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Marcelo Ostria Trigo

Salud y pandemia


2020-05-13 - 17:50:40
Ante la agudización de la pandemia, la prensa y las emisoras de radio y televisión publican con prioridad noticias sobre los estragos que viene causando la propagación del coronavirus, pues se sabe que en el mundo hubo, hasta el 9 de mayo pasado, 278.445 casos de fallecidos y los contagiados ascendieron a 4,07 millones de personas.

Por ello, resulta comprensible que también resurjan las informaciones sobre el abandono, durante catorce años, del sector de la salud de Bolivia. No hubo silencios culpables; un sacerdote insistió infructuosamente en que se eleve al 10 % del Presupuesto General la asignación al sector. La iniciativa fue rechazada airadamente. Inclusive ahora, los congresistas del MAS, siguen bloqueando la iniciativa de incremento del presupuesto de salud, plasmada en un proyecto de ley propuesto por el Gobierno de la Presidente Jeanine Añez.

Ni siquiera lo que llevó al expresidente a tratarse de una dolencia en Cuba, fue suficiente para que éste reaccione en favor de la salud pública en Bolivia que mostraba graves carencias. También habrá que destacar que esas carencias dieron lugar a que los médicos protesten, no solamente por sus salarios, sino también por la situación desastrosa de hospitales y centros de salud del Estado. El conflicto duró meses mientras la responsable del sector, solo actuaba con cálculo político y no profesionalmente.

Con la pandemia ya desatada en el país, todo el peso de la labor de protección está en el gobierno actual que lucha contra este mal. Sin embargo, se hace campaña política contra ese empeño. Y no es solo que esa campaña busca adherentes, sino que la usa para desatar violencia y amedrentar y, al final, pretender ser una opción electoral, pese a que no hay modo de ocultar la corrupción, la mala fe, ni la indolencia del pasado.

En una destacada opinión, que si bien es para otro país, se aplica a nuestra realidad: “La pandemia actúa como una gran auditoría. Lo oculto es aquello que se esconde, lo que se ignora. Cuando el velo se descorre y entran los actores, ese fenómeno explota, adquiere valor, sentido, contexto, se transforma en ocultamiento o ignorancia, se materializa en acciones o intenciones, en creencias o certezas”. (Julio Luis Sanguinetti, ex presidente del Uruguay). Esto de ignorar –o esconder– realidades, como el abandono de la salud, sucede en Bolivia, y con mayor descaro.

Ya no se trata de seguir con el lamento sobre la leche derramada. Los esfuerzos ahora son extraordinarios ante una pandemia terrible que ha puesto a prueba a los investigadores del mundo que buscan una solución, es decir un tratamiento eficaz y una vacuna efectiva. Mientras tanto, acatar las medidas de protección es indispensable.

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