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Daniel Castro

Es pa Jeanine que lo mira por Tv


2020-11-07 - 10:45:12
#Jeanine quedó fuera del show montado por el MAS para la posesión de Luis Arce y deberá conformarse con mirarlo por televisión desde su natal Trinidad. La noticia me trajo a la mente, un canto que los hinchas argentinos corean enfervorizados para humillar a sus rivales. Y ya lo ven y ya lo ven, es pa (Jeanine) que lo mira por tv.

La crueldad de lo efímero del poder debe estar golpeando sin piedad a la aún presidenta interina Jeanine Añez. Como dijera en una entrevista Gabriel García Márquez: “Cuanto más poder se tiene, tanto más difícil es saber quién le está mintiendo y quién no. Cuando alguien alcanza el poder…, ya no tiene contacto con la realidad, y esa es la peor clase de soledad que existe”.

Es que, en su despiadada forma de actuar, el MAS no deja el más mínimo espacio para sus enemigos políticos (sí enemigos, no adversarios). Pueden cambiar los personajes, como en este caso, Luis Arce y David Choquehuanca, pero el sello intolerante que le conocimos los bolivianos durante los casi 14 años al régimen de Evo Morales, sigue siendo la marca que al parecer continuará con los nuevos inquilinos de la Casa Grande del Pueblo.

El accionar de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde el MAS con su aplanadora de dos tercios, allanó el camino para la gestión de Arce que sólo tiene mayoría absoluta, eliminando los dos tercios en el reglamento de debates de las dos cámaras y, el juicio de responsabilidades y juicio ordinario contra Jeanine Añez y sus ministros, no dan esperanza de que vayan a respetar a las minorías opositoras.

La aún presidenta transitoria Jeanine Añez quedó fuera del programa de transmisión de mando y se trasladará a Trinidad, horas antes de la asunción del mandatario electo Luis Arce, este domingo en ceremonia especial. El dato lo dio el viceministro de Coordinación Gubernamental, Israel Alanoca, quien dijo que la mandataria se transportará a “su tierra natal” en la tarde del sábado.

Llegó al poder el 12 de noviembre de 2019, dos días después de la renuncia del entonces presidente Evo Morales, Áñez, con el apoyo de los cívicos y las plataformas ciudadanas, que en 21 días en las calles le hicieron entender al dictador que ya no era bienvenido. Se proclamó presidenta en su calidad de senadora vinculada a la sucesión constitucional, después de las renuncias de los parlamentarios del MAS.

El jueves, en su último mensaje al país, ofreció un informe de 11 minutos en el que destacó su gestión en la distribución de bonos durante la pandemia, el freno al COVID-19, la lucha contra el narcotráfico y la consolidación de la democracia. Lo hizo desde el Palacio de Gobierno, con un gabinete incompleto por la ausencia de los ministros de Gobierno, Arturo Murillo; de Defensa, Luis Fernando López, y de Economía, Branko Marinkovic.

Con la renuncia de todos sus ministros, Jeanine emprende sola el viaje a su natal Trinidad, en un retorno que debe sentir como el más solitario y amargo que quizá nunca imaginó, después de 11 meses y 26 días de gobierno transitorio donde el poder político estuvo en sus manos.

Lejos quedaron los aplausos y el apoyo con el que llegó al poder siendo depositaria de la esperanza de pacificación que demandaban todos los bolivianos. Su simpatía y el hecho que sea una mujer la que asumía las riendas del país, despertó adhesiones y su popularidad creció como espuma. Esa aceptación fue la que hizo que su entorno interpretara que podía ser candidata para quedarse por cinco años en el cargo. Fue el principio del fin. Su caída fue casi inmediata y los escándalos por corrupción, respiradores de por medio, precipitaron el desastre.

Al final se quedó sola. Luego de la disolución de la agrupación Juntos, sus socios políticos escaparon en estampida y se fueron con otro candidato, también perdedor, y muy sueltos de cuerpo empezaron a criticar su gestión gubernamental. Ni siquiera por solidaridad se quedaron hasta el final para sostenerla. Desde su gabinete se sucedieron las crisis y las renuncias. Fueron notorias las peleas entre pares, que le dieron la extrema unción a una aventura política que se llevó las ilusiones y esperanzas de una nueva Bolivia.
Ahora emprende el duro retorno con las manos vacías a su refaccionada casa en Trinidad y sin el más mínimo reconocimiento de los miles de aduladores que la asediaban, para presenciar la transmisión de mando por televisión.

* Periodista

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