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Marcelo Ostria Trigo

La mentira también es corrupción


2021-03-29 - 17:13:52
Cuando una autoridad inventa lo que no ha sucedido, incurre en una mentira que constituye una grave acción que puede ocasionar daños a la credibilidad de un gobierno y del país. Por ello, las mentiras de funcionarios son parte de la corrupción prevaleciente. Esto es un arma innoble que utilizan con frecuencia gobiernos atrabiliarios.

Entre las mentiras se cuentan las promesas imposibles de cumplir. Ofrecer sin posibilidades sabiendo que no se podrá cumplir, es censurable. Y de eso hay un caso emblemático: “Evo promete hacer de Bolivia una Suiza en 10 años por buena racha económica” (ANF 06.08.2007). Quizá se inspiró en la promesa –incumplida por cierto- de Fidel Castro, cuando anunció que Cuba superaría en bienestar a Estados Unidos y a varios países de Europa.

Pero siguen en Bolivia las falsedades. Y esto se centra en que en noviembre de 2019 hubo un golpe de Estado y se derrocó a Evo Morales que tuvo que refugiarse, primero en México. No hay tal. Cientos de miles de bolivianos salieron a las calles a protestar por el fraude cometido por el MAS en las elecciones generales de ese año, lo que fue comprobado en un informe de técnicos de la OEA y nunca objetado seriamente.

Esto de la mentira no ha cesado. El presidente, Luis Arce Catacora en su discurso inaugural, deformó la verdad. Afirmó que, “A partir del 10 de noviembre de 2019, después de 21 días en que se escamoteó la voluntad popular expresada en las urnas y que dieron un ganador Bolivia fue escenario de una guerra interna y sistemática contra el pueblo, especialmente contra los más humildes”. Esta afirmación, además de falsa, constituye una falta grave de un mandatario renuente a aceptar la verdad.

Cientos de miles de ciudadanos protestaron ante el fraude. Nadie expatrió al cuestionado presidente-candidato. Se exigía retornar a la legalidad. Y entonces se produjo la renuncia del presidente y de los que presidían la Cámara de Diputados y el Senado, que siguió funcionando regularmente. Ante el vacío de poder, se proclamó presidente de Bolivia, por sucesión constitucional a quien presidía el Senado, la señora Jeanine Arias, y se mantuvo en funcionamiento el Congreso.

El presidente Arce llegó a afirmar “Que hubo una persecución y
criminalización desatada por el régimen en contra de dirigentes del
MAS-IPSP y de los movimientos sociales, en contra de mujeres y hombres
humildes del pueblo, se tradujo en muertos, heridos, encarcelados,
perseguidos, asilados y exiliados”. Y en su reciente visita a México, sin prueba alguna, afirmó que “El objetivo económico del golpe de Estado era el control de Estados Unidos del litio boliviano”.

“¿En qué se diferencia la mentira política de la mentira común? Juan Samuel Santos filósofo, profesor universitario y autor de la investigación ‘Mentira, poder estatal y democracia’, explica las diferencias.

“La mentira común es cuando alguien le dice algo que cree falso a otra
persona con la intención de engañarlo… Pero en política sucede algo
particular: los políticos mentirosos no siempre quieren que a quienes les mienten cambien de creencias, sino que pierdan su percepción de la
realidad”.

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