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Paúl Antonio Coca Suárez Arana

Salidas a la crisis boliviana


2019-11-10 - 22:22:11
A raíz del Informe de Auditoría Vinculante comunicado por la Organización de Estados Americanos, que recomienda, principalmente, llamar a nuevas Elecciones Generales y nuevas autoridades electorales, el Presidente Evo Morales, sin mencionar a la OEA, anunció dichos aspectos, pero dichas tareas le corresponden al Órgano Legislativo.

Esto, todavía no va a ser la solución a la crisis boliviana que se tiene y que ha cobrado vidas humanas puesto que hay cabos pendientes, a saber: cuándo se llevarán los nuevos comicios generales y las Elecciones Subnacionales; la modalidad de convocatoria para los nuevos miembros del Órgano Electoral (no solamente del Tribunal Supremo Electoral, sino también de los nueve Tribunales Departamentales); si Evo Morales y Álvaro García Linera se presentarán o cederán sus pretensiones al amparo del art. 168 de la CPE; y, sobre todo, qué ocurrirá el 22 de enero de 2020, fecha de expiración de cargos de los Órganos Ejecutivo y Legislativo ya que la CPE no establece la figura de prórroga para ellos, bajo ningún pretexto y/o argumento.

Tanto las Elecciones Generales de 1985 y 2005, han sido convocadas para colocar “paños fríos” a los conflictos generalizados, pero no pueden tomarse a los nuevos comicios convocados como la salida definitiva a la crisis boliviana, sino un camino para ello.

Para empezar, tiene que existir un Órgano Electoral realmente imparcial y ajeno a los intereses políticos, sometido únicamente a la Constitución y a las leyes, y no a otro Órgano del Estado y, mucho menos, a un partido político; tiene que sanearse el Padrón Electoral y, en síntesis, volver a generar confianza en la ciudadanía, tal como la hizo la Corte Electoral de Notables.

El Gobierno elegido en las urnas, será de transición y esto debe quedar claro; hay demandas de sectores a atender y, principalmente, tratar de sanar las heridas en Bolivia que están abiertas. Deben buscarse soluciones que no sean políticas y/o coyunturales, sino estructurales y, para esto, se requiere tiempo, que es lo que menos contamos.

En materia jurídica, existe el principio de retrotraer las cosas hasta el vicio más antiguo. Este vicio no es otro que el año 2006, cuando había una Asamblea Constituyente. En ella, se debió solucionar los conflictos históricos de Bolivia, no posponerlos ni imponer las ideas de unos sobre otros. La muerte de la Asamblea estaba anunciada, mucho más cuando el Congreso Nacional, ilegalmente, modificó y avaló la actual Constitución que tenemos en vigencia.

El grado de acuerdo político y social está reflejado en la CPE; si bien ésta no es una varita mágica para solucionar los problemas de un país, refleja el acuerdo nacional al que se ha llegado, no solamente en el texto escrito, sino en el cómo llegamos a realizarlo. En ese sentido, vamos a tener que convocar a un nuevo proceso constituyente que derive en un nuevo pacto social, en donde existe reencuentro entre bolivianos. Por supuesto que esto no será de manera inmediata, sino a mediano plazo y cuando los ánimos no estén caldeados, para no tener un proceso constituyente a la fuerza.

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