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Fernando Rodriguez Mendoza

Ausencia del bien


2017-05-01 - 13:58:50
No sólo en las Sagradas Escrituras sino también en cualquier texto, enseñanza o práctica religiosa encontramos como una verdad que Dios deja a los hombres que actúen a su libre albedrio y no bajo cerradas imposiciones en su conducta, siempre y cuando lo hagan dentro de los parámetros de cumplimiento de sus leyes y normas.

Los hombres con una conducta que no respeten esos valores religiosos y morales incurren en el libertinaje desvirtuando ese libre albedrio que viene con elhálito de vida que Dios pone al nacimiento de un ser humano.

Bajo el concepto einsteiniano de que no existe el mal que pudiera haber creado Dios, sino más bien que el mal es la ausencia del bien, así como la oscuridad es la ausencia de la luz, somos testigos a la distancia de tanto mal que viene sufriendo una enorme población que no tiene nada que ver, ante una violencia desmedida y que parece de nunca acabar. Mueren cientos de niños y asistimos, si bien perplejos ante esa maldad, pero sin que hagamos nada y, peor aún, con el agravante de que ya no llama la atención leer en la prensa o ver terribles imágenes de verdaderos genocidios de niños, hombres y mujeres que únicamente sufren las consecuencias de conflictos cuyas verdaderas razones y motivos aún permanecen dentro delosintereses de quienes dirigen esas matanzas o utilizan un armamento, que nunca hubiéramos pensado que existiera.

No será que ya es tiempo de que rompamos ese marasmo de no me importismo o de esa costra que la cotidianidad de esos graves y tristes acontecimientos ha ido formándose en nuestra conciencia para pasar las hojas del periódico o cambiar de canal para no seguir viendo las atrocidades que pasan en otros lugares en contra de niños y mujeres indefensos.

Surge la inevitable pregunta, ¿y que podemos hacer? A escala internacional muy poco, salvo elevar nuestro clamor de que ojala disminuya tanta barbarie, y si en el ámbito local, recuperar el bien conminando a la reducción al mínimo de la violencia doméstica en contra de niños y mujeres. Ahí sí, podemos poner nuestro grano de arena.

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