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José Percy Paredes Coimbra

Globocolonización


2018-12-01 - 02:54:10
Desde que leí las reflexiones de Frei Betto, filósofo y teólogo brasilero, adopté como mío el concepto por el vertido respecto a la ‘globalización’; él lo llama globocolonización. Sería globalización si las costumbres, vestimentas, comidas, danzas, filosofías y todo lo que tenga que ver con la cultura y el ser de las personas vivientes de este planeta se conociera, se respetara y se aceptara; definitivamente distinto a que una forma de ver y vivir el mundo se imponga ante las demás.

Estaríamos frente a la posibilidad de intercambios de todo tipo, desde económicos hasta musicales, en mayor sintonía y equilibrio; la comunicación sería la piedra angular de estas relaciones e intercambios, podríamos utilizar como sinónimo el concepto de aldea global. Pero no es esto lo que estamos viviendo.

La globalización que se ha gestado, es la fragmentación de las sociedades, la regionalización del mundo, creando instituciones y empresas que están por encima de los Estados, que actúan en múltiples países y no responden a ninguno, donde nos ‘uniformizan’ en términos de ‘necesidades’ y de consumo. Es decir, un niño en Bolivia ve un comercial y siente la necesidad o el deseo imperioso de comer una hamburguesa de la cadena Burguer King o un Sandwich de Subway así como otro niño lo desea en Francia o Japón o Estados Unidos.

Puedo decirles sin temor a equivocarme que, en Bolivia ni la hamburguesa ni los sanduiches son platos nacionales, regionales o locales, tampoco lo son los pollos a la broasted o la pizza, sin embargo tenemos cadenas como KFC y Papa John’s y sólo estamos mencionando transnacionales de comida rápida. A lo que voy es que, con el proceso que se dio por llamar ‘globalización’, lo que efectivamente se logró fue la consolidación de la estructura mercantil capitalista.
Esta estructura mercantil (obviamente capitalista) teje constantemente - porque se recompone - la red de relaciones que viene a ser el sustento de la globalización. Siguiendo el pensamiento de Marx y aplicándolo al tema en cuestión, reconocemos que es un hecho que la mercancía, o el producto del trabajo de las y los asalariados, hace mucho cambió de nivel y se expandió al punto de ser la mercancía (y no así su productor, fabricante o creador) un elemento penetrante de la sociedad en todos los aspectos; es decir, que “la relación entre las personas adoptó un carácter de cosa y, por lo tanto, adquirió una autonomía que parece estrictamente racional y abarcadora, capaz de unificar todos los aspectos posibles en su naturaleza fundamental: la relación que existe entre las personas” (Lukács).

La mercantilización de todo, inclusive de las relaciones entre personas, es lo que trae consigo la globalización.

Ante este hecho nos preguntamos: en este escenario, quién raya la cancha? Quién define y da las pautas para los diferentes tipos de relaciones? Aquí hay una neo colonización; ya no la colonización de los europeos sobre los demás continentes.Hoy siguen siendo expansionistas quienes nos colonizan, pero la colonización se da a nivel mundial, es el poder económico global quién impone las reglas.
Como indica José Luis Sampedro en su libro “El mercado y la globalización”, la globalización es una ‘constelación de centros con fuerte poder económico’ y ahora son estos poderes y poderosos quienes se disputan ‘sus nuevos mercados’.

Aunque cueste reconocer, el proceso actual de la producción capitalista ha alcanzado una etapa en la cual la mercancía es universalmente dominante, capaz de determinar no sólo el destino de aquellos que venden su mano de obra, sino también el destino de la sociedad o sociedades.

El proceso capitalista de mercantilización/cosificación de las relaciones y de las personas, no deja de lado al trabajador, como era de esperar se. En este nivel de producción capitalista, se fragmenta el objeto y el sujeto de producción; mercancía y trabajador. La transformación de una función humana en una mercancía revela con toda la crudeza la deshumanizada y deshumanizante función de la relación mercantil.

Es esta fragmentación de los procesos y de las personas, el ascenso del estatus de la mercancía, que pasa de ser un producto a ser el parámetro con el que se mide a las personas y sociedades al cual llamamos globocolonización. Para frenar este avance despiadado sólo nos queda la conciencia; la conciencia de lo que queremos y de lo que creemos, la conciencia de clase o de grupo que, a mi entender, está debilitada.

Nos perdimos en la vorágine de obtener espacios, de alcanzar el poder y no alimentamos lo más importante, nuestra conciencia de clase, la conciencia de nuestra pertenencia a un determinado grupo humano, con carencias y sueños, con capacidades e identidades que iban en el sentido opuesto del capitalismo.

Creo que con esta reflexión, nos queda más fácil entender por qué candidatos de la derecha y de la extrema derecha están acaparando las presidencias de nuestros países, ¿verdad?

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