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Álvaro Riveros Tejada

Golpe de Estado


2022-06-01 - 18:39:24
Con una pertinacia similar a la de un hámster, el exmandatario y líder cocalero Evo Morales acaba de denunciar de nuevo, la preparación de un Golpe de Estado destinado a derrocar al gobierno del presidente Luis Arce empero, sin citar nombres, ni responsables enfrascados en dicha supuesta aventura.

Recordemos que el último cambio de gobierno realizado en Bolivia, por esta vía, fue hace 42 años, dato que nos permite asegurar que quienes ingresaron de cadetes al colegio militar en esa fecha, ya se jubilaron de generales hace 7 años, sin haber tenido en su foja de servicios, ni un conato, ni amago de golpe. De allí que no deja de ser un acto indiscutiblemente irresponsable, el reiterar con tanta obstinación su ocurrencia, y menos contra un gobierno que se considera suyo.

Ahora bien, huelga todo comentario sobre la irrefrenable adicción que produce el poder, sólo similar a la causada por la más heroica de las drogas que algunos bolivianos las tienen muy al alcance de sus manos. Con la sutil diferencia que, así como ambas tienen la capacidad de mostrar un mundo de gloria, también se constituyen en el portal de la más frenética paranoia.

Quienes conocían de cerca al Che Guevara, afirman que su sicopatía estaba muy inspirada en la “Técnica del golpe de Estado de Curzio Malaparte” quien, después de fascista, se volvió un fanático admirador de Trotsky, especialmente cuando Trotsky, al referirse al golpe de Estado señalaba: “en cualquier país democrático es posible dar un golpe de Estado, incluso sin una situación crítica o sin apoyo popular. Basta un grupo que controle la maquinaria estatal y tome el poder sin confrontar la fuerza adversaria. La estrategia pasa por concentrar las fuerzas en el punto más delicado del adversario, que en un Estado moderno son los servicios públicos y los medios”. ¡Ahora sí, guerra civil! ¿Recuerdan?

Guevara, al menos leía; qué peligroso es que ciertas ideas lleguen a oídos de un ignaro que no lee y sólo escucha el tañer de las campanas, sin saber dónde y quién las repica. Allí se explica el supuesto golpe de Estado que se habría producido en el mes de noviembre de 2019, como pretexto para la renuncia y fuga del mandatario. Es bueno acudir a nuestra memoria, para convencernos de que ésa fue una hábil, pero mal lograda patraña, destinada a dejar acéfalo al gobierno y sin líneas de sucesión posible, a objeto de facilitar el acceso de Kaliman al poder, y devolvérselo luego al fugado, bajo el pretexto de ser el único ganador de unas elecciones “que le fueron usurpadas”.

Lo preocupante es que, con la misma abulia y estupidez con que las cebras observan el descuartizamiento de una congénere por parte de los chacales, muchos vemos la suerte que corre la expresidenta Dra. Jeanine Añez, pese a haber sido validada esa su cualidad, por el Tribunal Constitucional Plurinacional de acuerdo con los artículos 160 y 170 de la Constitución Política del Estado, y como reza un comunicado oficial de la Cancillería, en su página Web.

A la luz de lo expuesto, pareciera que el fantasma del golpe ronda por los mismos corrillos de la casa del pueblo y de la Asamblea Plurinacional, sus protagonistas son aquellos interpelantes nostálgicos del poder que, al ver que no podrán alcanzarlo a través de las elecciones, ya están articulando el golpe de Estado.

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