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Marcelo Ostria Trigo

Elecciones, pandemia y las secuelas de la violencia


2020-08-25 - 21:50:54
Han pasado los recientes hechos de violencia, y se preparan las elecciones fijadas para el próximo domingo 18 de octubre. Pero hay quienes, ante el continuo avance de la pandemia del coronavirus, están alarmados, porque este mal ya ha causado en Bolivia miles de contagios y muertos, y no se sabe a ciencia cierta cuándo llegará el final de esta tragedia de alcance mudavndial. Esto hace temer que habrá un mayor incremento de contagios y fallecidos, como resultado de un acto electoral.

Es más: no se sabe si se está depurando completamente el Padrón Electoral, pues se anuncia que se han eliminado 2000 personas fallecidas que aún estaban inscritas; pero no se informa sobre las miles de cédulas de identidad llamadas “clonadas” que se usaban para votar más de una vez.

Por otra parte, la circunstancial mayoría de dos tercios de la oposición populista en la Asamblea Legislativa, anuncia proyectos de leyes que solamente buscan debilitar el sistema democrático. Inclusive se avisó que se presentaría un proyecto para legalizar el estupro como defensa para el expresidente refugiado en el exterior, acusado por este delito.

Las amenazas persisten, y no solamente de parte del principal opositor –el MAS–, sino que éstas dan lugar a otras pretensiones peligrosas y absurdas, como aquella de que el Kollasuyo se separará de Bolivia, levantada por un conocido sujeto violento. Esto no solo es incitación al separatismo, sino traición a los valores republicanos y a la integridad de una Patria que ahora se debate entre la enfermedad y la incertidumbre.

Por añadidura hay que mencionar la audacia de la actual mayoría congresal electa en elecciones tramposas, que pretende no sólo legislar –ya lo hace con evidente propósito de forzar al gobierno a aceptar una suerte de cogobierno para favorecer a su partido– sino cogobernar. Las contradicciones a los actos del ejecutivo se dan permanentemente, como es el caso de la demora intencional para considerar y aprobar la propuesta de aumentar el porcentaje del presupuesto de la salud. Esto en plena pandemia que nos agobia.

En verdad, no es posible vaticinar el futuro político en nuestro país. Se afirma que en el propio opositor Movimiento al Socialismo hay fisuras, lo que no asombra, pues no es creíble que todos –absolutamente todos– tengan el mismo fervor populista del refugiado en Buenos Aires. A esto se añade la dispersión de candidaturas de quienes, con esto, podrían contribuir a que se debiliten las opciones democráticas, es decir arriesgando que se restablezca un sistema populista, autoritario e inmoral.

No es probable, ahora, que se elija otra fecha de elecciones más apropiada. Eso sucedería solo en países serios, y el nuestro ya no lo es por obra de la dispersión y el chantaje populista.

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