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Jorge V. Ordenes L.

Los políticos españoles se bambolean, la economía no


2019-10-27 - 11:58:05
El proeuropeo Estado español de hoy ha tenido cuatro elecciones nacionales en otros tantos años y se muestra más inestable políticamente que Italia o la Gran Bretaña del Brexit, éstos más bien eurocépticos. En abril el partido socialista español liderado por Pedro Sánchez, imposibilitado de conformar un gobierno entre dimes y diretes al cual más agresivos lanzados en el Congreso de una bancada a otra y por la prensa, negoció incluso con el partido de Izquierda Podemos aunque sin resultado lo que convirtieron a Sánchez en primer ministro interino hasta hoy. Pero ante ese panorama, la economía española por fortuna continúa mayormente estable ante una realidad nacional políticamente alborotada, por los separatistas de Cataluña que no dejan de alterar el orden, y por el asunto de los restos de F. Franco y el Valle de los Caídos. Se trata de una realidad económico-política que propende a destacar el sentido práctico de muchos españoles.

Según el Fondo Monetario Internacional, las reformas estructurales de España continúan dando resultados positivos pero, precisamente este avance, está conformando nuevos retos que el país debe resolver pese al desasosiego político. El crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) real de 2,5 en 2018 se calcula que sea 2,2 en 2019 o todavía por encima del promedio de crecimiento de la Unión Europea (UE) lo que es esperanzador. Aunque el desempleo total baja al 14,6%, la tasa de desempleo de la gente joven es más elevada que el promedio de la UE. Un problema es la dualidad del empleo: fijo, siempre escaso, y el temporal, siempre incierto. Las tasas de interés han bajado pero la deuda pública continúa alta, alrededor del 100% del PIB, o sea tres veces más elevada que a comienzos de la crisis financiera global. Si hay otra crisis no habrá más remedio que aumentar los impuestos y reducir gastos pese a que el presupuesto de pensiones necesita dinero. España también necesita una amplia reforma estrutural que fomente la innovación sostenida ya que por el momento los recursos asignados a la estatal y privada cotinúan inferiores a la media de la UE. Pero por el momento la economía marcha en tanto que la política está cuesta arriba.

Con otra elección en el pórtico, España se nuestra políticamente fracturada en comparación con otros países europeos pero la inversión no se amilana porque como dice Bloomberg news: “los mercados presienten una economía robusta y un consenso pro europeo” lo que la distingue de la agitada Italia y del Reino Unido donde los euroecépticos han hecho de las suyas incluyendo mucho daño. Sí, el 10 de noviembre habrá nuevamente elecciones en España, pero y qué: los valores suben en la bolsa y el margen que separa el rendimiento de los bonos de diez años españoles en comparación con los alemanes… ha disminuido.

El 10 de septiembre el rey Felipe VI decretó que no había forma de conformar un gobierno… lo que condujo a que la monarquía constitucional convocase a elecciones en dos meses. Desde 2015 los principales partidos políticos españoles han pugnado por conformar gobiernos lo que ha causado desazón, incluso angustia e incertidumbre en la población, pero el forcejeo ha mantenido a los grupos políticos extremos fuera de la escena lo que hace a España una importante parte integral de la UE. Por otro lado no importa quién sea electo ya que el que salga no creerá conveniente aumentar impuestos excesivamente ni empezar a regular otra vez el desempeño de las empresas, ni mucho menos.

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