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Dante N. Pino Archondo

Unidad en la acción


2021-10-14 - 21:07:19
No fueron a defender la whipala. Se movilizaron por billetes. Luego dejaron las whipalas en la basura, y se fueron. Esta es la realidad. El gobierno no convocó a la defensa de la whipala. Usándola de pretexto movilizó a sus forzados militantes a defender la ley de legitimación de ganancias ilícitas y financiamiento al terrorismo. Fue la contraparte política del paro cívico. Han mostrado desesperación. Evo Morales está llevando a su presidente Arce hacía el proceso de desestabilización. Está ejecutando una política de confrontación. Como hizo en la década del 90. Provocó a los gobiernos de: Paz Zamora, Sánchez de Lozada y Banzer. Quienes vivimos esos años, conocemos la receta. La juventud debe saber que Evo Morales fue el artífice del bloqueo de caminos, de las marchas desde Caracollo, del enfrentamiento asesino y de la victimización constante.

La confrontación permanente logra cansar a la sociedad, logra hartarla de tanto desorden, desesperarla, hacerla sentir indefensa, desorientarla y aterrorizarla hasta llegar a un momento en que prefieran votar por el autor de todo eso, para tener un respiro, un poco de paz. Eso fue lo que sucedió el año 2003.

Un militante comunista dijo: la burguesía se alimenta de pelotudeces democráticas. Y con esa convicción usan las leyes de la democracia para generar conflictos que denominan “la agudización de las contradicciones”. Atacan y se convierten en víctimas.

Hacen esto para desgastar el sistema político, logran destruir la confianza en el sistema y sus conductores. De ahí surgen las permanentes acusaciones a la derecha golpista, vende patria, neoliberal y causante de todos los males que padece “el pueblo”. Y se muestran cómo los únicos que saben lo que tienen que hacer.

Si los demócratas hemos aprendido la lección, si de algo han servido 14 años de destrucción masiva de la institucionalidad, del uso dictatorial del poder político, del derroche más grande y nefasto de la riqueza económica, del desconocimiento y sustitución de la nacionalidad boliviana, por una abstracción plurinacional, donde se quiere imponer una cultura sobre las otras, si de algo puede servir todo esto, es para darnos cuenta de que no podemos caer en lo mismo: la mezquindad política, la vergonzosa atomización de partiditos creados con propósitos electorales y el creer que usar el voto a favor de unos cuantos curules es todo a lo que se puede aspirar.

Se necesita unidad de conducción, base social que se sienta representada por un liderazgo contrapuesto al masismo cocalero, convicción democrática y resolución para ir sin miedo a la batalla política. Esa base social está esperando en la ciudades y provincias de La Paz, Cochabamba, Sucre, Tarija, Beni y Santa Cruz, al conductor creíble. Es tarea de la actual oposición reunirse y resolver la unidad de acción y la cabeza de conducción. Sin pensar en tiempos electorales. El valor de esta decisión radicaría precisamente en eso, no hay peso electoral que desfiguren los objetivos democráticos y se pueden asumir pasos con la visión democrática que se requiere.

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