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José Percy Paredes Coimbra

La primavera árabe y sus similitudes con Venezuela


2019-02-06 - 13:55:48
Recordarán que entre el 2011 y el 2013, una serie de manifestaciones de descontento popular, de exigencia de renuncia de gobiernos y gobernantes, fueron bautizadas por el mundo occidental (léase EEUU y aliados) como “Primavera Árabe”.

El nombre bonito, hasta poético, escondió la verdadera razón para estas movilizaciones “espontáneas” de la población civil, que sin un líder ‘visible’ había salido a las calles a protestar contra las políticas sociales y económicas en Egipto, Tunisia, Libia, Yemen, que se extendieron como reguero de pólvora por Argelia, Bahrein, Djibuti, Irak, Jordania, Oman, Kuwait, Líbano, Mauritania y un largo etcétera.

Las movilizaciones y todo tipo de manifestaciones y protestas que sucedieron en el Oriente Medio y Norte de África, resultaron en revoluciones en Tunisia y Egipto, en guerra civil en Libia y agresión norte americana y turca contra Siria.

Hago un paréntesis para recordar que la supuesta ‘guerra civil’ en Siria, así bautizada por Estados Unidos y sus aliados (léase Turquía, Arabia Saudí, Qatar e Israel), no es tal, porque internamente no existe agresión entre ciudadanos; lo que existe en esa región del globo es el intento de Washington de desestabilizar el gobierno Sirio desde 2006, de acuerdo a pruebas reveladas por Wikileaks,que dan cuenta que, de manera encubierta, Washington intenta desestabilizar al gobierno sirio y acabar con Bashar Al Assad.

También refrescar nuestra memoria respecto al éxodo de libios, sirios y libaneses que están huyendo de la violencia e inseguridad sembradas por el Daesh o Estado Islámico en su región y recordar que este grupo de delincuentes que dicen ser respetuosos de la religión Islámica, no son más que sicarios formados por la propia CIA, pagados por Estados Unidos y ahora por Turquía, siendo que ese país les compra el combustible que roban a Siria, así como lo hacen empresas norte americanas.

La población huye de la violencia del Daesh (Estado Islámico), no de sus gobiernos, pero en este momento, gracias a la intromisión extranjera, los gobiernos están en una cuerda floja que los tiene balanceando entre mantener sus países a flote, mantenerse vivos y luchar contra la violencia de Daesh y sus aliados occidentales.

La inhumana migración a la que fueron forzadas estas poblaciones árabes y los traumas con los que tendrán que lidiar, desde ver morir a conocidos o no, en el mar, pasar días sin comer, no contar siquiera con servicios higiénicos en sus trayectos, ser vistos como parias y peligrosos por países que hasta hace poco se decían amigos, la incertidumbre del mañana; ésta es la imagen de la primavera árabe; éstas sus flores.

Este es el resultado de políticas irresponsables manejadas desde Washington, desde la Casa Blanca. No importa si el inquilino de turno es Demócrata o Republicano, igualmente se inmiscuyen en asuntos internos de los países a los cuales quieren saquear. Si, saquear o sino, ¿porque mandar a sus jóvenes soldados a territorios tan lejanos a librar guerras que no son suyas, que de hecho, ni las entienden? ¿Recuerdan Kuwait? ¿Qué fue lo primero y único que las tropas norte americanas tomaron y protegieron con la vida? Los pozos petroleros.

¿En Irán, Libia, Siria, países petroleros, qué es lo que busca EEUU? Petróleo y vender armas, obviamente. La primavera árabe fue un camuflaje para mover de sus puestos a presidentes incómodos para la administración norteamericana; es importante resaltar que generalmente esos ‘dictadores’ ‘monstruos’ que asesinan a su pueblo, antes de ser satanizados (por el imperio del norte con ayuda de sus aliados internos), eran sus fieles aliados, solo que algún día decidieron que podían pensar por si solos y gobernar sin seguir los mandatos de la Casa Blanca. Error; esta rebeldía se paga con la vida, o por lo menos, con el cargo.

Y ojo, no me estoy inventando estas historias ni son crisis conspiranoicas; vuelvan a revisar lo que nos reveló Wikileaks y Snowden respecto a la injerencia de EEUU en el mundo y su comportamiento poco o nada ético.

Volviendo a la primavera árabe y su desenlace –En papel no se puede expresar ni sentir las miles de vidas perdidas en los mares, en camiones, conteiner, en los cercos; niños y niñas separados de sus padres, perdidos, un drama que seguramente nadie quiere vivir en carne propia; pero las vidas perdidas, los millones de desplazados (por no decir expulsados de sus países por la violencia, la miseria y la inseguridad reinante) gracias a políticas digitadas desde Washington tienen que servir como espejo y reflexión.

Lo que Estados Unidos, está intentando hacer con Venezuela es algo así como el verano bolivariano! Se está inmiscuyendo; movilizó a una élite descontenta fácilmente manejable, sólo que aparecieron los ‘rock’sstar’ y cada uno de esos ‘lideres’ quiso ser el protagonista de su mezquina y pequeña insurrección; ya van casi cinco años de esas incursiones bélicas y peligrosas.

Como cada líder cooptado quería ser el sucesor de Maduro, o mejor dicho, cada uno de ellos se consideraba el único presidente posible, Washington tuvo que ponerse serio y buscar una alternativa salomónica, que encontró en Guaidó, el presidente de la cámara de diputados, que se animó a autonombrarse presidente interino.

Solo que ni EEUU es lo que era, a pesar de tener a un Trump como presidente (o justamente por eso) ni los pueblos y sus gobiernos se dejan manipular como títeres (algo muy común en la segunda mitad del siglo pasado). Resulta que en la reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad, convocada por nada más y nada menos que Estados Unidos, 19 de 35 países dieron su apoyo a Venezuela y al gobierno de Nicolás Maduro.
Digan lo que digan y hagan lo que hagan, nada cambia el hecho de que la mayoría de los países representados en el Consejo de Seguridad de la ONU, respaldó al gobierno de Nicolás Maduro y exhortó a los países a que no exista injerencia extranjera en los asuntos internos de cada Estado miembro.

Ya va siendo hora de que aprendan a perder y se retiren a su madriguera. Es hora de que aprendan a respetar al pueblo y a sus procesos, aunque no les convenga entenderlos.

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