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Marcelo Ostria Trigo

Los conversos


2016-11-22 - 17:14:48
Viktor Andreevich Kravchenko, en 1943 fue enviado por el gobierno de la URSS a Estados Unidos como funcionario de la Comisión Soviética de Compras, y desertó en 1944. Luego escribió “Yo elegí la libertad”, “… una biografía novelada donde Kravchenko muestra la dramática y terrible realidad de los sistemas totalitarios que marcaron, ya para siempre, el convulso siglo XX”. (Elmanifiesto.com).

Kravchenko, no fue el primero ni el último de los decepcionados con el socialismo y el comunismo. En la lista de desengañados, figura destacadamente el escritor ruso Alexander Solzhenisyn, autor de Archipiélago Gulag, obra en la que denunció el bárbaro sistema de represión del estado estalinista en esos campos de concentración de presos políticos.

Otro destacado converso fue Albert Camus, a quien Armando de Armas, en un notable artículo, le llama “disidente del comunismo, desertor del paraíso”. Y pone de relieve que José Lenzini, en su libro “Los últimos días de la vida de Albert Camus”, se refiere a “la existencia del autor seducido tempranamente por el comunismo, en 1936, y su deslinde de los camaradas ocurrido un año después que no podía ser ajeno a los avatares de un escritor disidente como Pasternak (otro disidente) y, por supuesto, al abuso de la superpotencia soviética agrediendo al pequeño país húngaro que se levantaba por la libertad”.

Recientemente, en 2o15, se publicó otro libro —“Diálogo de conversos”— en el que se relatan las causas por las que sus autores, los chilenos Roberto Ampuero y Mauricio Rojas que se refugiaron, uno en la Cuba de los Castro y el otro en Suecia durante la dictadura de Pinochet, se desencantaron del comunismo y del socialismo.

Hace unos días, Camilo Egaña, presentador de CNN en Español, entrevistó a los autores de “Dialogo de conversos”, quienes explicaron por qué desertaron de la izquierda y escribieron un libro de denuncia contra la izquierda que desconoce la libertad y consiente que se violen los derechos humanos.

Esto ya lo había abordado por Mauricio Rojas, que fuera militante de la izquierda revolucionaria chilena, en un artículo publicado en Pulso (Santiago de Chile el 3 de noviembre de 2015), con una explicación convincente sobre su “decepción del socialismo, ya sea en su versión totalitaria o socialdemócrata.

“Roberto (Ampuero) —añade Rojas— vivió en el monstruo totalitario (Cuba comunista) y le conoció bien las entrañas. No solo se hartó de su falta de libertad, sino que vio de cerca lo que es un Estado omnipotente, del cual depende el acceso a las cosas más cotidianas e imprescindibles, como el trabajo, la comida o la vivienda”. “Por mi parte —continúa— conocí la versión suave y democrática del socialismo en Suecia, país que es considerado su arquetipo. Sin duda que la diferencia es abismal comparando con el totalitarismo comunista que Roberto vivió en Cuba o en la República Democrática Alemana, pero aun así compartía aquel núcleo que hace del socialismo lo que siempre es: un afán de dirigir nuestras vidas e inmiscuirse en las decisiones más íntimas del ser humano”. Y añade: “desencantarse del socialismo no es volverse indiferente frente a las injusticias y la falta de oportunidades de tantos, ya que la libertad que queremos es para todos y no solo para nosotros o unos pocos privilegiados”.

“Diálogo de conversos” es un libro que ayuda a comprender mejor por qué hay quienes se apartan del comunismo y aún del socialismo. Los cierto: Mientras haya comunismo o socialismo, siempre habrá disidentes que se desencanten de estos sistemas que niegan en un caso, y regimentan en otro, las libertades, procurando, como dice Rojas, “arreglarle la vida” a la gente.

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