Presidente del Estado Plurinacional a la actual mandataria Jeanine Añez, la que con ímpetu, autoridad y firmeza empezó a manejar las riendas del Estado para poder dirigir unas elecciones que lleven a Bolivia a reencausar su camino constitucional y de progreso hacia el futuro y de manejar los asuntos inherentes de seguridad, economía y otros para que el país no se paralice, Se encendió la esperada y añorada luz para el camino a seguir.

De repente, en el devenir del camino de la vida del país las luces que se habían encendido con la esperanza del pueblo para el futuro, se empezaron a apagar con una serie de actos iguales a las que el gobierno al que se lo había sacado que abusaba y lastimaba hasta el más pequeño sentimiento de la población, con actos de nepotismo descarado, abusiva y mala utilización de los bienes del Estado en beneficio de particulares alegados al poder y, lo más execrable, la misma corrupción de los funcionarios del Estado en sus diferentes niveles; si eso no fuera ya suficiente y más bien excesivo, la Presidente eligió el camino de la prebenda política, hacer caso a sus correligionarios para medrar del poder los próximos años y se postuló como candidata presidencial para las futuras elecciones, dejando de lado su figura que iba a pasar a la historia como alguien que manejo la recuperación de la democracia y las libertades del pueblo boliviano, por mezquinas ambiciones personales.

Debemos añadir, como un agravante de difícil solución, la pandemia que vivimos por el coronavirus y que la lucha para superar la misma es ineludible y,aunasí, los esfuerzos del gobierno que pudieran haberse podido enmarcar en enfrentar este flagelo, también estuvieron pringados hasta la médula con la corrupción.

Todo lo anterior ya es demasiado, y produjo que las luces prendidas por la revolución de las pititas, se apagaran.

La forzada cuarentena que el pueblo está obligado a guardar, no permite que nuevamente salgan a las calles los ciudadanos y la juventud para iniciar una segunda revolución de las pititas, exigiendo que la Presidente renuncie a su candidatura (que además hasta ese futuro ya está ensombrecido) y se dedique exclusivamente para lo que había quedado designada en ese alto cargo, administrar y llevar a cabo las elecciones que sí deberán elegir a quienes manejen y reconstruyan al país, administrar el Estado con honestidad y la fuerza que se requiere en estos momentos. Señora Presidente, vuelva encender la luz que Ud. es la que tiene el interruptor en sus manos.

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