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Dante N. Pino Archondo

El voto tiene miedo


2020-10-21 - 19:19:04
El miedo es un motor que dispara decisiones. El miedo a la inestabilidad tuvo su camino. Tanto se dijo que Carlos de Mesa era un miedoso, timorato e indeciso y que además no iba a poder gobernar por el cerco que le fuera hacer el MAS en el parlamento o que por esta misma razón tenía que pactar con ellos, que terminó siendo un candidato poco confiable.

Por otra parte, el candidato cruceño Camacho que representó el ejemplo del coraje, de la intrepidez, de la acción poco meditada, antes que el de la razón, tampoco ofrecía estabilidad y más bien anunciaba una confrontación peligrosa, Así que una posible victoria suya hacía prevenir más conflicto que paz y progreso.

Pues bien, la ciudadanía que no vive de la política, que no es militante de nadie y que espera poder trabajar en paz y tener sosiego para su día a día, escogió entre los candidatos de la inestabilidad y conflicto versus el que pensaron les iba a dar estabilidad laboral y la continuidad de esos días pasados de derroche y gasto sin fin. Así que el voto tuvo miedo. Pero no el miedo que todos difundimos contra el MAS sino el miedo a que los otros no pudieran domar o controlar al MAS y por esa razón, el MAS, terminó siendo la mejor opción.

Es como se dice: trabajamos para el diablo.

Bueno, ahora ya no es hora ni momento de buscar al culpable. ¡Culpable soy yo! Porque pintando al diablo en la pared logramos que todos se asusten en sentido contrario al que nosotros íbamos.

Semejante respaldo social al MAS, en estos momentos en los que deberemos enfrentar: la inestabilidad económica, las demandas sociales progresivas, la herida política dejada en la oposición y las huellas de la lucha en el proceso electoral, les otorgan una mecha bastante corta a los beneficiados con más del 50 por ciento del voto.

Y es cuando, ¡oh paradoja!, el voto que se les dio pensando en tener estabilidad y paz social se convertirá en el voto de la exigencia social. Y ahí es cuando las papas queman.

Los tiempos de la bonanza pasaron, pero las malas mañas y la conducta prebendal de comprar a todas las conciencias de esos grupos corporativos sindicales se mantiene. Esto nos lleva a otro escenario: en el vientre del MAS ya comenzó a gestarse las pugnas internas para ver quiénes serán los beneficiarios del nuevo banquete Estatal. Si sumamos ambas variables de la ecuación: demandas sociales mas apetitos políticos dirigenciales, necesitamos un nivel de gasto que el Estado no tiene. Así que la ecuación no se resuelve del modo o la forma tradicional que tuvo.Para que la igualdad se dé, será necesario el endeudamiento externo, dado el bajo nivel del ahorro interno que tenemos.

No voy a ingresar en esta ocasión a consideraciones de contenido económico que nos advierten de la penosa y difícil tarea que tendrá el gobierno para conseguir, primero: pagar la deuda externa actual y sobre ella lograr mayor nivel de endeudamiento. Y, por otra parte, de la urgencia inevitable de racionalizar el gasto fiscal. Ambos brazos de las tenazas tendrán sujeto al gobierno sin la menor compasión.

En resumen: se votó contra los candidatos que infundieron miedo y se escogió al que se consideró el más seguro. Lo cierto es que la seguridad que ofrece el candidato escogido tiene pies de barro.

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