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José Percy Paredes Coimbra

Efecto Bolsonaro o Bolsonaro es un efecto?


2018-11-28 - 19:00:14
Desde que fue elegido para gobernar a nuestro país hermano, Brasil, en muchas ocasiones escuché que se refirieran al retorno de la extrema derecha a nuestro continente y a las movilizaciones civiles contrarias a gobiernos socialistas o declaradamente de izquierda, como el ‘efecto Bolsonaro’.

De tanto escuchar ‘efecto Bolsonaro’ aquí y más allá, decidí serenar mis pensamientos y razonar, concienzudamente respecto a esa, por decir algo, temeraria afirmación; tal vez más que temeraria, irreflexiva afirmación.

Todavía retumba en mi cerebro la reflexión de Frei Beto, cuando se dio la primera ronda de la elección donde Bolsonaro y Haddad quedaron como rivales para la segunda ronda. En su reflexión indicaba que la izquierda se había concentrado en mejorar los niveles de vida de la población, pero no había cuidado de la espiritualidad de ese mismo pueblo que, al tener mejores condiciones de vida pasó a engrosar la nutrida fila de los consumidores/consumistas.

Es verdad, faltó ideología!

Y no una ‘ideología’ engañosa o amañada, que confunde o que adoctrina a quienes la reciben y estudian, sino la ideología que tanto Marx como Hegel, Lukács, Weber y tantos otros científicos promovieron; la toma de conciencia. La conciencia de clase, de la cual tanto hablamos y tan poco entendemos.

Con el advenimiento de presidentes derechistas a Argentina, Chile, Perú, Ecuador, ya se veía venir la elección de un presidente de extrema derecha en Brasil, es decir que no sólo es derechista, sino que es recalcitrantemente ultra derechista y capitalista. Cómo se explica este fenómeno en un Brasil cuya mayoría de la población vive sobre la línea de la pobreza y muchos se debaten en la extrema pobreza; donde los cárteles de drogas, de armas y trata de personas tienen rehenes a un gran grupo de ciudadanas y ciudadanos, vivientes en las ‘favelas’ de Sao Paulo y Rio de Janeiro, donde los delincuentes conformaron ‘comandos’ que operan dentro y fuera de las cárceles amedrentando a la población.

Algunos podrán pensar que es el efecto rebote de la elección de Donald Trump en Estados Unidos de Norte América; si ponemos atención a los estilos de estos dos personajes, efectivamente se parecen. Como mencioné en otro artículo, ambos vociferan sus pensamientos sin mayor reflexión, son misóginos, discriminadores, están a favor de armar a la población para que ésta se ‘defienda’ de quienes no piensan como ellos (incentivan la violencia en todas sus formas), y definitivamente son xenófobos. Ambos se pronunciaron en contra de recibir inmigrantes y las razones esgrimidas para esa posición, no llegan a esa categoría!

Parece que Bolsonaro es el Trump de Sud América, como si no bastara con uno! Pero más allá de simpatías o antipatías, estos dos personajes, a mi entender, son sólo el reflejo de lo que está pasando en nuestras sociedades, en este mundo ‘globalizado’ y cosificado, o como diría Frei Betto, un mundo globocolonizado.

De esta gran lección es que la izquierda debe aprender, y no se trata de hacer un ‘mea culpa’ y golpearse el pecho, compungidos por los resultados o, volcar el dedo acusador a una población ‘malagradecida’; el capitalismo nos lleva un siglo de ventaja y nosotros continuamos dejándosela fácil.

Karl Marx centró su teoría en los sistemas de producción y en la posición de los trabajadores dentro de este sistema; la conciencia de clase es la piedra angular para consolidar cualquier tipo de política o desarrollar y consolidar un nuevo sistema, pero nosotros nos olvidamos de cuidar justamente lo más importante de la inter relación humana, la conciencia de clase, que no es lo mismo que ‘colocarse la camiseta’ de un partido o de otro.

Como grupos mesiánicos construimos partidos que estaban seguros de terminar con los males de los pobres, con ser la voz de los sin voz y una serie de frases que nos hemos repetido hasta creer que realmente es así; ahora es el momento de volver a nuestros mentores, de releer a Marx, a Harneker, Gramsci, Lukács, Weber, Fidel, el Che y otros teóricos como Adorno, Habermas, Horkheimer, por ejemplo.

No se trata de repetir al pie de la letra lo que creemos entender, sino releerlos con una visión crítica, traspolando sus teorías a nuestra realidad, al presente momento en el cual los gobiernos de ‘izquierda’ están siendo desplazados sin pena ni gloria, por personas/personajes que sabemos serán funestos para la economía, políticas sociales y estabilidad de sus países; que echarán para atrás todos los avances que la sociedad, en su conjunto, logró en los anteriores gobiernos; ya lo hemos visto en Argentina, ni bien asumió Macri, y en Brasil, antes mismo de Bolsonaro ya tenían al presidente golpista, Temer, anulando y retrocediendo las políticas sociales.

Como dice la sabiduría popular, no vale la pena llorar sobre la leche derramada, ahora hay que prepararse para evitar un retroceso mayor y, construir una nueva propuesta, donde hombres y mujeres se sientan plenamente identificados y reconozcan ahí su grupo de pertenencia.

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