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Álvaro Riveros Tejada

Entre moscas y taparacos


2019-11-19 - 14:40:35
Tras los resultados de las elecciones presidenciales, políticos y ciudadanos fueron llamados a “defender el voto y la democracia” al establecerse que un monumental fraude se había evidenciado en dicha justa electoral. La convocatoria inició una serie de protestas que se prolongaron durante 21 días y, a raíz de ello, un grupo de militantes del MAS llegó a La Paz, y recorrió parte de El Prado paceño, para luego dirigirse a la plaza Murillo, con la particularidad de que una enorme nube de moscas volaba sobre ellos, arrancando la unánime exclamación de los marchistas y de los ciudadanos que presenciaron el hecho, de que se trataba de un “kencherío” o presagio de cosas malas que habrían deacontecer.

Días después de este extraño fenómeno se sumó otro que, gracias a las redes sociales y medios de prensa, mostraban la fotografía de un “taparaco” o mariposa negra grande, que se posó en la entrada principal del Palacio de Gobierno, concitando la misma reacción que la generada por la plaga de dípteros, y con el añadido que amautas y yatiris (clarividentes del mundo andino) daban por hecho que ese fenómeno presagiaba muerte, caída o convulsión popular generalizada.

Retrotraemos esos anecdóticos hechos, para destacar su coincidencia con los eventos que los sucedieron y que, hasta la fecha acongojan a los bolivianos y nos mantienen sometidos, como rehenes, especialmente a cochabambinos, por parte de los cocaleros del Chapare y, a paceños, por parte de los agroquímicos del Alto.

Entretanto, más que una clarividencia, convengamos que muchos de los hechos acontecidos fueron consecuencia de los exabruptos cometidos por la prepotencia del ahora prófugo autócrata, que se manifestaron en sus actuaciones frente a los resultados de la auditoria de la OEA, como en la entrevista concedida desde su exilio a la BBC, culpando cínicamente del fraude a la expresidenta del Tribunal Electoral, María Eugenia Choque, por haber sido viceministra en el gobierno de Carlos Mesa, algo que recién reparó Evo Morales, después de utilizarla por más de tres años. Similar actitud tuvo frente al exvicepresidente de ese órgano electoral, Ing. José Antonio Costas, a quién calificó de derechista traidor.

Ahora bien, estamos frente a una virtual maniobra de chantaje y extorsión por parte de las huestes del ex gobierno que sin el menor disimulo traba todos los intentos del actual gobierno transitorio dirigidos a pacificar el país y cumplir con su principal encargo de llamar a elecciones en el plazo más breve.

Cualquier intento por desestabilizar o derrocar esta administración, que goza con el apoyo y reconocimiento de varios países y organismos internacionales, debe ser enérgica e inmediatamente reprimido, no sólo por medio de la fuerza militar o policial, sino echando mano a los instrumentos legales que la Ley le confiere, como ser: decretos, resoluciones y otros instrumentos que le permitan cumplir a cabalidad sus objetivos.

No olvidemos que Evo llegó a la presidencia por el cansancio popular frente a huelgas, bloqueos y marchas, con un amplio margen de votos. De ese entonces, hasta el domingo de su renuncia, y posterior fuga, nunca soltó el poder. Por tanto, es muy posible que su escape se haya debido en gran parte, a la intervención de las moscas y el taparaco.

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