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Álvaro Riveros Tejada

Estamos perdiendo el juicio


2022-12-08 - 20:37:40
Para quienes no han comprendido, o no han asimilado todavía el reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el Manantial del Silala, es importante puntualizar que esta sentencia significa el clavo que faltaba al féretro de nuestra mediterraneidad geográfica y espiritual.

Es más, dicho veredicto significa el precio que los bolivianos estamos pagando por haber instalado en el Palacio Quemado, hace más de una década y media, un gobierno de avezados leguleyos que, bajo una extraña y singular doctrina de un pachamamismo socialista y oclocrático, se han dado a la tarea de reivindicar una supuesta deuda social de hace 500 años, contraída por los conquistadores españoles y sus descendientes, por discriminación y vejámenes sufridos.

Para dicho fin, lo primero que hicieron fue convertir el poder judicial en una especie de sicariato judicial que someta, a través de sus fiscales y jueces venales, a cuanto opositor ellos consideren a su régimen, y establezca las bases de una permanencia indefinida en el poder, lo que se unió a una bonanza económica nunca vista en la historia, generada por el alto precio de nuestras materias primas, el prodigio de la agroquímica, y las últimas gotas de leche de la vaca venezolana, que iniciaron el famoso programa “Bolivia Cumple, Evo Cambia”.

Con la misma vocación de tractoristas, con la que irrumpieron en la justicia a lo interno de nuestra nación, y pensando que esta estrategia les reditaría los mismos frutos políticos y económicos, allende nuestras fronteras, estos doctores de la ley echaron mano a nuestro centenario reclamo marítimo, valiéndose de la ignorancia supina de su Jefazo, a quien le prometieron un monumento en bronce y su infalible paso a la inmortalidad. En un frenético rapto de embeleso, el futuro benemérito y héroe de la Patria, parafraseando a Melgarejo anunció: “el Tratado de Paz, firmado con Chile en 1904, ha muerto”, y era menester enjuiciar a Chile, acudiendo a los estrados internacionales de La Haya.

Fue en ese preciso instante cuando comenzó nuestra ordalía jurídica. No solo perdimos nuestra histórica aspiración de recuperar una salida al mar, sino que el tiro nos salió por la culata, al ser enjuiciados por los chilenos por la tenencia de las Aguas del Silala, que hasta ese instante sólo discurrían plácidamente por nuestro territorio. Hoy, Evo Morales culpa a su excanciller David Choquehuanca de haber perdido el Juicio y, lo peor, una acción transaccional con Chile que habría significado 6 millones de dólares anuales, para Potosí.

Como un trágico colofón shakespeariano, la Diputada masista Deisy Choque, Jefa de bancada del MAS por Santa Cruz, confesó a un importante medio de prensa lo siguiente: “A Evo no le importa nadie, sólo él”, y que la política es un aprendizaje de la decepción, pues en la celda de la prisión en la que estaba recluida por casi nueve meses descubrió que la admiración por su líder tenía fecha de caducidad. “Tú no deberías salir de la cárcel por el bien del instrumento”, escuchó de una de sus compañeras del MAS. Señales inequívocas de que estamos perdiendo la razón, perdiendo la cabeza, en síntesis, estamos perdiendo el juicio.

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