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José Percy Paredes Coimbra

Para que no digan que no hablé de las flores...


2019-07-25 - 14:45:17
..... y aún hacen de la flor su más fuerte refrán y creen en las flores venciendo cañones .......
Geraldo Vandré (caminhando – caminando)

Suena en mi mente esta canción icónica para quienes durante las décadas del 70 y 80 se jugaban la vida en la búsqueda de una sociedad equitativa e incluyente, justa y humana, buscaban una sociedad democrática y el respeto a los derechos de las personas.

Se jugaban la vida, literalmente, desafiando a las dictaduras civiles o militares, consolidadas y mantenidas por el imperio del norte y su agencia de inteligencia; en aquellos años, asesinaban a quienes soñaban con justicia y equidad, con participación y control social sobre los ‘designios’ de quienes gobernaban, asesinaban a ciudadanos y ciudadanas por el simple hecho de querer vivir en democracia.

Para justificar su conducta intolerante y criminal, a todos los asesinados y asesinadas, desaparecidos y desaparecidas, les atribuían pertenecer al partido comunista, o al socialista, o a ser ateos mata niños; en los hechos, no solo asesinaron a personas con ideologías políticas muy diferente a la de ellos, también asesinaron a católicos, cristianos (de diversas líneas), ateos y todos aquellos que efectiva y activamente se preocupaban por el bien común, más allá de ideologías.

Muchas y muchos fueron asesinados en cárceles, lotes baldíos y basurales; sus muertes no fueron rápidas e indoloras; siempre pasaron por un proceso de torturas previo. Muchas mujeres, estando embarazadas, fueron rasgadas, para retirar el fruto de sus entrañas, y dejadas para que se desangraran y murieran lentamente, con el dolor añadido de no saber cuál sería el destino de su niña o niño.

Argentina con las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, es un recordatorio permanente de lo cruel que fueron las dictaduras en este AbyaYala; la existencia de estas mujeres que son un baluarte de resistencia y denuncia, nos enfrenta a la realidad perversa de esos años y de su ideología,que cree que existen seres humanos de primera (castas privilegiadas), y los otros, los demás que estamos para servirles y agachar la cabeza ante su voluntad.

Lamento no poder hablar en pasado; no puedo decir que esas ‘castas privilegiadas’ creyeron o creían que existían humanos de segunda, para servirles y agachar la cabeza; estas castas siguen existiendo y su pensamiento sigue siendo así de infame, a pesar de los avances socio políticos, de las doctrinas sociales, de la creación de organismos que definan, debatan y redacten convenios internacionales de cumplimiento vinculante, como la Carta de Naciones Unidas y otros documentos sobre los Derechos Humanos, o los Derechos de los Pueblos Indígenas o los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Estas ‘castas’ conformadas por serviles locales, causanverdaderos desastres en sus países; pueden llevarlo al filo de una crisis humanitaria o al desabastecimiento con tal de salir se con la suya, con tal de desestabilizar al gobierno que no sea su aliado; son particularmente agresivos en los países donde el pueblo llegó al poder y escribe su destino.Como serviles que son, cumplen al pie de la letra los mandatos, mejor dicho, las recetas desestabilizadoras que sus jefes del norte les indican.

Es imposible pensar en afanes desestabilizadores y no llevar nuestra mente directo sobre Venezuela y todo lo que viene pasando desde hace ya varios años; pero sobre todos los teje menejes para desestabilizar Venezuela y castigar al pueblo venezolano por la audacia de votar y elegir a representantes del pueblo y no de la casta servil al imperio del norte, ya hablamos sobradamente en este espacio de conversación escrita, pero no puedo abstraer me a la infamia del último informe presentado por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, aunque dudo mucho que haya sido elaborado por ella. La impresión que tengo, luego de leer sus páginas impecables y cínicamente redactadas, es que el informe ya estaba hecho cuando esta señora se fue de visita a Venezuela.

Sé que no soy el primero en decirlo, otros muchos me antecedieron y, no me queda más que darles la razón, porque a menos que sufra de amnesia selectiva o algún grado de Alzheimer, no se justifica que el texto de su “informe”, contengavacíos, tanto en cuanto a denuncias como en sus recomendaciones.

Esta señora, a pesar de haberse reunido con familiares de personas que habían sido asesinadas brutalmente por esbirros de la mencionada ‘casta’(o, lo que es lo mismo, por el grupo de poder desplazado desde que el gobierno del pueblo asumió en Venezuela); no mencionó a ninguno de ellos, no ‘recordó’ en su informe, a esos seres humanos que tuvieron la desgracia de toparse con estos asesinos (los de la ‘casta’ y sus matones a sueldo) que los golpearon hasta la muerte o los quemaron vivos por el simple hecho de ser o parecer ser, chavistas.

Aparentemente, su atención estuvo centrada en el golpista desestabilizador Guaidó y en su entorno, porque en el informe sólo se lee lo que la oposición corea una y otra vez, tampoco hace mención a los avances del gobierno en la defensa de los derechos humanos, la no discriminación y la participación.

Desde mi perspectiva, los Derechos Humanos se fundamentan en el respeto a todos y cada uno de nosotros; no existe la posibilidad de dividir la población en dos ‘tipos’ de ciudadanos; los de primera, a quienes se les debe respetar el derecho a la vida, a disentir, a opinar y los otros; seres marginados (o ciudadanos de segunda) a quienes se les niega estos mismos derechos. Esto es lo que lleva a pensar la redacción del informe de la Comisionada.

Como desatar la violencia en las calles no les surtió el efecto esperado, tampoco la desobediencia civil, tampoco el autonombramiento del servil de turno como presidente ‘a cargo’ y, la violencia (invasión) es mal vista en estos días, no les queda ya mucho margen de acción a la casta opositora; toca echar mano de todos los aliados posibles con tal de alejar de una u otra manera al gobierno del pueblo.

¡Esta vez le tocó a la Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y, qué pena que les siga el juego!

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